miércoles, 14 de octubre de 2020

Así muere la democracia, entre el sonido de los aplausos

No soy muy dado a hablar de política aquí, y creo que es la segunda vez este año que lo hago. Demasiado. Supongo que me está picando mucho. Ayer me asomé a la radio y es lo peor que pude hacer, porque nunca hay noticias buenas. Hoy me han hablado de un libro de Bulgakov, "Corazón de Perro", en el que un personaje aconseja: "nunca lea periodícos antes de comer; le quitará el apetito". Aún así, sigue siendo mejor compañia que la música que estoy escuchando últimamente y decidí hacerlo. Mala idea. Curiosamente es un fenomeno global, la crisis del sistema parlamentario-democratico-liberal-llamaloX en el que Occidente vive desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El sistema vencedor de la Guerra Fría, teorico predecesor del fin de la historia y camino de la globalización. En todos los países de nuestro entorno se vé amenazado, o así nos lo venden, por diversas tensiones y crisis inherentes al sistema. Su propia composición le obliga a estar constantemente modificandose para afrontar nuevos desafíos. En nuestro país, lo último que ha pasado y me ha hecho escribir aquí es la propuesta de ley de reforma de composición del Consejo General del Poder Judicial. Me resulta curioso que los miembros de la judicatura, teoricamente el tercer poder, sean elegidos en buena parte por el ejecutivo (si mis recuerdos de la constitución no fallan, ocho de doce miembros). Corrijo, esto era así del tribunal constitucional. El CGPJ es elegido a medias entre Congreso y Senado (que en teoría son el poder legislativo, si bien el ejecutivo surge directamente del primero). Quizás esto sea un poco complicado para los de la LOGSE, así que os lo podéis saltar si queréis. De hecho, os podéis saltar el blog; pasad a youtube. Seguro que alguien ahí os lo explica. Volviendo al tema, que sigo con ganas de bronca, lo inquietante sobre este tema es quién tiene el poder de cambiar esa forma de elegir representantes. Es decir, pongamos la ley electoral. Si la ley marca como se eligen a los gobernantes... ¿puede ser cambiada por iniciativa popular? ¿es necesario un referendum o el hecho de votar ya autoriza a los políticos elegidos a decidir por mí? Y sobre el tema de los jueces... ¿no es una cuestión lo suficientemente sensible como para exigir grandes acuerdos entre grupos divergentes? ¿de qué grado de "mandate" o autorización popular estamos hablando? David Cameron presentó un referendum sobre la salida de la Unión Europea, con un gobierno elegido por menos del 40% de los votantes. Este es un aspecto importante del Brexit que ha sido planteado muchas veces, ¿quién le dio derecho a abrir esa caja de pandora? Ya una vez hecho, tiene dificil retorno. En cuanto al tema del que hablamos ahora, me parece tan importante como para dedicarle un artículo en este, mi habitual oasis de reflexiones inutiles. ¿Por qué? Porque la legitimidad de nuestro sistema se basa en un acuerdo entre las partes. Por un lado, los gobernados autorizamos a que nos gobiernen, basandonos en la ficción de la representatividad. Esos hombres y mujeres que toman decisiones lo hacen porque representan a un porcentaje de la población que les ha votado, y ese porcentaje es lo bastante grande como para imponer su voluntad sobre los demás. Por otro lado, los gobernantes son conscientes de que actuan bajo el mando de dicho porcentaje y no pueden agraviar al otro (aquel que no les ha votado) más allá de determinado punto. Vivimos en un espacio de crispación continuo. No hay periodo electoral; cada día es campaña. Y no se pueden hacer concesiones, en este país donde entendemos que ceder o pactar es perder y, si no lo entendemos así, aquel con el que pactamos se encargará de explicarlo así. En este ambiente, es imposible avanzar ni hacer nada. Victimas de las redes sociales, todos tenemos razón y somos más papistas que el papa. Y mientras tanto, las pocas cosas que se consideran sagradas dejan de serlo. Y una vez empezamos ese camino, solo podemos seguir cuesta abajo. No considero que un partido que gobierna en minoria, merced a un acuerdo prisionero, esté capacitado a modificar instrumentos fundamentales del Estado. ¿Parece una locura? Y si no lo parece... ¿por qué a todos nos da igual? Mi abuela decía que a ella la política no le da de comer. Gracioso. Precisamente de la política dependía su pensión, los impuestos que pagaba, los estandares sanitarios y de calidad de su comida, su bebida, su electricidad, su agua. De la política dependía que hubiera autobuses o no para llevarla a algún sitio, que en el centro de salud la atendieran o no, que el teléfono con el que nos llamaba estuviera disponible y tuviera un determinado precio. De la política depende una parte enorme de nuestra vida. A ver si somos un poco más conscientes y, además de quejarnos en internet (como hago yo ahora), empecemos a mandar cartas a nuestros representantes políticos y a exigirles responsabilidad. Hagamos nuestra parte del acuerdo. Exijamos y demos. Hagamos algo.

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