lunes, 19 de octubre de 2020
Diosas sexuales
La mayoría de hombres tendemos a "madurar" en torno a los quince años. Se producen cambios hormonales y fisicos, que conllevan una actualización sensorial y, con ella, un reenfoque de la personalidad. Ese cambio es tan traumatico que lleva varios años asentarse, pero una vez asentado suele permanecer bastante estable. ¿Qué quiero decir con esto? Algo que ya hemos comentado muchas veces. Que lo que consideramos madurez, termina con la adolescencia. A partir de ahí, lo que hacemos son ajustes. Y este es uno de los motivos por los cuales la adolescencia es un periodo tan importante de la vida.
Segundo elemento. Vivimos en una sociedad hiper sexualizada. Para venderte un coche, un refresco o hacerte socio de X, te meten sexo por los ojos y los oídos. Dado que es exagerado y doloroso, amén de humillante, existen leyes para limitar los contenidos y las formas. Da igual. Hecha la ley hecha la trampa, se busca el cambio de formato, de narrativa, de elementos. Al final estamos recibiendo sexo durante horas y horas cada día, a través de nuestras pantallas,y lo tenemos de fondo en nuestras conversaciones, en nuestro entorno, en nuestra conciencia.
El tercer elemento del que quiero hablar es la forma de las relaciones. Los roles tradicionales apuntan a que el hombre debe ser dominante y cazador y la mujer sumisa y dependiente. Estos roles están en claro conflicto con una sociedad que vive la tercera ola del feminismo y en la cual se consideran caducos y absurdos. Eso no los elimina, porque cuentan con el sedimento de siglos viviendo así, además de encontrarse en muchísimas culturas por todo el mundo. Estos roles tradicionales siguen presente en nuestro día a día en multitud de elementos, entre otros motivos porque son un buen marco de referencia desde el que tener sometida a buena parte de la sociedad.
El cuarto elemento del que quiero hablar es la sexualidad como fantasia. Solo lo nombraré, porque carezco de conocimientos en este area con los que enunciar una teoría solida.
Con estos elementos, quiero enunciar la siguiente teoría. Que si bien la sociedad nos hace creer, y por inseguridad defendemos esa idea de que la mujer ideal está hipersexualizada, una parte de nosotros lo rechaza. Porque una mujer hipersexualizada es dueña de si misma, manda, impone, y sobre todo elige. Y eso choca con un estereotipo de siglos que también existe dentro de nosotros, en nuestra educación. Porque el abuso de la pornografia conlleva una serie de trastornos mentales y emocionales, siendo muy lesiva para la personalidad.
Este es un tema contradictorio y polémico. Por un lado, el hecho de desarrollar nuestra personalidad durante la adolescencia nos hace de natural inseguros. En esa misma línea, una mujer dominante, inteligente, exitosa nos intimida y asusta. Por otro lado, si vivimos en el presente y queremos relaciones actualizadas, sanas, estas tendrán lugar entre iguales que comparten objetivos y una cierta estética vital. Si somos ambiciosos y orgullosos, querremos una pareja que también lo sea. Pero el hecho de que nuestra pareja sea nuestro igual, limita el espacio para la fantasía, lo cual es un problema real de muchas parejas.
Hasta ahora, mi teoría se sostiene. La idea de que una mujer convertida en icono sexual no es una pareja adecuada para la mayor parte de nosotros se basa en que, por un lado, algunos hombres que siguen modelos tradicionales entienden a su mujer como alguien a quien someter y dominar, por lo que una figura hipersexualizada atenta contra su seguridad en si mismos, mientras que otros (y ahí me incluyo) preferimos alguien en quién podamos vernos reflejados y con quién compartir una visión del mundo.
Si alguien tiene algo que aportar en este sentido, lo agradecería. Buenos días y a por la semana, que seguro irá genial.
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