viernes, 26 de septiembre de 2014

Actitud


Ayer estuve echandole un cable a un compañero que quiere aprender inglés. Mi colega andaba ahí, peleando, y poco a poco lo conseguirá. Es un tío inteligente y con esfuerzo y voluntad todo se consigue. En cambio, me sorprendió como afrontaba el estudiar. Su fisonomia cambiaba completamente, bostezaba, se llevaba las manos a la cara, se dejaba caer medio tumbado sobre el texto... es como si aprender inglés le sorbiera la energia. Me llamó mucho la atención, sobre todo comparado con mi actitud habitual ante las clases de algo que quiero aprender, que siempre estoy electrico.
También ayer me encontré con una de esas situaciones que me molestan mucho. Trabajo en un sitio donde la gente tiende a fijarse demasiado en los demás. Será el uniforme, pero todo rasgo que destaque o llame la atención tiende a ser visto como algo negativo. Lo que me sorprendió en este caso no fue que alguien comentara un rasgo llamativo mío, sino que lo hiciera con la hipocresia de pensar que es por mi bien e invadiendo mi privacidad. Quizás debido a mi hermano o debido a mi experiencia embarcado, con tormentas personales que debían ser reprimidas, he desarrollado una sensibilidad exagerada hacia mi privacidad. Tiene bastante sentido, visto el excesivo cuidado que pongo en no invadir el espacio personal de nadie, pero a mi no se me ocurre meterme en determinados pantanos sobre gente que no conozco. Charlie Ojeda hablaba de lineas que trazamos, cosas que permitimos y que no. Y como, cuando nuestras lineas no coinciden con las de nuestro entorno, surgen los problemas.
El caso es que estaba en cama y reflexionaba sobre ambos temas. Sobre como la actitud te condiciona a la hora de hacer cualquier cosa, cambiando tu enfoque y haciendo que algo que te sea dificil o complicado pase a ser divertido, y como el respeto a los demás surge de nuestra cosmovisión, de nuestra idea de lo que es normal y lo que no. Es dificil adaptarse cuando uno tiene normas, codigos e idiomas distintos de los de su entorno. Pero la pregunta es... ¿cuanto de ti mismo estás dispuesto a ceder para adaptarte? ¿En qué momento estás dispuesto a dejar de ser lo que tu quieres ser y pasar a ser lo que los demás consideran que debes?

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