Este lunes peté. Son cosas que pasan. A veces, se acumula un montón de cosas y no eres capaz de darle salida. Hay días. Llevo un par de semanas de mucho estrés, de problemas personales, familiares... económicos gracias a Dios no. Emocionales. He estado intentando conseguir un nuevo trabajo, el mío es una apisonadora, mi mujer se fue de viaje a un sitio complicado. He pasado miedo, soledad y tristeza. He tenido encuentros muy desagradables con amigos, he "digerido" cosas que llevaba meses tragandome y era incapaz de meterles mano. He abierto el baúl de mi casa y he ido sacando más cosas para vender, más trozos de mí que se van a la calle. Recalcitrantemente, que es lo peor. Hay un momento en que asumes que tu vida no te pertenece y que simplemente estás haciendo lo mejor que puedes con tus circunstancias presentes. Y eso no está mal. Hay que entender que a veces, la iniciativa es nuestra pero otras veces nos toca defender.
Pero el lunes peté. Se juntaron demasiadas cosas. Me había pasado días y semanas apoyando gente y no recibiendo apoyo. Mis baterias estaban muy bajas y las cosas que me permiten recargarlas, no funcionaban. Y saltaron un par de asuntos más de los que era capaz de procesar y me vine abajo. Fisica y emocionalmente.
No pasa nada. Es una señal de alarma del cuerpo, un aviso de que tienes que replantearte cosas. Los cinco aspectos básicos: trabajo, pareja, amigos, familia y espacio personal. Como equilibrar deseos y frustraciones, como entender en que situación estoy en cada uno de esos aspectos y en que situación quiero estar. Replantearse el avance. Asumir que no controlo. Y de repente, bueno, las cosas van saliendo. No tienen que salir ahora. Ni mañana. Simplemente uno tiene que ver el cuadro general, después de dar un paso atrás, y darse cuenta de que está muy bien.
Hay determinados compromisos que elegimos porque entendemos que son lo mejor más adelante. Un trabajo que sabemos que es muy duro pero que luego tendrá su recompensa... un piso que es pequeño pero que está cerca del trabajo... parte del proceso de aceptación es dejar de pensar en "lo que queremos que sea" y asumir lo que es. Una vez uno asume esa realidad, deja de querer cambiarla por cojones. Deja de hacerse violencia a uno mismo y a los que tiene cerca. Reinicia.
Hoy es festivo. Y va a ser un buen día. Mañana quizás también, o no. No lo sabremos hasta que nos tiremos a la piscina y lo comprobemos. Pero, ¿sabéis qué?
Quiero saberlo.
miércoles, 9 de noviembre de 2022
Desconectados de la realidad
Hoy en Twitter leí un comentario que me llamó la atención. Sigo bastante a Martin Tuitero, por cuestiones que no vienen al caso, y alguien le puso:
"La guerra de Ucrania ha salido del foco informativo. Se convertirá pronto en un conflicto olvidado con miles de personas sufriendo por los egos de Zelenski y Putin y por intereses geopolíticos que les son ajenos."
Me sorprende pensar que, la persona que ha escrito eso, cree lo que dice. Suponiendo que no sea un propagandista, que no lo descarto, veo probable que se trate de uno de esos individuos que circulan por nuestras sociedades, tan seguro de sí mismo, tan convencido de su forma de ver el mundo, que ni se plantea que puede estar equivocado. Pero no solo eso, sino que está tan lleno de ideología que los árboles le impiden ver el bosque. Como dijera aquella colega mía, hablando del Prucés "si me dices que tu tendrías un plan, no me lo creo", porque la fé sustituye a la razón.
Vamos a hacer un pequeño esfuerzo de imaginación. Supongamos que España es invadida. ¿Por quién? No sé. Portugueses, marroquies, argelinos, franceses, topos. Venga, vamos a tirar de ciencia ficción. Por topos. En un primer momento, los topos bombardean infraestructuras clave, cortan comunicaciones y columnas blindadas de topos se dirigen hacía las principales ciudades del país. Digamos, no sé, Barcelona, Bilbao, Zaragoza, ... . Hay un asalto paracaidista de topos sobre Madrid, mientras la flota del mediterraneo bombardea Valencia y Mallorca (pobres alemanes). El presidente dice que estamos siendo invadidos. Ante el asalto topo, miles de voluntarios se preparan para defender a su país. Españoles por el mundo cogen aviones, trenes, autobuses, lo que sea para venir aquí a defender a sus familias y sus ciudades (aquí me estoy viniendo un poco arriba). Se repele el primer asalto topo y la guerra dura meses.
Y ahora, de repente, un iluminado dice que todo esto es por los egos de nuestro presidente y el presidente topo y por intereses geopolíticos que nos son ajenos. Con dos cojones. ¿En qué me es ajeno que bombardeen mi ciudad? ¿El ego de quién me hace tomar un fusil? Por supuesto que cuando hablamos de la invasión de un país extranjero por una fuerza militar reducida es una decisión política con consecuencias limitadas. ¿Pero una guerra de este calibre?
Quizás el caballero se refiere a qué, lo que debería haber hecho Zelensky para limitar el sufrimiento ucraniano, habría sido rendirse. Aceptar un cambio de gobierno y convertirse en un estado títere. Si esa es la intención del autor, debería leer un poco de Historia y saber qué pasa cuando un estado se somete a otro con políticas imperiales. No políticas imperiales de parche en la chupa de cuero, sino políticas imperiales de verdad. Represión a tope, militarización de la sociedad, reducción del nivel de vida... como explicaba muy bien una colega mía, "La gente que dice que debería haber una dictadura por Twitter no es consciente de que, si hubiera una dictadura, no habria Twitter". Hemos llegado a creernos tanto nuestras propias mentiras que somos incapaces de percibir la realidad.
No sé. Necesitaba desahogarme. Quiero creer que la persona que escribió esto es un individuo aislado. Que no hay mucha gente que piense así, o que estructure su pensamiento de esa manera. Por otro lado, entiendo que en una sociedad hiperinformada y con un grado de cuñadismo importante, ahora analizo geo-política, luego hablo de fútbol y después de recetas. Y para mi, todo es lo mismo, porque todo me afecta igual, lo analizo en los mismos terminos y me expreso en el mismo idioma.
Probablemente, el problema sea mío.
"La guerra de Ucrania ha salido del foco informativo. Se convertirá pronto en un conflicto olvidado con miles de personas sufriendo por los egos de Zelenski y Putin y por intereses geopolíticos que les son ajenos."
Me sorprende pensar que, la persona que ha escrito eso, cree lo que dice. Suponiendo que no sea un propagandista, que no lo descarto, veo probable que se trate de uno de esos individuos que circulan por nuestras sociedades, tan seguro de sí mismo, tan convencido de su forma de ver el mundo, que ni se plantea que puede estar equivocado. Pero no solo eso, sino que está tan lleno de ideología que los árboles le impiden ver el bosque. Como dijera aquella colega mía, hablando del Prucés "si me dices que tu tendrías un plan, no me lo creo", porque la fé sustituye a la razón.
Vamos a hacer un pequeño esfuerzo de imaginación. Supongamos que España es invadida. ¿Por quién? No sé. Portugueses, marroquies, argelinos, franceses, topos. Venga, vamos a tirar de ciencia ficción. Por topos. En un primer momento, los topos bombardean infraestructuras clave, cortan comunicaciones y columnas blindadas de topos se dirigen hacía las principales ciudades del país. Digamos, no sé, Barcelona, Bilbao, Zaragoza, ... . Hay un asalto paracaidista de topos sobre Madrid, mientras la flota del mediterraneo bombardea Valencia y Mallorca (pobres alemanes). El presidente dice que estamos siendo invadidos. Ante el asalto topo, miles de voluntarios se preparan para defender a su país. Españoles por el mundo cogen aviones, trenes, autobuses, lo que sea para venir aquí a defender a sus familias y sus ciudades (aquí me estoy viniendo un poco arriba). Se repele el primer asalto topo y la guerra dura meses.
Y ahora, de repente, un iluminado dice que todo esto es por los egos de nuestro presidente y el presidente topo y por intereses geopolíticos que nos son ajenos. Con dos cojones. ¿En qué me es ajeno que bombardeen mi ciudad? ¿El ego de quién me hace tomar un fusil? Por supuesto que cuando hablamos de la invasión de un país extranjero por una fuerza militar reducida es una decisión política con consecuencias limitadas. ¿Pero una guerra de este calibre?
Quizás el caballero se refiere a qué, lo que debería haber hecho Zelensky para limitar el sufrimiento ucraniano, habría sido rendirse. Aceptar un cambio de gobierno y convertirse en un estado títere. Si esa es la intención del autor, debería leer un poco de Historia y saber qué pasa cuando un estado se somete a otro con políticas imperiales. No políticas imperiales de parche en la chupa de cuero, sino políticas imperiales de verdad. Represión a tope, militarización de la sociedad, reducción del nivel de vida... como explicaba muy bien una colega mía, "La gente que dice que debería haber una dictadura por Twitter no es consciente de que, si hubiera una dictadura, no habria Twitter". Hemos llegado a creernos tanto nuestras propias mentiras que somos incapaces de percibir la realidad.
No sé. Necesitaba desahogarme. Quiero creer que la persona que escribió esto es un individuo aislado. Que no hay mucha gente que piense así, o que estructure su pensamiento de esa manera. Por otro lado, entiendo que en una sociedad hiperinformada y con un grado de cuñadismo importante, ahora analizo geo-política, luego hablo de fútbol y después de recetas. Y para mi, todo es lo mismo, porque todo me afecta igual, lo analizo en los mismos terminos y me expreso en el mismo idioma.
Probablemente, el problema sea mío.
viernes, 23 de septiembre de 2022
Slava geroim
Ayer fue un día bueno. Ayer por la mañana, Rusia liberó a los prisioneros de Azovstahl. Lo hizo a cambio de un político detenido por el gobierno ucraniano, familiar de Putin, siguiendo una política interna de Putin desde hace decadas que consiste en premiar la estabilidad y permitir que, los líderes elegidos por él, mueran en la cama. A nivel interno, es coherente.
Ayer, mucha gente lloró. Lloró de alegria, porque el miedo estaba enterrado debajo y, cuando se supera el miedo, hay que soltarlo. Ayer mucha gente lloró porque pensamos que, quizás, la próxima vez que supieramos algo de Azovstahl sería porque los habían matados a todos. Con que sobreviva uno, ya es una victoria.
¿Por qué es tan importante la liberación de los soldados secuestrados en Azovstahl? Porque son símbolos de una determinada forma de entender el mundo y de hacer las cosas. No son solo tropas combatientes. Son gente que decidió refugiarse en un sitio y proteger a la población civil de un enemigo que, se sabe, no respeta los derechos humanos. Son gente que decidió que no se retiraría hasta que todos estuvieran a salvo. Son gente que decidió seguir peleando para dar tiempo a otra gente a salvarse.
Son heroes. Y en una cultura de dureza y sacrificio, hacen falta heroes. En una época oscura donde faltan referencias, donde todo es postmodernismo, "¿qué hay de lo mío?", egoísmo... hace falta creer que todavía queda gente que está dispuesta a hacer lo que sabe que es correcto, aunque sea malo para ellos. De esa forma, aquellos que piensan igual no se sienten solos y pueden tener una referencia.
Ahora, es importante honrarlos. No como fotos en un muro sino como personas. El presidente Zelenskyi ha dicho que los mandan a un resort a recuperarse. A cuidarlos. Porque algún día habrá un desfile de la victoria, algún día habrá que dar un paso adelante y enterrar todo este sufrimiento. Y ese día, esta gente serán los primeros. Porque así se construye una sociedad. Honrando a aquellos que representan sus valores, no en una foto o una cuenta de instagram, sino con valores reales y haciendo acciones que son significativas.
Ayer fue un día bueno.
martes, 6 de septiembre de 2022
Un día, te haces viejo de repente
Es curioso como, a medida que pasa el tiempo, cada vez le cojo más el rollo a Celtas Cortos. No es que fuera un grupo malo, que va. Es que yo no tenía la edad para entender lo que ellos cantaban.
Hoy, comiendo con un colega, me han echado una foto. Y de repente, me ha costado reconocerme. Con menos pelo. Con arrugas. Con mi misma sonrisa pero... no. Algo más cansada. Algo lastimada. Y sé que todo el mundo me vé así cada día y para nadie es una sorpresa... salvo para mí mismo.
Apenas un par de horas después, sentado en el metro, a mi lado había una chica. Joven, de ojos grandes, cabello salvaje. Hermosa a su estilo y manera. Y mirandola, me di cuenta de como me debe ver ella. Y el mundo. Como alguien gastado, veterano, "viejo". De alguna forma, he cruzado la barrera y estoy al otro lado. Y bueno, no está mal. Gracias a Dios, durante los últimos años he leído mucho a Murakami, a Marco Aurelio y a otra gente que me ha ido preparando para la idea de que, en algún momento, cambiamos. Siendo lo mismo, pero cambiamos.
No voy a decir que no me dé pena. Es como el entrenamiento. Hubo un momento, hace apenas unos años, en que yo hacía 70 burpees en cinco minutos. Ahora, hacer veinte me agota. Y no es porque esté mayor... es porque mi vida ha ido eliminando de mí la curiosidad, el ansia, el ritmo. En cierto sentido, me ha puesto a la defensiva. Ya no proyecto. No avanzo. Simplemente, resisto. Que no está mal, pero tampoco debería ser así.
No sé. Creo que, en algún momento de mi vida, he dejado de buscar. He entendido lo que quiero y como lo quiero. Y ahora lo que me interesa es pelear por ello, defenderlo, mantenerlo, conservarlo. Hacer que crezca. En cierto sentido, parar no está mal.
Hasta que un día te despiertas y te preguntas quién es ese tío que sonríe en la foto y al que no conoces de nada.
Hoy, comiendo con un colega, me han echado una foto. Y de repente, me ha costado reconocerme. Con menos pelo. Con arrugas. Con mi misma sonrisa pero... no. Algo más cansada. Algo lastimada. Y sé que todo el mundo me vé así cada día y para nadie es una sorpresa... salvo para mí mismo.
Apenas un par de horas después, sentado en el metro, a mi lado había una chica. Joven, de ojos grandes, cabello salvaje. Hermosa a su estilo y manera. Y mirandola, me di cuenta de como me debe ver ella. Y el mundo. Como alguien gastado, veterano, "viejo". De alguna forma, he cruzado la barrera y estoy al otro lado. Y bueno, no está mal. Gracias a Dios, durante los últimos años he leído mucho a Murakami, a Marco Aurelio y a otra gente que me ha ido preparando para la idea de que, en algún momento, cambiamos. Siendo lo mismo, pero cambiamos.
No voy a decir que no me dé pena. Es como el entrenamiento. Hubo un momento, hace apenas unos años, en que yo hacía 70 burpees en cinco minutos. Ahora, hacer veinte me agota. Y no es porque esté mayor... es porque mi vida ha ido eliminando de mí la curiosidad, el ansia, el ritmo. En cierto sentido, me ha puesto a la defensiva. Ya no proyecto. No avanzo. Simplemente, resisto. Que no está mal, pero tampoco debería ser así.
No sé. Creo que, en algún momento de mi vida, he dejado de buscar. He entendido lo que quiero y como lo quiero. Y ahora lo que me interesa es pelear por ello, defenderlo, mantenerlo, conservarlo. Hacer que crezca. En cierto sentido, parar no está mal.
Hasta que un día te despiertas y te preguntas quién es ese tío que sonríe en la foto y al que no conoces de nada.
lunes, 25 de julio de 2022
Héroes y villanos
Ayer me encontré una serie de hace unos veinte años y la empecé a ver. Y me puse a reflexionar, curioso, sobre como han cambiado los estereotipos en nuestra sociedad en los últimos años. El principal motivo es tecnólogico, claro. El auge de internet, los móviles de tercera generación (ya nadie se acuerda de eso, pero tener google en el móvil fue una revolución hace unos años). El caso es que pensaba en como, en esa época, uno veía una serie y había periodistas comprometidos con la verdad, policias integros que querían proteger a la gente... En cierto sentido, era "inocente". Ahora, no existen héroes. Todos somos muy cínicos y esperamos lo peor de todo el mundo.
Podemos decir que eso es más inteligente y un signo de los tiempos. Pero, la ausencia de héroes, justifica conductas depravadas. La ausencia de historias heroicas, en las que superamos nuestros desafios, nos roba la inspiración, nos robna la capacida de soñar.
Los seres humanos venimos contando historias desde el principio de los tiempos. Es una forma de socialización pero, sobre todo, es una forma de desarrollo creativo. Educamos a nuestros hijos contándoles cuentos y nos entretenemos con historias. Sean narraciones alrededor del fuego, cotilleos, obras de teatro o superproducciones de cine, el ser humano necesita de las historias. Quizás por eso es importante reflexionar un momento sobre de qué historias nos alimentamos y como. Y quizás, ahí entendamos algo de lo que viene pasando a nuestro alrededo.
Podemos decir que eso es más inteligente y un signo de los tiempos. Pero, la ausencia de héroes, justifica conductas depravadas. La ausencia de historias heroicas, en las que superamos nuestros desafios, nos roba la inspiración, nos robna la capacida de soñar.
Los seres humanos venimos contando historias desde el principio de los tiempos. Es una forma de socialización pero, sobre todo, es una forma de desarrollo creativo. Educamos a nuestros hijos contándoles cuentos y nos entretenemos con historias. Sean narraciones alrededor del fuego, cotilleos, obras de teatro o superproducciones de cine, el ser humano necesita de las historias. Quizás por eso es importante reflexionar un momento sobre de qué historias nos alimentamos y como. Y quizás, ahí entendamos algo de lo que viene pasando a nuestro alrededo.
domingo, 3 de julio de 2022
Marco Aurelio - Meditaciones
Una nota del Prosi presente para el Prosi futuro. Hay que volver a este libro y a sus reflexiones tranquilas, profundas, que nos recuerdan que todo es fugaz, pero todo es correcto a la vez.
viernes, 17 de junio de 2022
La vida nos lleva por caminos inexplorados
Hoy, asomandome al Facebook, he visto algo que me ha sorprendido bastante y aún estoy procesando. Yo participo de una comunidad de jugadores de wargames históricos, un tanto friki, y dentro de esa comunidad hay ciertos "nombres de referencia". Como en cualquier grupo que lleva mucho tiempo, hay gente que aparece una y otra vez. El caso es que hoy han puesto un artículo de prensa sobre "wargames desde el asilo". Y efectivamente, uno de los dos entrevistados era un jugador de la comunidad.
Y de repente, eso te hace plantearte cosas. Quiero decir, damos por hecho que todo el mundo tiene una vida más o menos regular, normal... y entonces pasa algo como esto y te sorprende. Alguien que vive en una residencia. Tenemos el prejuicio, probablemente cierto, de que las residencias son sitios tristes, donde va uno que no tiene familia ni amigos que lo cuiden. Una especie de... cómoda humana, donde vas dejando a esas personas que no son importantes para ti o que, por desgracia, están solos. Y es una tragedia. Tenemos esa idea totalmente interiorizada, hasta el punto de que en mi familia por ejemplo se consideraría un destino atroz ser ingresado en una residencia de mayores.
Y de repente, te aparece este hombre. Alguien simpático, popular. Una figura de referencia en el juego. Y alguien que, probablemente, ha tenido una vida plena y aún está activo. Que va a torneos, que colabora con gente. Que lee, investiga, aprende, enseña. Y eso te hace replantearte cosas. Te recuerda que la vida no es éxito o fracaso, sino que hay una cantidad tremenda de situaciones intermedias. Y que, lo que para unos puede ser una tragedia que los deje abandonados y tristes, para otros es una gran oportunidad y algo que les abre al mundo.
A veces, tenemos que convertir nuestros problemas en oportunidades. Y eso me parece muy inspirador. Gracias al que subió el artículo y gracias a vosotros, si habéis leido hasta aquí. Me siento bien por el colega.
Y de repente, eso te hace plantearte cosas. Quiero decir, damos por hecho que todo el mundo tiene una vida más o menos regular, normal... y entonces pasa algo como esto y te sorprende. Alguien que vive en una residencia. Tenemos el prejuicio, probablemente cierto, de que las residencias son sitios tristes, donde va uno que no tiene familia ni amigos que lo cuiden. Una especie de... cómoda humana, donde vas dejando a esas personas que no son importantes para ti o que, por desgracia, están solos. Y es una tragedia. Tenemos esa idea totalmente interiorizada, hasta el punto de que en mi familia por ejemplo se consideraría un destino atroz ser ingresado en una residencia de mayores.
Y de repente, te aparece este hombre. Alguien simpático, popular. Una figura de referencia en el juego. Y alguien que, probablemente, ha tenido una vida plena y aún está activo. Que va a torneos, que colabora con gente. Que lee, investiga, aprende, enseña. Y eso te hace replantearte cosas. Te recuerda que la vida no es éxito o fracaso, sino que hay una cantidad tremenda de situaciones intermedias. Y que, lo que para unos puede ser una tragedia que los deje abandonados y tristes, para otros es una gran oportunidad y algo que les abre al mundo.
A veces, tenemos que convertir nuestros problemas en oportunidades. Y eso me parece muy inspirador. Gracias al que subió el artículo y gracias a vosotros, si habéis leido hasta aquí. Me siento bien por el colega.
sábado, 11 de junio de 2022
Diseño inteligente
El otro día estaba pensando que, cuando nacemos, venimos de serie con unos "huecos" a ir rellenando por la vida. Pero nuestra configuración, nuestro carácter, nuestra herencia... ya nos predisponen a ciertas formas que irán a encajar en esos huecos. Existe una parte de nuestra historia que viene predefinida por quienes venimos a ser y luego los acontecimientos van conformandola. Por ejemplo, yo soy una persona testaruda y voluntariosa. Lo fui siempre. Pero de pequeño, mi familia me educó para reafirmar esos rasgos y más adelante, la vida me fue colocando pruebas en las cuales mi carácter les daba salida, haciendo que esos rasgos fueran aún más marcados.
O como he dicho en otras ocasiones en este blog, el éxito conlleva su propia inercia, que lo único que hace es agrandar el surco que nos construimos a nosotros mismos. Desde debajo de esa fosa, cada vez con paredes más altas, vemos más a lo lejos y estamos más seguros del suelo que pisamos, pero a la vez se nos cierran opciones que aparecerían de otra forma.
Yo pienso que mi hermano, en cierto sentido, fue uno de esos rasgos. Yo fui un niño solitario que no tenía muchos amigos, que era "raro". Y siempre quise un hermano, alguien con quién poder compartir. El hecho de que mi hermano naciera con problemas no me limitó sino que, al revés, hizo que este rasgo fuera aún más acusado. Yo estaba "diseñado" para ser alguien que cuida de los demás, y el hecho de que mi hermano necesitara a alguien solo hizo que dicho rasgo se acentuara más. ¿Lo atribuimos al destino o a nuestro carácter? ¿A que las cosas suceden porque tienen que suceder, o a que nosotros interpretamos las cosas conforme a nuestro carácter y así ajustamos la narrativa?
Creo que son ambas. Y que del éxito que tengamos en reconducir nuestro dialogo interno con el externo, de forma que exista una cierta compatibilidad entre ambos, depende buena parte de nuestro éxito y felicidad.
O como he dicho en otras ocasiones en este blog, el éxito conlleva su propia inercia, que lo único que hace es agrandar el surco que nos construimos a nosotros mismos. Desde debajo de esa fosa, cada vez con paredes más altas, vemos más a lo lejos y estamos más seguros del suelo que pisamos, pero a la vez se nos cierran opciones que aparecerían de otra forma.
Yo pienso que mi hermano, en cierto sentido, fue uno de esos rasgos. Yo fui un niño solitario que no tenía muchos amigos, que era "raro". Y siempre quise un hermano, alguien con quién poder compartir. El hecho de que mi hermano naciera con problemas no me limitó sino que, al revés, hizo que este rasgo fuera aún más acusado. Yo estaba "diseñado" para ser alguien que cuida de los demás, y el hecho de que mi hermano necesitara a alguien solo hizo que dicho rasgo se acentuara más. ¿Lo atribuimos al destino o a nuestro carácter? ¿A que las cosas suceden porque tienen que suceder, o a que nosotros interpretamos las cosas conforme a nuestro carácter y así ajustamos la narrativa?
Creo que son ambas. Y que del éxito que tengamos en reconducir nuestro dialogo interno con el externo, de forma que exista una cierta compatibilidad entre ambos, depende buena parte de nuestro éxito y felicidad.
miércoles, 8 de junio de 2022
Sobre el verbo "tener"
En estos tiempos de materialismo salvaje, consumismo feroz y prisas, es interesante reflexionar sobre como todo es temporal y las cosas, nuestras emociones, nosotros mismos, pasamos. Como "tenemos tiempo", "tenemos una casa" y "tenemos amigos" son instantes en el tiempo, congelados en una gota de ambar.
Pero no son reales. Si algo he aprendido mudandome tanto es que todo fluye y cambia y que, nuestra capacidad para alterar el entorno, está directamente relacionada con ese entorno. No hay recursos ilimitados y el espacio entre esos recursos, el tiempo y nuestra voluntad, es lo que permite producir efectos. No "tenemos" amigos. Coincidimos con personas en un determinado entorno y construimos relaciones, que como seres vivos nacen, crecen, se reproducen (o no) y mueren. Tampoco "tenemos" una casa, sino que la ocupamos temporalmente. Cuando nosotros muramos alguien tendrá esa casa o antes se caerá. Todo fluye, todo está en constante movimiento y seguimos, tozudos, decididos a parar el tiempo. Que precisamente es lo único que no tenemos, porque va constantemene hacia delante, tic tac tic tac.
Y curiosamente, esa es una de nuestras mayores angustias. "Que se nos pase el arroz". La consciencia de que, a nuestro alrededor, están pasando multitud de cosas de las que no somos partícipes. ¿Y? Decía un general que todo soldado controla solo la tierra que tiene bajo sus botas. No podemos abarcar el espacio y el tiempo; somos una gota en el mar de la experiencia humana. Y cada decisión que tomamos nos aparta de otras, pero esa decisión existe en nuestra realidad, en lo que alcanzan nuestros brazos. ¿Queremos estar en cinco sitios a la vez? Mal vamos.
Llevo un par de semanas hablando con un amigo sobre el conflicto que produce el deseo. Y ojo, no uso la palabra "amigo" de forma ligera. Es alguien que, sin tener porqué, ha tendido la mano hacia mi y me ha ayudado de muchas y muy diversas maneras. Es alguien a quién quiero (hola Toño tío). Este es otro conflicto sobre el verbo "tener". ¿Tengo ganas de algo? Los antiguos griegos creían que sus pensamientos no eran suyos, sino que estaban inspirados por los dioses. Es decir, que cuando querían a alguien no era porque ellos lo sintieran, sino porque Afrodita los había inspirado. Repito la pregunta. ¿Tengo ganas de algo? Una serie compleja de procesos químicos, antecedentes psicológicos y movidas raras hacen que nos sintamos impulsados en un sentido o en otro. El querer algo es natural y bueno, es la ambición lo que nos mueve y el ansia de transformar nuestro entorno. Pero querer algo demasiado nos frustra, nos angustia, nos limita. ¿Es posible ser felices? ¿Hay un espacio entre el deseo y la frustración?
Lo hay, claro. Como en todo, la clave está en el equilibrio (tengo que leer más a Marco Aurelio). La clave es dialogar y entender que, igual que no "tenemos" amigos o una casa, tampoco "tenemos" ganas. Queremos algo pero... ¿por qué? Una vez entendemos el origen del impulso, podemos determinar si es positivo o negativo e intentar modularlo hasta cierto punto. Al igual que los ayunos intermitentes ayudan a equilibrar nuestro intestino, la gestión de la frustración nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. ¿Demasiado disciplinado? Esa es mi solución, pero cada uno debe encontrar el camino a su dialogo interno. Y una vez eres capaz de hablar contigo mismo y conocerte, de repente, todo empieza a ser comprensible.
O a tener sentido.
Buenas noches/dias y gracias
Pero no son reales. Si algo he aprendido mudandome tanto es que todo fluye y cambia y que, nuestra capacidad para alterar el entorno, está directamente relacionada con ese entorno. No hay recursos ilimitados y el espacio entre esos recursos, el tiempo y nuestra voluntad, es lo que permite producir efectos. No "tenemos" amigos. Coincidimos con personas en un determinado entorno y construimos relaciones, que como seres vivos nacen, crecen, se reproducen (o no) y mueren. Tampoco "tenemos" una casa, sino que la ocupamos temporalmente. Cuando nosotros muramos alguien tendrá esa casa o antes se caerá. Todo fluye, todo está en constante movimiento y seguimos, tozudos, decididos a parar el tiempo. Que precisamente es lo único que no tenemos, porque va constantemene hacia delante, tic tac tic tac.
Y curiosamente, esa es una de nuestras mayores angustias. "Que se nos pase el arroz". La consciencia de que, a nuestro alrededor, están pasando multitud de cosas de las que no somos partícipes. ¿Y? Decía un general que todo soldado controla solo la tierra que tiene bajo sus botas. No podemos abarcar el espacio y el tiempo; somos una gota en el mar de la experiencia humana. Y cada decisión que tomamos nos aparta de otras, pero esa decisión existe en nuestra realidad, en lo que alcanzan nuestros brazos. ¿Queremos estar en cinco sitios a la vez? Mal vamos.
Llevo un par de semanas hablando con un amigo sobre el conflicto que produce el deseo. Y ojo, no uso la palabra "amigo" de forma ligera. Es alguien que, sin tener porqué, ha tendido la mano hacia mi y me ha ayudado de muchas y muy diversas maneras. Es alguien a quién quiero (hola Toño tío). Este es otro conflicto sobre el verbo "tener". ¿Tengo ganas de algo? Los antiguos griegos creían que sus pensamientos no eran suyos, sino que estaban inspirados por los dioses. Es decir, que cuando querían a alguien no era porque ellos lo sintieran, sino porque Afrodita los había inspirado. Repito la pregunta. ¿Tengo ganas de algo? Una serie compleja de procesos químicos, antecedentes psicológicos y movidas raras hacen que nos sintamos impulsados en un sentido o en otro. El querer algo es natural y bueno, es la ambición lo que nos mueve y el ansia de transformar nuestro entorno. Pero querer algo demasiado nos frustra, nos angustia, nos limita. ¿Es posible ser felices? ¿Hay un espacio entre el deseo y la frustración?
Lo hay, claro. Como en todo, la clave está en el equilibrio (tengo que leer más a Marco Aurelio). La clave es dialogar y entender que, igual que no "tenemos" amigos o una casa, tampoco "tenemos" ganas. Queremos algo pero... ¿por qué? Una vez entendemos el origen del impulso, podemos determinar si es positivo o negativo e intentar modularlo hasta cierto punto. Al igual que los ayunos intermitentes ayudan a equilibrar nuestro intestino, la gestión de la frustración nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. ¿Demasiado disciplinado? Esa es mi solución, pero cada uno debe encontrar el camino a su dialogo interno. Y una vez eres capaz de hablar contigo mismo y conocerte, de repente, todo empieza a ser comprensible.
O a tener sentido.
Buenas noches/dias y gracias
domingo, 8 de mayo de 2022
Tanto tiempo...
A veces, pasa la vida y no nos damos ni cuenta. Estamos muy ocupados en nuestra rutina, nuestro trabajo, nuestros proyectos. A veces, algunas cosas se van quedando por el camino, casi sin darnos cuenta.
Hola, Blog. Hacía mucho que no nos veíamos. Me he acordado muchas veces, camino del trabajo he pensado "luego me meto y escribo algo...", pero la vida se ha metido en medio. ¿La vida? O quizás las ganas. A veces, nos sentimos atrapados en una cueva en la que nos hemos metido nosotros solos.
Responsabilidad. Eso es muy importante. Pensamos que las decisiones "nos caen" y nos agarramos al discurso de la victima. "Yo no elegí esto, me obligó X". Es mentira. Tu elegiste. Elegiste dejar que te obligaran, elegista tomar ese camino y no otro. Porque rebelarse es muy difícil, porque no tengo fuerzas, porque...
Porque elijo.
Más cosas. Que hacía mucho que no me asomaba. Un poco sobre aislamiento. Todos vivimos en nuestra burbuja, que además cada vez es más grande porque nos metemos en internet, en redes sociales, en youtube, en... y vamos viendo como todo el mundo coincide conmigo. ¿Como no va a ser cierto esto? X, Y y Z lo dicen, que son eminencias, y hacen videos de una hora en la cual te explican con todo lujo de detalles como lo que yo pienso es verdad y lo que piensa el otro es mentira. Y de repente, nos vemos omitiendo realidades tan obvias, tan básicas, que deberían ser evidentes para cualquiera con un poquito de racionalidad.
" Z Free Donbass". En un paso a nivel en el Paseo de la Castellana en Madrid. Cada vez que tengo un rato y paso por encima, le escupo. Están muriendo cientos y miles de personas y a algún gilipollas se le ocurrió pintar en el suelo que eso está bien. Y no, no soy racional. Tampoco pretendo serlo. Las equidistancias, el "todos tienen razón", el "nos ocultan algo"... está muy bien cuando hablamos de equipos de fútbol. Ayer me preguntó una colega que porqué Zelensky "no desiste". Como si estuviera presentandose a un éxamen, en vez de liderando a su país frente a una invasión. Pero claro, todos vivimos en nuestra realidad y, en esa realidad, las cosas son como nosotros creemos que son.
Estoy muy cansado. Llevo tiempo queriendo asomarme aquí a decirlo, a compartirlo. La pandemía no fue/ha sido/es fácil. Cualquier situación así erosiona mucho. Mi vida personal tampoco está en su mejor momento. La mudanza no me ayudó. 2022 es un año importante. He cumplido cuarenta años. Haré quince en la empresa. Es un año de celebración, de pasar por cosas buenas, de crecer. De aprovechar oportunidades y sentirse bien. Y no, no lo está siendo en absoluto. Y de eso voy a hablar ahora un poquito.
Expectativas. Resulta que, claro, si uno hace un sacrificio espera algo a cambio. O espera al menos un alivio. Y nada de eso es cierto. A veces, simplemente hay que borrar la pizarra y empezar de cero. Escribir un poco más, ver que se nos ocurre, avanzar otro ratito... y sobre todo, dejar que las cosas sigan su curso. Entender que controlamos realmente muy poco, que como decía un amigo el otro día "todo lo que está más lejos del alcance de mi mano no está bajo mi control". En el momento en que reduces las expectativas, las obligaciones, la presión... las cosas empiezan a encajar. Todo hace clic. Y la prisa el sufrimiento la angustia el agobio... eh eh eh. Tranquilo. Mira al mar. ¿Lo ves? Estaba ahí hace millones de años y seguirá ahí cuando tu no seas ni un recuerdo. "El mar no sueña sobre ti", como escribió Steven Eriksson. ¿Debería angustiarnos? Nos libera. 40, 20 o 110, son numeros, lo que importa es lo que hacemos con ellos. Y quince años en la empresa da igual, lo que importa es que hoy hagas que merezca la pena. ¿Y mañana? Mañana será mañana.
He echado de menos esto. Durante estos meses y años ha habido mucha gente que ha seguido ahí, mientras casi todo se caía a pedazos. Otra gente ha entrado y es gente muy buena. Hay muchos que ya no están pero... ¿sabéis qué? Tampoco pasa nada. Seguro que están para otra gente y otros para ellos. Somos electrones deambulando por un espacio infinito, en el que, a veces, tenemos suerte y chocamos con otro electrón y pasa algo. Pero mientras tanto... seguimos deambulando. Seguimos.
Hola, Blog. Hacía mucho que no nos veíamos. Me he acordado muchas veces, camino del trabajo he pensado "luego me meto y escribo algo...", pero la vida se ha metido en medio. ¿La vida? O quizás las ganas. A veces, nos sentimos atrapados en una cueva en la que nos hemos metido nosotros solos.
Responsabilidad. Eso es muy importante. Pensamos que las decisiones "nos caen" y nos agarramos al discurso de la victima. "Yo no elegí esto, me obligó X". Es mentira. Tu elegiste. Elegiste dejar que te obligaran, elegista tomar ese camino y no otro. Porque rebelarse es muy difícil, porque no tengo fuerzas, porque...
Porque elijo.
Más cosas. Que hacía mucho que no me asomaba. Un poco sobre aislamiento. Todos vivimos en nuestra burbuja, que además cada vez es más grande porque nos metemos en internet, en redes sociales, en youtube, en... y vamos viendo como todo el mundo coincide conmigo. ¿Como no va a ser cierto esto? X, Y y Z lo dicen, que son eminencias, y hacen videos de una hora en la cual te explican con todo lujo de detalles como lo que yo pienso es verdad y lo que piensa el otro es mentira. Y de repente, nos vemos omitiendo realidades tan obvias, tan básicas, que deberían ser evidentes para cualquiera con un poquito de racionalidad.
" Z Free Donbass". En un paso a nivel en el Paseo de la Castellana en Madrid. Cada vez que tengo un rato y paso por encima, le escupo. Están muriendo cientos y miles de personas y a algún gilipollas se le ocurrió pintar en el suelo que eso está bien. Y no, no soy racional. Tampoco pretendo serlo. Las equidistancias, el "todos tienen razón", el "nos ocultan algo"... está muy bien cuando hablamos de equipos de fútbol. Ayer me preguntó una colega que porqué Zelensky "no desiste". Como si estuviera presentandose a un éxamen, en vez de liderando a su país frente a una invasión. Pero claro, todos vivimos en nuestra realidad y, en esa realidad, las cosas son como nosotros creemos que son.
Estoy muy cansado. Llevo tiempo queriendo asomarme aquí a decirlo, a compartirlo. La pandemía no fue/ha sido/es fácil. Cualquier situación así erosiona mucho. Mi vida personal tampoco está en su mejor momento. La mudanza no me ayudó. 2022 es un año importante. He cumplido cuarenta años. Haré quince en la empresa. Es un año de celebración, de pasar por cosas buenas, de crecer. De aprovechar oportunidades y sentirse bien. Y no, no lo está siendo en absoluto. Y de eso voy a hablar ahora un poquito.
Expectativas. Resulta que, claro, si uno hace un sacrificio espera algo a cambio. O espera al menos un alivio. Y nada de eso es cierto. A veces, simplemente hay que borrar la pizarra y empezar de cero. Escribir un poco más, ver que se nos ocurre, avanzar otro ratito... y sobre todo, dejar que las cosas sigan su curso. Entender que controlamos realmente muy poco, que como decía un amigo el otro día "todo lo que está más lejos del alcance de mi mano no está bajo mi control". En el momento en que reduces las expectativas, las obligaciones, la presión... las cosas empiezan a encajar. Todo hace clic. Y la prisa el sufrimiento la angustia el agobio... eh eh eh. Tranquilo. Mira al mar. ¿Lo ves? Estaba ahí hace millones de años y seguirá ahí cuando tu no seas ni un recuerdo. "El mar no sueña sobre ti", como escribió Steven Eriksson. ¿Debería angustiarnos? Nos libera. 40, 20 o 110, son numeros, lo que importa es lo que hacemos con ellos. Y quince años en la empresa da igual, lo que importa es que hoy hagas que merezca la pena. ¿Y mañana? Mañana será mañana.
He echado de menos esto. Durante estos meses y años ha habido mucha gente que ha seguido ahí, mientras casi todo se caía a pedazos. Otra gente ha entrado y es gente muy buena. Hay muchos que ya no están pero... ¿sabéis qué? Tampoco pasa nada. Seguro que están para otra gente y otros para ellos. Somos electrones deambulando por un espacio infinito, en el que, a veces, tenemos suerte y chocamos con otro electrón y pasa algo. Pero mientras tanto... seguimos deambulando. Seguimos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)