jueves, 17 de mayo de 2018
"Esposa de"
Ayer hablábamos sobre equilibrios en la pareja, independencia y prioridades. Hablábamos sobre encontrar trabajo y compartir un espacio y una vida. La libertad, como tal, es un arma de doble filo porque si bien por un lado el abanico de opciones es enorme, cada camino que elegimos nos obliga a descartar todos los demás.
No hay soluciones fáciles. No creo en ellas, pero tampoco creo que "la vida es dolor". Existe algo en tu interior que te dice lo que está bien y lo que está mal y, mientras escuches esa voz, irás bien. Porque la única forma de vivir feliz que conozco es concentrarse en el aquí y ahora y no plantearse todos esos caminos que podríamos haber tomado, pero no lo hemos hecho. Una vez tomamos una decisión, lo único que nos queda es mantenernos fiel en ella y tener la suficiente cintura como para adaptarse a los cambios que vayan sobreviniendo.
Es difícil. Claro que es difícil. Cuando uno elige comprometerse en un proyecto conjunto, sacrifica parte de su independencia para compartir un espacio, un tiempo. Un proyecto. Pero como en todo proyecto conjunto, siempre que haya comunicación y empatía puede llevarse adelante. El principal riesgo que veo yo es el egoísmo, el silencio, la falta de respeto. Cuando uno se convierte en la parte dominante y deja de escuchar, en la otra parte crece la frustración hasta que la situación se agría. Y ahí es donde se conoce a la gente, cuando están pasando situaciones difíciles y tienen que apoyarse el uno al otro.
Y sin embargo, merece la pena. Yo me planteo un montón de opciones y la mayoría me parecen viables, con el enfoque adecuado. Y aún digo más, me siento motivado. No me daría vergüenza ser "el esposo de" por un tiempo, igual que entendería que alguien fuera "mi esposa" por un determinado periodo de tiempo.
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