domingo, 28 de septiembre de 2014

Gente curiosa


En este casi mes que llevo en Madrid he tenido la suerte de encontrarme con un grupo de chavales muy peculiar. Digo chavales porque, en esta nuestra sociedad, el termino alcanza a gente entre quince y casi cincuenta. Es raro. Bueno, que me salgo del tema. Conocí a uno de ellos que me presentó a otros dos. Estoy en un grupo de whatsapp del que solo he conocido a cuatro de ellos. Pero me da igual porque me gusta el rollo que llevan. Hoy reflexionaba sobre porqué estoy tan comodo y porqué me gusta tanto el ambiente de camaraderia, pique sano y humor acido. Porque me recuerda mucho al barco.
Alguna vez he contado que, cuando llegué al barco, tras la primera navegación llegó un cabo segunda al que no conocía. Y me dijo "te voy a dar un consejo. Te contarán que esto es como una familia: tu ni caso. Es mentira. " Pero el tiempo me demostró que ese cabo segunda se equivocaba. El barco sí era una familia. No los elegía, cada uno era de su padre y de su madre... pero todos pasabamos por lo mismo, todos teniamos que apoyarnos los unos a los otros y todos teniamos que convivir. Así que enseguida me di cuenta de que existía como una especie de... acuerdo de sinceridad. Nadie hablaba por detrás de nadie, nadie se callaba nada. Claro, existía una violencia verbal brutal. A veces en broma y a veces en serio, el entorno era tenso. Pero como le pasaba un poco a Charlie con su parienta, cuando uno habla de todo y tiene esa seguridad... pues se despreocupa. Está comodo. No tiene que fingir porque, total, al final se va a notar igualmente. A nadie le importa como seas, mientras seas parte del grupo. Y eso es lo que veo en estos chavales. Que se sueltan autenticas barbaridades sin pestañear, porque saben que van sin maldad y que pueden contar los unos con los otros. Decía una canción que escuché el otro día que, solo te molesta el camino cuando echas de menos el hogar. Yo llevo tanto tiempo deambulando que echo de menos sentarme en un sitio rodeado de gente que se está tirando puñaladas, con mi libro, y sentirme rodeado de esa sensación de camaraderia. Y me encanta que esta gente la tenga.

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