domingo, 20 de septiembre de 2020
Un cruce entre tecnología y sociedad
Llevo unos días leyendo cosas muy interesantes. Por un lado "el 90% de todo", un libro sobre la industria naviera. Y sobre como, en los últimos años, se ha producido una perdida de calidad humano en la industria, al reducirse costes por el lugar más obvio: la gente. Un efecto secundario de la globalización, que aparece en muchísimas areas pero en esta en concreto ha llegado a una perdida de identidad incluso, al tener lugar comportamientos que, en un entorno principalmente dominado por occidentales, se daban por hecho.
Otro libro muy interesante. "Bullshit Jobs", del recientemente difunto David Graeber. Fascinante. En ese libro se habla de como, más que en un capitalismo "per se", vivimos en un estado neo-feudal, donde las necesidades políticas se convierten en efectos económicos, lo que lleva a una perdida de valor del trabajo y a una mayor presencia de la burocracia, en sus formas más despreciables. También Graeber hablade la perdida de calidad en diversos sectores (medios, empresariales, académicos...) al reducirse el valor "per se" del trabajo, añadiendo capas y capas de supervisiones.
Ambos libros sitúan el inicio de esta decadencia en torno a los ochenta, cuando la revolución liberal acuñada por líderes como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, a nivel mundial, conllevan el triunfo de los mercados y la economía financiera sobre la economía productiva.
Otro apunte interesante. Escuchaba un podcast sobre los años de plomo en Italia y la conflictividad social. Y el autor habla de como, en torno a esa época, existía un conflicto de clase que obligaba al Estado a desmovilizar elementos de la policía, contaminados por una solidaridad excesiva con los obreros de la industria automovilistica a los que debían reprimir. También estamos hablando de los años setenta. En dicho podcast hablan de la figura política del policia y citan a Graeber, que dice que un policía no es más que un burocrata armado, que ha sido tremendamente romantizado para justificar su existencia como medida coercitiva social.
La semana pasada vimos "The Social Dilemma", donde diferentes ejecutivos de la industria de las redes sociales explican como, una tecnología que basicamente maneja información personal, basa su modelo de negocio en estudiar y modificar patrones de comportamiento. Y que las redes sociales son herramientas muy poderosas de un potencial desconocido. Son un medio de comunicación más, como en su momento lo fue la tele o la radio (hablamos de Orson Welles y "La rebelión de los mundos"), para el que no estamos preparados y que posee una intrusión en nuestra vida privada muchísimo mayor que ningún medio anterior, pues uno de los objetivos de su diseño fue actuar como sensores militares.
Todos estos libros y podcast se combinan en una idea. En que en torno a los ochenta tiene lugar una revolución económica y tecnológica de la que ahora estamos viendo sus resultados últimos. Que los políticos demagogos (me niego a llamarlos "populistas"), la desaparición del espíritu crítico, la perdida de calidad humana, el trabajo por el trabajo, la destrucción de los valores identitarios "clasicos" (familia, idioma, religión, nación) en lo que nos hemos formado durante los últimos años, no son un evento casual ni aleatorio. Yo sigo pensando que la globalización como tal es una gran oportunidad para el ser humano y que los clásicos de la ciencia ficción (Asimov, por ejemplo) que defendían un mundo global no estaban equivocados. El nacionalismo, el tribalismo... está destinado a ser superado, de igual forma que el feudalismo fue superado por los Estados Nación al producirse una fusión entre intereses económicos y políticos que llevan a una mayor concentración de recursos. Hoy en día, cualquiera que estudie logistica, se da cuenta de la existencia de hubs, de concentración de medios y recursos, de especialización de profesionales y de movilidad social. Pero el principal obstaculo en ese avance, como ya planteara el general McChrystal en "Team of Teams" no es tecnológico sino cultural. No estamos viendo la figura completa, hasta que no tengamos más remedio que verla. Las fuerzas del Status Quo y del mercad como lo conocemos hoy en día no van a desaparecer y seguirán oponiendose a un mundo más global, más humanista, más generoso, más capacitado. Más ecológico. Pepe Múgica decía que nuestro planeta no va a resistir el sistema económico en que vivimos, porque si 1.200 millones de chinos deciden consumir al nivel de Europa o EEUU los recursos del planeta se agotarán. Ya lo vemos, en las sequias, el cambio climático, el agotamiento de recursos pesqueros. Pero seguimos. Porque una pandemia que nos obliga a quedarnos en casa nos enseña que el mundo puede continuar, pero no queremos verlo y no lo haremos hasta que no tengamos más remedio.
No soy optimista sobre el futuro. Pero "vivir tiempos interesantes", como decía la maldición china, no es más que una parte de lo que nos va a tocar vivir. Y lo mejor es que nos lo hemos buscado solos. Buenas tardes y feliz semana.
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