Como casi todos mis artículos ultimamente, este empieza con algo curioso que me pasó. Fui al médico, porque tengo un lunar/herida con una pinta sospechosa. Para los que no me conozcáis, he tenido algún carcinoma, algo natural cuando uno es tan palido como yo y tiene la maldita manía de coger algo de sol de vez en cuando (que además hace falta, por vitaminas y por maldita salud), con lo que más o menos empiezo a reconocer los sintomas. Como con el asma o como con los dolores de cabeza de mi mejor parte, supongo que algunas cosas empiezo a conocerlas en mi mismo.
El caso es que, como decía, fui al médico. Reino Unido es bastante más "moderno" que España, entre otras cosas en el sentido de la protección de los datos personales y que, todo, es susceptible de acabar en denuncia y juicio. Y la gente se busca las papas muchísimo. Así que todo es "a prueba de denuncias". Hasta el punto de que el médico me tomó una foto de la cabeza para mandarla a un hospital y empezó "mira, este es mi dispositivo personal pero tal y como la mande la borro, solo quiero enviarla, no voy a hacer nada con ella..."
A ver, yo reaccioné como cualquier persona normal haría. "Doctor, si Ud colecciona fotos de heridas de gente, quizás el problema no sea mío". Los dos nos reímos. Pero cuando me fui, me llamó mucho la atención. Y hoy mientras desayunaba, pensaba que cuando hice un curso de prevención sanitaria nos pusieron mogollón de fotos de enfermedades venereas. Literalmente, organos genitales de gente. No sé si les pidieron permiso para su difusión, pero maldito lo que me importa.
Lo que quiero decir es, en esta epoca de protección de datos, atención comercialiada, redes sociales, spam y estafas... quizás estaría bien ponernos un poco en perspectiva. Hay unos pocos de millones de seres humanos solo donde vivo yo y, sinceramente, no creo que mis datos o mi imagen o mi identidad sea TAN valioso. Está bien tener una protección razonable, como que mis datos identificativos que pueden usarse para pagar cosas por mí estén protegidos (más que nada, por una cuestión de seguridad jurídica. Y por confianza en el sistema), pero tampoco hace falta que vivamos siempre asustados del sistema. El sistema debería ser "razonable", de forma que, si en algún momento tengo que verme delante de un tribunal, tenga la tranquilidad de que, obrando bien, no me va a pasar nada.
Hay una frase buenísima para eso en las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas. "Generará un clima de justicia en el trabajo, de forma que nada deba esperar del favor ni temer de la arbitrariedad".
Si yo hago las cosas bien, no debo temer la arbitrariedad. Por lo que si el médico actua conforme a una buena praxis, no tiene que temer una denuncia. Pero la praxis debe ser razonable y hecha por y para seres humanos. Un problema que nos encontramos es que las expectativas son totalmente irreales. Se le pide a los sanitarios que trabajen turnos de 24 horas y se mantengan frescos como lechugas, de forma que no puedan cometer errores, lo cual es manifiestamente imposible. Y, en vez de ajustar el sistema para que las personas puedan realizar su trabajo de forma eficaz, coherente y digna, lo que hacemos es aumentar el nivel de control y burocracia. Como niños que tienen miedo de que, si dejan de mirar por la ventana, se va a hacer de noche solo, nosotros creemos que podemos obligar a la gente a dejar de ser humana.
Y así acabamos. Con un doctor, amable, profesional y dedicado, pidiendome casi permiso para hacer su trabajo, que es intentar que mi posible enfermedad se convierta en conocimiento, que sirva para curarme a mí y a los demás. A hacer ciencia. Si los abogados se lo permiten, claro.
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