miércoles, 22 de julio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XX)
Ayer estaba en cama, escuchando los ladridos de un zorro (o zorra), sin entender que era, y dandome cuenta de lo afortunado que soy. He cumplido uno de los sueños de mi vida, trabajar en el extranjero. ¡Y de que manera! Hoy en el trabajo eramos dos ingleses, un alemán, dos holandeses, un finlandes, un italiano, dos franceses, yo. Todo el mundo trabajando de lo suyo, aunque a veces nos cruzabamos y yo le pasaba información a este y el otro me pasaba a mi. Me falta algo de calidad de vida, echo de menos a mis amigos, pero estoy en un lugar especial donde están pasando cosas que condicionan la historia del mundo.
¿Por qué me cuesta disfrutarlo? Es la misma sensación que cuando el Cádiz ascendió a primera. La gente simplemente liberaba sus emociones, bailaba por la calle, se abrazaba. Yo me fui a mi casa y me senté con mi madre. No sé. Yo no podía sentir esa alegria. Ahora me pasa algo parecido. Con la de cosas que he hecho -y las que estoy haciendo-, y no las siento. Supongo que dentro de unas semanas, mirando atrás, me daré cuenta de todo. Ahora estoy demasiado ocupado viviendolo para disfrutarlo.
Pero hay algo más. No hace mucho tiempo recuerdo mis sensaciones al ver una catedral, al ver una iglesia. A veces cuando voy a una calle de un pueblo aquí lo siento. La percepción de la belleza como algo real, como algo que te inspira y te atraviesa. Como vida. El concepto estetico. Ayer hablaba con Mar y le decía que, a veces, noto ese impulso en mi pero se apaga. Me falta combustible para ser yo mismo. Me canso. Quizás eso sea una depresión, ¿no? El estar cansado. La incapacidad para disfrutar. Pero a la vez que tengo esa sensación, también tengo la plena consciencia de estar viviendo un momento brillante en mi vida.
Pongo la tele el domingo por la mañana. Una tertulia sobre si la obesidad es una enfermedad o no. A continuación un debate político en el cual dicen que, en el mundo, existe un movimiento que quiere cambiar las cosas. Salgo del trabajo, me pongo el chandal y voy a correr por un circuito. Al pasar por el supermercado veo portadas "the Sun", "daily mirror", periodicos que solo conocia por las historias. Este fin de semana quiero ir a Greenwich y al museo de Sherlock Holmes. Una forma de entender el mundo se despliega ante mi, cada dia, en una docena de cosas pequeñas y en otras no tan pequeñas.
Soy un tío afortunado.
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