jueves, 22 de octubre de 2020
Seducir no es conquistar
Hoy tengo el día filosofico. En primer lugar, porque vengo escuchando algo que me gusta mucho y luego referiré. En segundo, porque tengo un poquito de tiempo libre entre mis dieciocho obligaciones absurdas y quiero aprovecharlo para reflexionar sobre algo curioso.
Pensamos que nuestra identidad debe ser imperiosa, dominante. Que ser carísmatico consiste en tener una presencia que arrebate y empuje a las masas, que los haga sentirse próximos a nosotros. Y no entendemos como determinada gente, inspirando lastima o compasión, puede levantar pasiones. Nos parece que es "trampa". Porque entendemos la vida como una lucha, como un conflicto constante en el que solo los vencedores tienen derecho al premio.
No siempre es así. A veces, en la mayor parte de ocasiones es algo positivo lo que nos une a otra persona y eso puede ser humor compartido, una canción, una historia. A veces podemos sentir empatía por alguien o podemos sentir un carisma que surge de su mera calidad humana. Hay gente que nos impresiona por como son, por su superioridad moral o su respeto.
Es curioso como usamos ambas palabras como si fueran sinonimos, aplicadas a relaciones humanas. Uno seduce cuando, de una forma complice, intima, surge un espacio compartido en el cual ambos están comodos. Uno conquista cuando subyuga a la otra persona, la supera, la abruma. Conquistar no es sutil, no es deliciado, no es un juego ni una danza. En cambio la seducción se compone de otros elementos y es en esa diferencia donde radica su grandeza.
Y tras este parrafo tan profundo, voy a añadir una frase de Barney Stinson. "Las mujeres que buscan hombres por internet son prostitutas, locas u otros hombres". Tened un gran día.
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