Ayer tuve una conversación muy interesante, con la única persona con la que hablo cara a cara desde hace un mes, a proposito del clima. De como, aunque se queja del sol y el calor, luego lo echará de menos. Hoy, paseando, me contaba de su amiga, que celebra sus vacaciones y eso le hace ser consciente de la suerte que tiene de poder viajar y poder visitar sitios.
Decía Marco Aurelio: "Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio de vivir: respirar, pensar, disfrutar, amar."
Muchas veces, el día a día nos aparta de esa realidad. Los árboles nos impiden ver el bosque. Pero si dedicamos un momento a reflexionar nos daremos cuenta enseguida de la suerte que tenemos, del privilegio que supone poder disfrutar de salud, alegria, amor. Estos días que he conseguido dormir (hoy también. Seis noches de siete esta semana, es un record absoluto de 2026), me vuelvo aún más consciente de ello. De que, por un lado, tenemos la suerte de poder disfrutar de la vida, en toda su plenitud. Y que por otro, vivimos muchísimo dentro de nuestras cabezas. Es malo pasar mucho tiempo inactivo, mucho tiempo pasivo, mucho tiempo "siendo dirigido". Es importante que tomemos iniciativa en nuestra vida, que hagamos cosas, que queramos hacer cosas. Lo que he dicho aquí alguna vez: cuando hablamos más de nuestro futuro que de nuestro pasado, vamos bien. Pero sobre todo, cuando hablamos de nuestro presente. De lo que vamos a hacer... hoy. De lo que pensamos, oímos, escuchamos... ahora. De vivir en el momento, en tiepmo presente. De sentir, de ser, de estar. Es super importante esa sensación, esa idea, de que existimos en este momento y lugar. Lo que dicen los gurus de "la conexión". O como decía Mar cuando la conocí, "cuando lo que piensas, dices y haces está alineado, eres feliz".
Y todo eso sucede dentro de nuestra cabeza. Decía Nietzsche que "Estuve en la oscuridad, pero di tres pasos y me encontré en el paraíso. El primer paso fue un buen pensamiento, el segundo una buena palabra, y el tercero, una buena acción." Que curioso que Mar, con diecisiete años, citaba aa Nietzsche sin saber que lo estaba citando.
Parece facil, ¿verdad? Pero nos distrae el ruido, nos distraen nuestros miedos, nuestros prejuicios, nuestras inseguridades. Nos distrae el ego y la necesidad de satisfacerlo. Nos distraen las expectativas, de los demás y las nuestras propias. Nos distrae el Futuro, con mayúsculas, y nos distraen las heridas del pasado, que cargamos en la mochila pero de vez en cuando rebosa. Por eso es vital fabricar un silencio interno, un espacio personal donde seamos nosotros mismos. La cabeza tira de cuerpo que tira de la cabeza. Por eso es importante la musica, el ordenar el espacio, los colores, la luz. Es importante que miremos afuera y ese exterior nos devuelva la mirada adentro, de forma que creemos una dinamica buena.
Hay que trabajar las rutinas. Hay que guiar al cuerpo, de forma que, cuando se ponga el sol, quiera irse a dormir y cuando salga, quiera arrancar y hacer cosas. Hay que alinear los deseos, de forma que entendamos que las frustraciones son temporales o, si no lo son, dejen de ser frustraciones. Hay que trabajar mucho, muchísimo, dentro de nuestra cabeza y fuera.
Este periodo de descanso me ha servido. He cogido fuerzas. Me siento mejor. No tengo prisa, no necesito "distraerme" como huida de un presente que me duele y me asusta. He podido conectar conmigo mismo. Y sobre todo, celebro que me queda un año para irme. Esta tortura acabará, y la certeza de que eso es posible me da fuerzas. Le tengo que agradecer muchísimo a Carlos, que me apoya un montón y a quién me aguanta. No sé como soportan cuando llego a Cádiz y me paso dos o tres días quejandome, solo quejandome, tirando mi basura emocional para limpiarme. No lo olvidaré. Soy muy consciente de lo que me duele, pero como decía Sergio, lo importante es cuando sales hacer cosas que te permitan reiniciar muchísimo. Y poner límites a la negatividad de la gente también, que puede tirarte abajo en una espiral muy rápido.
Hay que estar fuerte. Deporte para el cuerpo, pensar bien para el alma, incluso rezar. Hay que hacer cosas para que la cabeza también esté fuerte, de forma que cuando tengas que vivir allí, tengas los pies limpios antes de entrar y luego tu mente comparta tu casa y tu espacio. Fuera hace frío o calor, la gente es hostil y hay que tener cuidado. Pero eso no tiene que llegar adentro, hay que estar bien dentro. Y poder disfrutar de vivir con uno mismo.
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