domingo, 5 de julio de 2015
Sobre globalización y clases
Es interesante como tanta gente considera superada la retorica del siglo XIX, al mismo tiempo que ensalza a Adam Smith. Y también es interesante como, de repente, la gente acaba de darse cuenta de que el capitalismo y la ausencia de poder del Estado lleva aparejado el desarrollo de oligarquias. Como si eso acabase de aparecer ahora de repente. Como decía el chiste: "proletarios del mundo... ¡perdón!". Cuanto daño ha hecho a los derechos obreros la dictadura del proletariado.
Pero me voy por los cerros de Ubeda y yo aquí he venido a hablar de mi libro. Decía en una entrevista en Jot Down el historiador Francisco Veiga que, en la Gran Guerra, el nacionalismo mantuvo a los soldados en las trincheras, aunque el impulso de clase se supone que los iba a sacar de allí. Y es una historia que se repite. Ayer tuve el placer de discutir con un alemán sobre la situación de Grecia. La visión que venden los medios de comunicación es que "Grecia els roba", es decir, los impuestos duramente pagados por los curritos alemanes van a parar a Grecia. Pero, en un movimiento retórico de jaque mate que me deja encantado de haberme conocido a mi mismo, le planteé al colega: "Si Grecia ha perdido el 25% de su Producto Interior Bruto en cinco años... ¿donde está el dinero que se supone que os roba?".
Porque al final, el conflicto griego es un conflicto interno ante una Europa de dos velocidades, pero que aunque fuera de una seguiría manteniendo las mismas controversias internas. Decía Rosa Luxemburgo que el colonialismo, cuando se aplica a occidentales, se llama fascismo. Toda esa historia de unos europeos "buenos" que cumplen con sus obligaciones y hacen sacrificios enormes y unos europeos "malos" que se aprovechan, huele feo. Huele feo desde que Alemania triplica su producto interior bruto, pero la situación laboral y social cada vez es peor. Huele feo desde que España crece, pero un 40% de los españoles no ahorra nada. Que claro, eso lo pueden vender como que por eso están los bares siempre llenos y que vivimos de maravilla. El otro día leí un artículo muy interesante sobre la psicologia del miedo a la pobreza y de como, llegado determinado extremo de ansiedad, uno se agarra a drogas que le permiten pasar el día (drogas como el futbol, el ir al bar una vez a la semana,... ). Resumiendo, que la destrucción del estado del bienestar es una politica que está teniendo lugar "porque vivimos por encima de nuestras posibilidades" o "porque tenemos que financiar a X". O culpa de la masa (o sea, de nadie) o culpa de los demás (dedo acusador).
¿Y si la culpa no es de nadie? ¿Y si resulta que el capitalismo tiene ciclos de crecimiento y ciclos de depresión y el Estado existe para moderar el impacto tanto de unos como de otros? ¿Y si resulta que, en pleno siglo XXI, el Parlamento Escoces se plantea una reforma de la propiedad agraria -¡la tierra!? ¿Y si al final, -¡que estoy muy loco!, esto va a resultar que va de intereses privados de una serie de familias y oligarcas y no de intereses nacionales?
Mañana Grecia vota. No tengo muy claro lo que vota, como me parece que tampoco lo deben de tener ellos mismos, pero la pregunta, basicamente, es ese efecto secundario de la globalización. En un mundo de comunicaciones instantaneas, el dominio de los medios de comunicación para crear opinión se tambalea, así como las estructuras de comunicación y de mercado conocidos. La pregunta, para mi, es ¿a donde nos lleva este cambio tecnológico a nivel social? Y sobre todo... ¿qué va a pasar con Europa y la idea de sí misma?
Pase lo que pase mañana, yo le deseo a todo el mundo trabajo, casa, comida, una familia y amigos que los quieran y posibilidades de desarrollarse y ser feliz. You can say I am a dreamer, but I am not the only one.
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