jueves, 28 de agosto de 2014

Prueba y error


Uno de los problemas de la socialización tardia es la ausencia de referentes. Me explico. Si tu cuando tienes cinco años nadie te enseña que debes ir con los cordones atados, probablemente con treinta te costará la vida aprenderlo. No entenderás porqué la gente es tan pesada con que hay que llevar los cordones atados, cuando tu nunca te has fijado. Y seguirás tan contento en tu mundo de cordones desatados.
Hace un rato me he encontrado en una situación muy desagradable. Y debería haberlo visto venir. Yo soy de una determinada manera. Tiendo a reirme de todo y a tomarme la vida muy poco en serio. Es mi forma de afrontar situaciones que a mucha otra gente las rompería: yo me doblo. En cambio existe otra gente para la cual todo es serio. No nos vamos a llevar bien.  Una vez entro en su esfera de influencia es inevitable que la cosa explote. Me lleva pasando toda la vida y no aprendo. Soy demasiado idiota. El caso es que para mi hay lineas que no se deben cruzar y para otra gente esas lineas son totalmente diferentes. Volvemos a la "Teoria de lineas" de Charlie Ojeda. Pero es escrupulosamente cierta. Así que supongo que en este caso la lección a aprender es: no todo el mundo cabe en tu manada. Aunque tu le eches mucha voluntad.

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