domingo, 19 de julio de 2015

Como las plantas que no les da el sol


Me pongo pocho. Así lo he dicho hace un momento escribiendo por aquí con una colega. Me hace falta gente. Me hace falta hablar de cosas que me gustan y sentir que hay comunicación. La comunicación no es que las palabras vayan en una dirección y en otra, sino que se crucen, creen retroalimentación, produzcan algo nuevo. Cuando uno consigue interactuar realmente con una persona, entonces está vivo. La soledad como tal no consiste en la soledad física, aunque también. Existe una soledad del espíritu, cuando sientes que no eres capaz de comunicarte. Puede parecer absurdo habiendo un idioma en común... pero no es tan simple. Yo he sentido esa soledad en España, rodeado de personas que hablan mi idioma.
¿O que parece que lo hablan? Porque el idioma consiste en la herramienta mediante la cual transmitimos conceptos. Pero si esos conceptos están totalmente disociados, si nuestra imagen de los mismos no es compartida... entonces podriamos hablar de un idioma diferente. De ahí tantas expresiones como "me suena a chino". Al final, la clave de esto es poder encontrar alguien con quien compartir un codigo y disfrutarlo. La amistad se basa en eso, en experiencias compartidas. En vivir.

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