lunes, 4 de febrero de 2019

Entender nuestra realidad

Ayer me encontré con dos situaciones donde las expectativas destrozan nuestra felicidad. Por un lado, la esposa de un amigo mío que está separado de la familia. La mujer lo está pasando muy mal porque no tiene a su marido cerca para ayudarle. Por otro, una amiga mía cuya pareja no va como solía.

Tanto en un caso como en el otro, visto desde fuera, uno piensa "pero mira lo bueno". Sobre el primer caso, una amiga mía es madre soltera. Ella no es que tenga al padre de su hijo fuera; es que directamente ese padre no existe. Ella tiene que hacerlo todo sola, pero además no puede llamar por teléfono a nadie. En el segundo caso, aunque la pareja esté dañada avanza. Ayer me decía Charlie que se admira de que yo no esté desesperado después de haber pasado tanto tiempo solo.
Pero es que nos acostumbramos a todo. O deberiamos hacerlo, si queremos ser felices. Esa constante sensación de frustración, de vacío, de que "falta algo" para ser felices solo nos lastra.

Es muy fácil decir esto después de un fin de semana bueno. Probablemente pasado mañana yo estaré en la misma linea, sintiéndome triste y frustrado por circunstancias que creo no puedo controlar.Pero la forma de hacerlo, si me leo a mi mismo dentro de unos días, será recordar esto.
Nosotros podemos modular nuestra percepción del entorno. Podemos apoyarnos a nosotros mismos, recordarnos lo que es importante, crear un entorno más sano. Y debemos hacerlo si queremos ser felices.


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