lunes, 31 de marzo de 2025

Encontrarte a ti mismo

Este fin de semana he tenido un momento bastante duro. Llevaba semanas esperando para ir a España a un evento que me apetecía mucho. Estuve y me encontré con amigos, fue genial. Según ibamos al sitio yo sabía que mi rendimiento iba a ser bajo, pero... no me esperaba que fuera TAN bajo. Y eso me hizo abrir los ojos a una situación de mi realidad que no me gusta, pero que tengo que asumir.
Decía un gran amigo, alguien especial, ese trozo de coral negro que tengo debajo de la piel, que ser feliz consiste en "encontrarse a uno mismo haciendo lo que le gusta, con gente que te quiere por ser quién eres". Es muy interesante esa frase. Contiene dos partes. Una, hacer cosas. Hacer cosas que te gustan. Necesitas actividad, pero necesitas que esa actividad esté orientada y que permita un dialogo contigo mismo. Haces esto, porque tu eres así. Eres tu y lo expresas con esta actividad, que es una parte enorme de tu identidad. Hay que moverse. Y la segunda parte, es con gente que te quiere por ser quién eres. Haces esas cosas, con gente que quizás también le gusta y a través de esas actividades compartís algo que os enlaza, o quizás a ellos no les gusta pero te quieren, y están dispuestos a "soportarlas" porque te quieren. Lo importante es que, por un lado, estás siendo tu y por otro lado estás compartiendolo.
Estos cuatro días en España he sido yo. He estado donde me gustaba, he comido lo que quería, he estado con gente que me quiere muchísimo. Gente que, en algunos casos, ha viajado mucho para verme (entre otros motivos) y ha invertido mucho tiempo y dinero y esfuerzo para estar conmigo. Haciendo algo que soy yo, aunque lo hago fatal, pero lo hago y lo compartimos. Me he sentido super querido y eso, viniendo de un entorno en el que soy tolerado o utilizado, pero en el que pocas veces siento que sea aceptado y querido, o tan siquiera reconocido, vale muchísimo. La soledad no es solo no tener con quién compartir; muchas veces la soledad es no tener como compartir. Es decir, estás con gente pero no conectáis, o no tenéis temas en común, o simplemente no os conocéis... no es solo una soledad fisica, de presencia, sino una soledad de espacio compartido, de espiritu. De, como decia aquel idioma, "en mi mundo existes".
Así que sí. Este fin de semana me he encontrado a mi mismo. Y a la vez, me he dado cuenta de algo que me duele mucho. Mi presente situación, no me permite la primera parte. No puedo "hacer lo que me gusta". Porque muchas de las cosas que me gustan implican dedicación y, ahora mismo, no puedo. De igual forma que no puedo apuntarme a una carrera popular, porque mi ritmo de vida y de trabajo no me permite entrenar regularmente, tampoco puedo apuntarme a un torneo de muñequitos. Es una parte de mi vida, otra más, que hay que meter en un cajón y guardarla, esperando a que vengan tiempos mejores. De igual forma que mis miniaturas de histórico llevan cuatro años en una bolsa, desde que me fui de Cádiz casi, esa parte de mi vida que descubrí en Madrid y me gustaba mucho debe volver al cajón. Es una lastima. Por otro lado, es lo que hay. Una parte de mí quiere engañarse a si mismo y decir "no tiene porqué, las cosas pueden cambiar a mejor", mientras que otra parte de mi lo acepta con fatalismo y se encoge de hombros.
De una forma o de otra, ahora mismo la realidad es esta. Que, durante un tiempo, yo mismo me voy a tener que meter en el cajón. Porque puedo encontrarme a mi mismo haciendo lo que me gusta (leer, escribir, pintar...), pero lo voy a tener que hacer solo. Hasta que las cosas cambien, quizás, o esté mejor.
Espero que vosotros tengáis más suerte que yo. Un abrazo enorme, cuidaros mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario