jueves, 10 de mayo de 2018

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Suele ser un error hacerse la pregunta de arriba. Normalmente la respuesta suele ser: "te ha tocado, no has hecho nada." O "esto, lo otro y aquello". Tanto una como otra respuesta no resuelven tu principal cuestión, que es que o no lo quieres o no sabes que hacer con él.
Es más fácil. La vida es mucho más fácil que eso. Si te toca algo bueno, aprovecha y disfruta. Y no te lo plantees demasiado. Si te toca algo malo, aprieta los dientes e intenta que te duela lo menos posible. Y no te lo plantees demasiado. Porque las cosas van a seguir su ritmo natural y todo evolucionará como tenga que evolucionar.
Como decía Jesús, "cuando uno tiene que comerle el culo a un perro, no sirve de nada mirarle el rabo". Así que es un poco absurdo preguntárselo. Mejor simplemente fluir. Y a veces llegará la oscuridad, porque hay días malos y agobios y soledad y tristeza... pero eso también es parte de la vida. No puede haber días buenos sin días malos.
Ayer un amigo me recordó lo que es importante y lo que no. Y hoy pienso que, de acuerdo, hay que seguir dando gracias por lo bueno y seguir viviendo, hay que hacer las cosas bien. Hay que creer y crear. Y compartir. Y enseñar. Porque no hay nada que esconder, si uno está con la gente adecuada. Y si no está con la gente adecuada, ya tarda en irse de ahí y reunirse con los buenos.
Que largas se me hacen las horas, cuando tengo la alegría tan cerca.

Cuida tu espacio



Ayer hablaba con alguien especial para mi, que estaba inquieta. Preocupada. Y resultó que todo tenía su origen en una conversación con un "amigo", que le había "sugerido" que se estaba aprovechando de una situación y que era una mantenida.
No dejes que entre en tu vida gente que no te respete. No dejes que entre en tu vida gente que te haga daño, gente que no te valore.
No dejes que entre en tu alma alguien que tenga los pies sucios.


La semana pasada sucedió algo que me dejó bastante molesto. Ya es la segunda vez que me pasa algo así en un mes. Y está bien, porque conocemos a las personas de nuestro entorno. Es desagradable cuando uno se da cuenta de que tiene gente en su vida que no merece estar. No porque seamos personas increíbles y necesitemos un "examen de acceso" o algo así para ser parte de nuestro mundo, sino por pura sanidad emocional. Igual que uno evitar comer con las manos sucias o comida podrida, hay determinada gente con la que es mejor no relacionarse, o hacerlo en unos términos muy limitados. Porque son gente dañina. Hace años le dije a un compañero: "para cuestiones de trabajo, cuenta conmigo. Para todo lo demás, yo no existo". Y fue una reacción muy extrema, pero basada en una serie de experiencias que me obligaron a tomarla.
Cuídate. Cuidarse empieza por conocer los propios limites y capacidades, saber lo que podemos hacer y lo que no. A partir de ahí conoce tu entorno. Que tienes alrededor y como es. Y manipula tu entorno de forma que sea lo más positivo y armónico con tus capacidades

lunes, 7 de mayo de 2018

Fin de semana de enfermedades



"En la salud y en la enfermedad" es una formula clásica que aparece mucho en las películas americanas. Y la verdad, nunca me la he tomado ni remotamente en serio. Estoy acostumbrado a no ponerme malo pero, cuando me ponía malo, las opciones eran dejarme que me fuera curando y cada uno seguir con su vida.
Este fin de semana me han atendido. De verdad. Con cariño y preocupación, hasta el momento en que me he sentido incomodo. Es raro. Alguna vez decimos en broma que "estoy aprendiendo a vivir" y es verdad. Nunca me he visto en una situación como la que estoy ahora.
Y me gusta. Me gusta ir probando, me gusta ir cogiendo la medida. Me gusta poder sentarme al lado de alguien e ir viendo sus reacciones, acomodando las mías. Ayer estuvimos haciendo cosas en familia. El problema es un poco el idioma; yo puedo acomodarme pero el resto de mi mundo no parece estar muy por la labor. Hay que globalizarse.
Pero lo hemos hecho más o menos bien. Y hoy la gente está mejor y seguro que iremos poco a poco mejorando. Y mientras tanto, hemos visto True Detective y comido cosas sanas y pasado ratos de extraño humor psicópata nuestro. Y mucho cariño y atención.

Feliz día de la madre



Ayer era uno de esos días que, en palabras de mi madre, inventó el Corte Inglés. "Día de la Madre" como una excusa para, entre el sentimiento de culpa y la presión social, comprar regalos y hacer un acto de homenaje.
Y la verdad, cuanto mayor me hago más cuenta me doy de que, el mejor homenaje, es dedicar tiempo a alguien. Es prestar atención y cariño, es compartir momentos, es dar alegrías. Es explicarle a los demás las cosas buenas que te pasan, a la gente que te quiere, de forma que tengan algo para celebrar. Es no dar problemas, pasarse a echar un rato, compartir historias. Es sentarse en el sofá con el perro, poner un plato de comida y llenar la mesa de gente, es el cenicero donde van cayendo las colillas que dejan todas ellas.
El día de la madre es hacer que, esa persona que te ha dado y dedicado la vida, venga y se vaya de tu casa con una sonrisa. Y poder quedarte con la sensación de misión cumplida.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Me gusta que me cuides



Me gusta que me quemes la parte despeluchada del jersey y que te asegures de que vaya presentable. Me gusta que te preocupes de que coma y descanse. Me gusta que seas orgullosa y no dejes que te invite, me gusta que mires el futuro y quieras que las cosas vayan bien. Me gusta que seas generosa y hagas regalos a mis amigos. Me gusta que quieras un mueble para las especias, que quieras ser parte de familia. Me gusta que escuches mis historias y a veces digas "a nadie le importa". Que a veces te sientas angustiada por lo que venga mañana y que otras veces te dé todo exactamente igual.
Me encanta tu sonrisa. Me encantan tus ojos de un azul imposible. Me encanta tu cintura, me encanta tu andar desenvuelto, orgulloso. Me encanta estar en el trabajo y pensarte, me encanta llegar a casa y verte. Me encanta que cojas un autobús para esperarme, caminar junto a ti, escuchar tu voz. Me encanta la cara que pones cuando fumas, cuando estás pensando demasiado, cuando no estás pensando en nada.
Me gusta que existas. Me gusta que seas parte de mi mundo y que lo hagas mejor. Me encanta la curva de tu cuello, el arco de tus cejas, la cascada de tu cabello, el relámpago de tus orejas. Muero con tu cara de conejo loco, con tus piernas infinitas estiradas sobre el sofá, con tus ojos abiertos de búho. Con tu cabeza en mi hombro, con mi brazo en tu cintura. Con los calcetines estirados sobre el airbag del coche, preguntando si la policía te dirá algo.
Me gusta que mi piso sea un hogar desde que estás en él. Y me gusta que sigamos fluyendo, sin darle importancia a nada, un día detrás de otro hasta que se acabe... o no. Y que vivamos día a día. ¿Demasiado rápido? Nosotros marcamos el ritmo. Y nadie salvo nosotros sabe lo que está bien y lo que está mal.
Me gusta que me cuides. Y me gusta cuidarte.

Bicho



Ayer estuvimos comiendo con unos amigos y conocí al novio de una amiga mía. Y la verdad, coincidió con lo que me esperaba. ¿Sabéis esa alegría cuando conoces a alguien con quién te entiendes y te llevas bien? Pues algo así fue. Y lo mejor fue verlos juntos. Compartiendo, bromeando, riéndose. Cuidándose el uno al otro y, a la vez, buscándose las vueltas.
A veces, no sé si me estaré equivocando. Si estaré a la altura, si cuando llegue la oscuridad sabré hacerlo. Y en cierto sentido creo que sí. Porque ayer hablaba con este hombre y... demonios, lo entiendo. Y comparado con su situación, la mía es "fácil". Nosotros tenemos más medios, más capacidades. Lo único que puede que nos falte es tiempo y rodaje, pero eso lo iremos construyendo poco a poco. Y tenemos respeto y cariño y paciencia y voluntad y muchísimo carácter. Así que puedo ser optimista, porque creo que merece la pena serlo.
Aún así, siempre es inspirador ver gente que crea y comparte. Ver gente con iniciativa y sentido del humor y ganas de vivir. Gente con curiosidad y humana, gente que se emociona. Ayer recordé dos momentos. Uno, cuando Ira estaba haciendo el Camino de Santiago y conoció a una italiana que estaba saliendo con un chico de Cádiz. Ira bromeando le dijo "los chicos de Cádiz son los mejores" y la italiana le dijo "por supuesto, eso lo sabe todo el mundo". Y el segundo momento que recordé es cuando le conté a Natalia que estaba mayor para algunas cosas y me la encontré mirándome con cara de pena. Porque existe gente que, de naturaleza, es buena. Gente que quiere ayudar a los demás y hacer buenas cosas. Y esa gente hay que cuidarla y apoyarla, porque son ellos los que hacen del mundo un lugar mejor. Aquella cita de Bertolt Brecht sobre la gente que lucha toda la vida sigue siendo cierta, porque el mundo sigue necesitando gente así.

Sumando kilometros


Y la lista de pueblos a nuestras espaldas sigue creciendo. Lagos y Portimao y Faro y alguno más que nos habremos dejado por el camino. Y tenemos pendiente Grazalema y podrían haber sido más, pero estabamos cansados y tampoco teniamos muchas ganas.
Que locura de fin de semana. Que locura de días. Como se suceden uno a otro con la mayor naturalidad y paseamos y comemos y hablamos y vemos series y quedamos con gente... como todo sucede como si fuera lo más natural del mundo. Como planeamos un futuro sin dejar de mirar a la carretera, como nos reimos y hacemos bromas absurdas, como estamos juntos. En San Fernando o en la luna.  Y mientras tanto la casa es un desastre y no lo es, las miniaturas siguen esperando que las pinte, la tarea se acumula... pero da igual. Poco a poco. Ya habrá tiempo de preocuparse por la realidad porque, de alguna manera, también lo vamos llevando. En medio del caos.
Y son unas dos semanas más y luego a por otra fase. Pero todo fluye. Y eso me encanta y asusta un poco.