lunes, 21 de septiembre de 2020
Infiltraciones culturales
El otro día estaba escuchando un podcast sobre policía italiana y comentaban que son muy buenos, debido a motivos históricos y culturales, en infiltrarse en organizaciones criminales. Pensaba en el documental "La Linea" (muy recomendable, está en Netflix) y en como aquí, también. Y pensaba que los "motivos culturales" pueden venir referidos a nuestros formatos de socialización.
Vivir en primera línea de la globalización hace que te cuestiones cosas que toda la vida has dado por asumidas. Y una de ellas es la extensión de las relaciones, familias y amigos, en la que nos movemos. La cantidad y calidad de nuestras interacciones sociales. Y lo que eso conlleva a la hora de efectuar un seguimiento o intentar mantener una confidencialidad. No entiendo esto como bueno ni malo, sino como un hecho singular de nuestra forma de vida. Aquí todos tenemos familias enormes (extendidas, con primos, tíos, cuñados...) y grupos de amigos diversos (el equipo de fútbol, los colegas del trabajo, esa gente con la que estudié...). En el norte no es tan así, pero lo que falta de cantidad se compensa con calidad y no existen secretos entre amigos.
No es así en todas partes. Existen sitios donde la gente tiene muy pocas relaciones y las que tiene son utilitarias y basadas en un sentido de la privacidad mucho más elevado. Existen otros sitios donde las relaciones son más formales y sujetas a una serie de tabúes culturales que limitan la comunicación. Esa mezcla de laissez-faire y de contacto próximo nos permite ser uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, pues el esfuerzo que realizamos para pasar tiempo con nuestros seres queridos y hacernos sentir bien los unos a los otros es calidad de vida. Lo curioso es que no nos damos cuenta, hasta que un programa de la radio nos lo recuerda tangencialmente. Que curioso.
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