viernes, 11 de septiembre de 2020

Cuando perdemos las mínimas formas

Ayer me pasó una cosa, cuando menos curiosa. Me monto en el autobus y vamos todos con mascarillas, claro. Me siento y, en la parada siguiente, está el bus bastante lleno. Así que una mujer se me sienta al lado. Ni mayor ni joven, más cerca de los cuarenta que de los treinta, con esas arrugas que se forman en los lados de los ojos que indican que uno ya lleva algo vivido. Le saludo, como a cualquiera, y me contesta. "Perdona, me parece que me decías algo" y le dije "sí claro. Estaba saludandola." Y giró la cabeza. Entiendo que vivimos en una sociedad obsesionada con el flirteo y con las relaciones. Entiendo que vivimos colgados del móvil y asustados por noticias donde todo está mal y cada quién descarga sus frustraciones e iras. Entiendo montones de cosas, pero no entiendo que se le niegue el saludo a una persona. Es algo que siempre me ha molestado muchísimo. He trabajado de marino y, entre militares, el saludo es obligatorio. Pues la negación de saludo, por ir despistado o por lo que sea, siempre me ha enfadado horriblemente. ¿Qué pasa? ¿Ya no nos podemos relacionar como personas? ¿Todo mensaje contiene una intención oculta? De alguna forma parece que hemos elegido dejar de lado la naturalidad y encontrarnos solo en los terminos que cada uno elige. Todo es digno de desconfianza, todo es peligroso. Hay que evitar mostrarse debil, evitar mostrarse... humano.

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