viernes, 25 de mayo de 2018

Quiero ser esa persona de tus articulos



Una vez cada par de días, aproximadamente, escucho algo que me deja asombrado. Que me fascina, me abre los ojos y la mente, me deja pensando. No pasa mucho tiempo sin que me hagan sentir cosas que no sabía que podía sentir, sin que me fascinen. Un gesto. Una expresión. Un plato. Cada día que vuelvo me encuentro algo nuevo y todo me gusta. Y no es algo que diga porque queda bien o por tener un detalle, sino porque realmente es un nuevo mundo. Yo, que no soy una persona que dude a la hora de decir cuando algo no le gusta (si bien lo hago en un estilo muy educado, rollo "I'd rather not"), realmente no encuentro nada que reclamar. No hay nada de lo que me queje.


Y eso me fascina. Porque yo, que soy incapaz de elegir algo, he elegido y me encanta. Y yo, que suelo mirarme con bastantes buenos ojos, no estoy a la altura. Pero me esfuerzo.
Eres esa persona de mis artículos. Eres mejor que esa persona de mis artículos, porque todo fluye. Porque donde había estrés y miedo y tensión, ahora hay esfuerzo y voluntad. ¿Certeza? Eso no existe. Cada día es una aventura. Pero las cosas no son mejores ni peores, solo distintas. Tenemos cada uno la espalda del otro y, aunque a veces no lo sepa decir, valoro muchísimo todo lo que estás haciendo.


En mis artículos no hay una second pilot, una support unit, una rubia más guapa de la calle, una "hola, chica". O quizás si lo hay, pero fluye entre muchísimas otras cosas. Lo más profundo, lo que tenemos pegado al corazón, eso solo se manifiesta en nuestras acciones. Cuando amigos te dicen "estás distinto, más feliz" o cuando otros te dan su bendición... ya lo sabes. No necesitas que nadie te confirme lo que ya sabes. Pero está bien que venga, que crezca, que se siga moviendo. Si tienes algo bueno en tu vida, no temas enseñarlo. Nadie va a hacerte algo que tu no les dejes que te hagan.


Como decían el miércoles, "vive el momento". Pero créeme, por increíble que parezca, la realidad supera a la literatura. Y yo no sé ni como decirlo.

Crea tu hogar



Ese espacio al que deseas volver, donde te sientes cómodo y puedes crear. Donde el tiempo pasa más rápido, pero te mueves sin desplazarte. Donde eres tu.
El hogar es donde quieres y te quieren. Y hay muchísimas formas de cariño. Lo que yo no sabía y estoy descubriendo es que el hogar no es "mi espacio donde te permito que vivas", sino ese espacio donde vivimos todos. Donde yo y quién esté puede pintar un cuadro y colgarlo, recoger unas flores y ponerlas en un vaso.
Y estoy recibiendo una sobredosis de atención. Yo siempre he entendido la comida como "eso que te metes en el cuerpo para seguir adelante", pero de repente se ha convertido en un placer. Siempre he entendido el llegar a casa como "tirar las cosas y dejarme caer en algún lado", pero ahora hay una sonrisa y un abrazo esperándome. E intento mantener la compostura y no volverme adicto a esto... pero es demasiado bueno. Da miedo pensar que haya una vida sin ello, pero la hay. Y mi casa, que hasta hace poco era una inversión o un sitio donde quedar con amigos, de repente es un hogar. Un espacio de conversaciones interesantes, de té y café. Y los días se pasan sin que lea, sin que coja el móvil, sin que haga otra cosa más que disfrutar del espacio compartido, del tiempo compartido. Y no tengo prisa ni hambre ni... nada.
Ojalá todos vosotros encontréis algo como esto. Y ojalá todos seáis lo bastante inteligentes como para entender que todo pasa, que el tiempo no perdona nada y que llegará un momento en que solo os quedará la oscuridad. Pero que mientras tanto, el tener un sitio al que volver, tanto física como mental como emocionalmente, os da fuerzas para crecer, para enfrentar desafíos, para ser.
Ojalá tengáis un hogar. Ojalá tengáis la fuerza para hacerlo y encontréis a alguien que os haga ser más de lo que sois. Y como decía Moe, el amor solo crece y encontréis como aplicarlo.

Te echo de menos

Mi vida en general es el punto intermedio entre dos fuerzas opuestas; querer irse y querer quedarse. Descansar y activarse. No querer nada y quererlo todo.
La única forma que conozco para ser feliz es concentrarse en lo que haces, en lo que vives, en lo que quieres. En lo que compartes. Entendiéndolo así, con un horizonte manejable (quizás una semana?) los días se vuelven plenos y la historia, las historias, fluyen.
Pero hay otra dimensión. La escala de los meses y los años que caen como una losa. De repente, llegas al vestuario y te das cuenta de que ya ha acabado otro invierno. Tu segundo aquí. Y te preguntas que ha pasado en este tiempo que merezca la pena. Repasas tu álbum de fotos mental. Y sonríes. Han pasado muchas cosas y muchas buenas. Otras se han quedado por el camino, porque no eran tan importantes. Hay muchos más libros en la estantería y en la cabeza, más canciones, series, miniaturas, gente. Hay muchas tardes magnificas y carreras y sueños y momentos. Decía Kerouac que no recordarás los días que pasaste cortando el césped, pero se le olvidaba decir que depende del césped. O que puede que recuerdes, que cosa, el abrazo que te dieron después de cortarlo.
He dicho muchas veces que, de las formas de decir "te quiero" una de mis favoritas es "te echo de menos". Cada día lo digo y cada día lo siento. Y me gusta. Me gusta mirar atrás sonriendo y adelante sonriendo y me gusta que al día le falten horas para todo lo que quiero hacer, pero que nada de eso sea importante mientras compartimos.

jueves, 17 de mayo de 2018

Rencor

A veces, pienso que no tengo claro quien soy. Que en mi interior conviven varias personas y que se van dando paso, unas a otras, para dirigir el cotarro. A veces mis cambios de humor me inquietan.
No considero que sea una persona rencorosa, porque el rencor es terriblemente poco eficaz. Si uno "guarda" un agravio durante meses, eso lo único que consigue es agriarle el carácter. Se te pudre en la nevera y todo te sabe peor. Te contamina.
Pero a veces, uno tiene que devolver los golpes, incluso aunque sepa que va a perder. A veces, uno tiene que levantarse y hacer oír su voz, aunque solo la escuche uno mismo. Porque lo contrario es humillarte, es perderte. Es renunciar a tu dignidad mínima, a esa que como ser humano te corresponde.
A veces, no puedes ser amigo de todo el mundo.
Y eso está bien. Uno tiene que elegir un campo y en que lado de él se delimita y, a partir de ahí, tomar decisiones y asumir consecuencias. Estoy empezando a entender que, el rencor, no es guardar en tu interior rabia esperando para descargarla. No. El rencor bien entendido es plantear un tipo de relación con una persona y obrar en consecuencia.
El otro día hablaba sobre que, para mi, existen dos tipos de criaturas. Seres humanos y seres no humanos. Yo no pierdo el tiempo con aquellos que no me aportan cosas; para mi, es como si no existieran. Me parece que esa clasificación, que tan bien parece irme en lo personal, voy a tener que exportarla a otros entornos. Y dejar que todo vaya como tenga que ir, aunque me perjudique.
Claro que, una vez asumida una postura de conflicto, ya solo queda continuar el enfrentamiento hasta donde llegue. Y sé que perderé. Pero ya lo decía Ibárruri y no le faltaba razón.

Falta madurez

Cada año tienen lugar problemas, discusiones y conflictos. Decía José Bonaparte que "España es el único país del mundo donde entran diez personas a pedir café y piden diez cafés distintos: americano, largo, solo, manchado, con leche,..."
Y lo sigo viendo. Día a día. La falta de flexibilidad, de voluntad, de compromiso. El "yoismo" (como odio esa palabra), ese egocentrismo que es incapaz de ver más allá de mi realidad. Ese "que se joda el de al lado". Sin ser consciente de que lo que damos es lo que recibimos y que, va a llegar un momento, en que nuestra falta de visión de futuro provoque que nos veamos en una posición complicada.
No puedo decir que me parezca correcto. La falta de empatía, de solidaridad, solo crea problemas. Rencor. Llega un momento en que la otra persona, que estaba dispuesta a colaborar, no lo está más. Comienzan las malas caras y las discusiones. Los problemas. A veces, es tan fácil como sacrificarse un poco. Pero cuando una parte deja de querer colaborar, la otra tampoco lo hace. Ese es el momento en que empieza el "salvese quién pueda" y los multiplicadores de esfuerzo, ese aumento de capacidades que sucede cuando dos mentes empujan en la misma dirección, desaparece.
Ese es el momento del liderazgo. De explicar las cosas, de ponerse al frente. De sacrificarse, uno mismo, para dar ejemplo y poder desatascar una situación complicada y enquistada. El liderazgo comienza con mirarse a uno mismo y entenderse, con creer en lo que hacemos y en quienes somos y en asumir responsabilidades.
Pero es difícil. Para mucha gente, el liderazgo consiste en dar ordenes y que la gente obedezca. Por eso existe toda una literatura sobre el "líder formal" y el "líder informal", cuando es algo que debería de entenderse instintivamente. Liderar consiste en ser ejemplo. Y madurar consiste en asumir que, a veces, no podemos ponernos las gafas de cristal rosa y ver el mundo a través de ellas.

"Esposa de"



Ayer hablábamos sobre equilibrios en la pareja, independencia y prioridades. Hablábamos sobre encontrar trabajo y compartir un espacio y una vida. La libertad, como tal, es un arma de doble filo porque si bien por un lado el abanico de opciones es enorme, cada camino que elegimos nos obliga a descartar todos los demás.
No hay soluciones fáciles. No creo en ellas, pero tampoco creo que "la vida es dolor". Existe algo en tu interior que te dice lo que está bien y lo que está mal y, mientras escuches esa voz, irás bien. Porque la única forma de vivir feliz que conozco es concentrarse en el aquí y ahora y no plantearse todos esos caminos que podríamos haber tomado, pero no lo hemos hecho. Una vez tomamos una decisión, lo único que nos queda es mantenernos fiel en ella y tener la suficiente cintura como para adaptarse a los cambios que vayan sobreviniendo.
Es difícil. Claro que es difícil. Cuando uno elige comprometerse en un proyecto conjunto, sacrifica parte de su independencia para compartir un espacio, un tiempo. Un proyecto. Pero como en todo proyecto conjunto, siempre que haya comunicación y empatía puede llevarse adelante. El principal riesgo que veo yo es el egoísmo, el silencio, la falta de respeto. Cuando uno se convierte en la parte dominante y deja de escuchar, en la otra parte crece la frustración hasta que la situación se agría. Y ahí es donde se conoce a la gente, cuando están pasando situaciones difíciles y tienen que apoyarse el uno al otro.
Y sin embargo, merece la pena. Yo me planteo un montón de opciones y la mayoría me parecen viables, con el enfoque adecuado. Y aún digo más, me siento motivado. No me daría vergüenza ser "el esposo de" por un tiempo, igual que entendería que alguien fuera "mi esposa" por un determinado periodo de tiempo.

jueves, 10 de mayo de 2018

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Suele ser un error hacerse la pregunta de arriba. Normalmente la respuesta suele ser: "te ha tocado, no has hecho nada." O "esto, lo otro y aquello". Tanto una como otra respuesta no resuelven tu principal cuestión, que es que o no lo quieres o no sabes que hacer con él.
Es más fácil. La vida es mucho más fácil que eso. Si te toca algo bueno, aprovecha y disfruta. Y no te lo plantees demasiado. Si te toca algo malo, aprieta los dientes e intenta que te duela lo menos posible. Y no te lo plantees demasiado. Porque las cosas van a seguir su ritmo natural y todo evolucionará como tenga que evolucionar.
Como decía Jesús, "cuando uno tiene que comerle el culo a un perro, no sirve de nada mirarle el rabo". Así que es un poco absurdo preguntárselo. Mejor simplemente fluir. Y a veces llegará la oscuridad, porque hay días malos y agobios y soledad y tristeza... pero eso también es parte de la vida. No puede haber días buenos sin días malos.
Ayer un amigo me recordó lo que es importante y lo que no. Y hoy pienso que, de acuerdo, hay que seguir dando gracias por lo bueno y seguir viviendo, hay que hacer las cosas bien. Hay que creer y crear. Y compartir. Y enseñar. Porque no hay nada que esconder, si uno está con la gente adecuada. Y si no está con la gente adecuada, ya tarda en irse de ahí y reunirse con los buenos.
Que largas se me hacen las horas, cuando tengo la alegría tan cerca.

Cuida tu espacio



Ayer hablaba con alguien especial para mi, que estaba inquieta. Preocupada. Y resultó que todo tenía su origen en una conversación con un "amigo", que le había "sugerido" que se estaba aprovechando de una situación y que era una mantenida.
No dejes que entre en tu vida gente que no te respete. No dejes que entre en tu vida gente que te haga daño, gente que no te valore.
No dejes que entre en tu alma alguien que tenga los pies sucios.


La semana pasada sucedió algo que me dejó bastante molesto. Ya es la segunda vez que me pasa algo así en un mes. Y está bien, porque conocemos a las personas de nuestro entorno. Es desagradable cuando uno se da cuenta de que tiene gente en su vida que no merece estar. No porque seamos personas increíbles y necesitemos un "examen de acceso" o algo así para ser parte de nuestro mundo, sino por pura sanidad emocional. Igual que uno evitar comer con las manos sucias o comida podrida, hay determinada gente con la que es mejor no relacionarse, o hacerlo en unos términos muy limitados. Porque son gente dañina. Hace años le dije a un compañero: "para cuestiones de trabajo, cuenta conmigo. Para todo lo demás, yo no existo". Y fue una reacción muy extrema, pero basada en una serie de experiencias que me obligaron a tomarla.
Cuídate. Cuidarse empieza por conocer los propios limites y capacidades, saber lo que podemos hacer y lo que no. A partir de ahí conoce tu entorno. Que tienes alrededor y como es. Y manipula tu entorno de forma que sea lo más positivo y armónico con tus capacidades

lunes, 7 de mayo de 2018

Fin de semana de enfermedades



"En la salud y en la enfermedad" es una formula clásica que aparece mucho en las películas americanas. Y la verdad, nunca me la he tomado ni remotamente en serio. Estoy acostumbrado a no ponerme malo pero, cuando me ponía malo, las opciones eran dejarme que me fuera curando y cada uno seguir con su vida.
Este fin de semana me han atendido. De verdad. Con cariño y preocupación, hasta el momento en que me he sentido incomodo. Es raro. Alguna vez decimos en broma que "estoy aprendiendo a vivir" y es verdad. Nunca me he visto en una situación como la que estoy ahora.
Y me gusta. Me gusta ir probando, me gusta ir cogiendo la medida. Me gusta poder sentarme al lado de alguien e ir viendo sus reacciones, acomodando las mías. Ayer estuvimos haciendo cosas en familia. El problema es un poco el idioma; yo puedo acomodarme pero el resto de mi mundo no parece estar muy por la labor. Hay que globalizarse.
Pero lo hemos hecho más o menos bien. Y hoy la gente está mejor y seguro que iremos poco a poco mejorando. Y mientras tanto, hemos visto True Detective y comido cosas sanas y pasado ratos de extraño humor psicópata nuestro. Y mucho cariño y atención.

Feliz día de la madre



Ayer era uno de esos días que, en palabras de mi madre, inventó el Corte Inglés. "Día de la Madre" como una excusa para, entre el sentimiento de culpa y la presión social, comprar regalos y hacer un acto de homenaje.
Y la verdad, cuanto mayor me hago más cuenta me doy de que, el mejor homenaje, es dedicar tiempo a alguien. Es prestar atención y cariño, es compartir momentos, es dar alegrías. Es explicarle a los demás las cosas buenas que te pasan, a la gente que te quiere, de forma que tengan algo para celebrar. Es no dar problemas, pasarse a echar un rato, compartir historias. Es sentarse en el sofá con el perro, poner un plato de comida y llenar la mesa de gente, es el cenicero donde van cayendo las colillas que dejan todas ellas.
El día de la madre es hacer que, esa persona que te ha dado y dedicado la vida, venga y se vaya de tu casa con una sonrisa. Y poder quedarte con la sensación de misión cumplida.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Me gusta que me cuides



Me gusta que me quemes la parte despeluchada del jersey y que te asegures de que vaya presentable. Me gusta que te preocupes de que coma y descanse. Me gusta que seas orgullosa y no dejes que te invite, me gusta que mires el futuro y quieras que las cosas vayan bien. Me gusta que seas generosa y hagas regalos a mis amigos. Me gusta que quieras un mueble para las especias, que quieras ser parte de familia. Me gusta que escuches mis historias y a veces digas "a nadie le importa". Que a veces te sientas angustiada por lo que venga mañana y que otras veces te dé todo exactamente igual.
Me encanta tu sonrisa. Me encantan tus ojos de un azul imposible. Me encanta tu cintura, me encanta tu andar desenvuelto, orgulloso. Me encanta estar en el trabajo y pensarte, me encanta llegar a casa y verte. Me encanta que cojas un autobús para esperarme, caminar junto a ti, escuchar tu voz. Me encanta la cara que pones cuando fumas, cuando estás pensando demasiado, cuando no estás pensando en nada.
Me gusta que existas. Me gusta que seas parte de mi mundo y que lo hagas mejor. Me encanta la curva de tu cuello, el arco de tus cejas, la cascada de tu cabello, el relámpago de tus orejas. Muero con tu cara de conejo loco, con tus piernas infinitas estiradas sobre el sofá, con tus ojos abiertos de búho. Con tu cabeza en mi hombro, con mi brazo en tu cintura. Con los calcetines estirados sobre el airbag del coche, preguntando si la policía te dirá algo.
Me gusta que mi piso sea un hogar desde que estás en él. Y me gusta que sigamos fluyendo, sin darle importancia a nada, un día detrás de otro hasta que se acabe... o no. Y que vivamos día a día. ¿Demasiado rápido? Nosotros marcamos el ritmo. Y nadie salvo nosotros sabe lo que está bien y lo que está mal.
Me gusta que me cuides. Y me gusta cuidarte.

Bicho



Ayer estuvimos comiendo con unos amigos y conocí al novio de una amiga mía. Y la verdad, coincidió con lo que me esperaba. ¿Sabéis esa alegría cuando conoces a alguien con quién te entiendes y te llevas bien? Pues algo así fue. Y lo mejor fue verlos juntos. Compartiendo, bromeando, riéndose. Cuidándose el uno al otro y, a la vez, buscándose las vueltas.
A veces, no sé si me estaré equivocando. Si estaré a la altura, si cuando llegue la oscuridad sabré hacerlo. Y en cierto sentido creo que sí. Porque ayer hablaba con este hombre y... demonios, lo entiendo. Y comparado con su situación, la mía es "fácil". Nosotros tenemos más medios, más capacidades. Lo único que puede que nos falte es tiempo y rodaje, pero eso lo iremos construyendo poco a poco. Y tenemos respeto y cariño y paciencia y voluntad y muchísimo carácter. Así que puedo ser optimista, porque creo que merece la pena serlo.
Aún así, siempre es inspirador ver gente que crea y comparte. Ver gente con iniciativa y sentido del humor y ganas de vivir. Gente con curiosidad y humana, gente que se emociona. Ayer recordé dos momentos. Uno, cuando Ira estaba haciendo el Camino de Santiago y conoció a una italiana que estaba saliendo con un chico de Cádiz. Ira bromeando le dijo "los chicos de Cádiz son los mejores" y la italiana le dijo "por supuesto, eso lo sabe todo el mundo". Y el segundo momento que recordé es cuando le conté a Natalia que estaba mayor para algunas cosas y me la encontré mirándome con cara de pena. Porque existe gente que, de naturaleza, es buena. Gente que quiere ayudar a los demás y hacer buenas cosas. Y esa gente hay que cuidarla y apoyarla, porque son ellos los que hacen del mundo un lugar mejor. Aquella cita de Bertolt Brecht sobre la gente que lucha toda la vida sigue siendo cierta, porque el mundo sigue necesitando gente así.

Sumando kilometros


Y la lista de pueblos a nuestras espaldas sigue creciendo. Lagos y Portimao y Faro y alguno más que nos habremos dejado por el camino. Y tenemos pendiente Grazalema y podrían haber sido más, pero estabamos cansados y tampoco teniamos muchas ganas.
Que locura de fin de semana. Que locura de días. Como se suceden uno a otro con la mayor naturalidad y paseamos y comemos y hablamos y vemos series y quedamos con gente... como todo sucede como si fuera lo más natural del mundo. Como planeamos un futuro sin dejar de mirar a la carretera, como nos reimos y hacemos bromas absurdas, como estamos juntos. En San Fernando o en la luna.  Y mientras tanto la casa es un desastre y no lo es, las miniaturas siguen esperando que las pinte, la tarea se acumula... pero da igual. Poco a poco. Ya habrá tiempo de preocuparse por la realidad porque, de alguna manera, también lo vamos llevando. En medio del caos.
Y son unas dos semanas más y luego a por otra fase. Pero todo fluye. Y eso me encanta y asusta un poco.