jueves, 28 de agosto de 2014
Vivir en diesel
Hablas poco, dices mucho. Piensas despacio, actuas deprisa. La vida pasa... y se van cayendo hojas a toda velocidad. No tienes prisa. Estás fisicamente mejor de lo que has estado nunca. Tienes dinero, estabilidad, tranquilidad. Quieres construir desde una nueva posición. Estás siendo sensato. Prudente.
La prudencia es otra forma de miedo. Consumes poco porque vives poco, dejas los sentimientos aparcados por miedo a ser, a crecer, a que te sobrepasen. Quieres seguridad, quieres tranquilidad, quieres estabilidad. Quieres dejar de ser la pelota de pinball que la vida ha hecho de ti... y haciendo eso dejas de ser. Y sientes como la frustración crece en ti. Quieres paisajes, historias, leyendas, discusiones. Por primera vez hoy sacas la cabeza un poco del tiesto, horrorizado por algo que considerabas hecho y establecido. Sacuden tu mundo y te inquietas, pero enseguida vuelves al sopor, a la siesta, a la monotonia. Quieres rutina para coger fuerzas para los proximos achuchones, los proximos cambios, las proximas luchas.
Es mentira. Estás engañandote a ti mismo. Y lo sabes cuando la miras a ella y te sacude, cuando notas que algo arde en tu interior y no te atreves a dar el paso. ¿No te atreves o buscas una excusa que justifique tu fracaso? Eres tu... y a la vez eres menos tu. Ella te lo dice así y sientes como las garras de la duda se clavan en un interior y te sacan de tu caparazón. Asomas la cabeza. ¿Será posible? Es todo mentira. Quieres creer que es todo mentira. Y la mezcla combustiona lenta en tu interior, bum bum, bum bum, y sientes que nada te altera. Estás tan perdido en tu interior que no eres capaz de percibir lo que pasa fuera.
Y mientras el tren se aleja te sientes bien. Porque no has hecho el idiota, porque has consolidado. Porque no has asomado la cabeza arriesgando un rechazo que sabes seguro y a la vez... ¡que dulce la imposible victoria! En tu memoria golpean, bola de pinball que hace clinc clinc clinc, imagenes y sensaciones. El sabor de tabaco en su lengua. El eco de su risa cuando apoyaba la cabeza contra tu pecho. El tacto imposiblemente suave, delicioso, increible, de la curva de sus caderas. Y sientes una rabia incendiaria por dentro, todo se sacude. ¡No! ¿Por qué? ¿Por qué nunca más? Y un frio terrible te inunda, un vacio absoluto que hace que ningun sol caliente tu piel. La certeza de la soledad, del fracaso, de las historias condenadas a ser palabras en una pantalla y fantasia en tu mente.
No hay como evitarlo. El golpe fue duro y hay que reconsiderarse. Han sido años de caminar por el desierto y ahora esperas, deseas, NECESITAS un oasis. Algo que dé sentido a todo lo que se perdió. Pero no se puede vivir mirando atrás. La vida es aquí. La vida es ahora. Y si quieres sentir algo que te sobrepase, tienes que encender la chispa. Tienes que dar el paso y esperar esa bofetada pero... que sea una bofetada de otra. Precisamente ahora que estoy bien con ella, que estamos... comodos. No quiero perder la complicidad y cambiarla por tensión, no quiero reproches, ni celos, ni dominio, ni competencia. Quiero la pasión dulce y suave que sale de saberte unico en el mundo, de compartir un secreto, una forma de ver el mundo, una actitud. Quiero volver a contestar con los "yo no podría..." con los "¿y por qué no?". Ese soy yo. El "¿y por qué no?".
Y volveré a serlo. Tu, Alisa. Gracías por recordarme quien soy. Como yo te lo recuerdo a ti. Maldita :-P
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario