miércoles, 12 de agosto de 2026

Las bicicletas son para el verano

Hace unos días comentaba sobre el tiempo con un compañero. Que hace muy bueno y es agradable, simplemente, darse una vueltecita. Salir del trabajo y que no esté lloviendo, sea oscuro y haga un frío terrible, es una bendición. Y mi compañero me contestó que, "sí, pero con este tiempo no debería uno estar trabajando".
Lo curioso es que ni se me había ocurrido. Llevo tanto tiempo trabajando que lo tengo interiorizado, para mí es "el orden natural de las cosas". Tengo un horario y una obligación, eso me da equilibrio y sentido. Es como que haga frío en invierno o que salga el sol por las mañanas; uno no es consciente de que pasa, simplemente está ahí de fondo. Me llamó la atención lo que dijo mi compañero porque, hace unos años, yo probablemente habría dicho lo mismo. Que el verano es para disfrutar, para ir a la playa, darse vueltecitas por el Paseo, ronear con las niñas. Irse en bicicleta a otros pueblos.
Hace muchísimo que dejamos atrás la juventud. En mi caso, debido a los problemas en la piel y el pelo, ya incluso de forma física. Pero sin embargo, la juventud está ahí. Es ese barrio al que podemos volver, pasear por sus calles y darnos cuenta de lo bonitas que son. De como está todo decorado con estilo, de como había tanta energía, tanta fuerza, tanta vida. Y ni siquiera eramos conscientes de ello.
Un recuerdo me ha venido a visitar. Yo, pequeño y delgado, en vaqueros negros en verano. Independientemente de que hiciera un calor de narices, yo era heavy y quería que todo el mundo lo supiera. Con ojos de ahora resulta divertido pero, como leí ayer, el mejor regalo que podemos hacernos es perdonar los errores que cometimos cuando no sabiamos lo que sabemos ahora.

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