A la hora de tomar alguna decisión complicada o importante, yo siempre recomiedno a la gente que viaje. Que salga de su espacio, le dé una vueltecita a su vida y lo plantee desde fuera. A ver como se vé.
Yo, casi sin querer, me ha tocado hacerlo. Hacía bastante que no me movía "a mi ritmo". Este fin de semana fui a Cádiz. Que tampoco es que sea algo desconocido o aventurero para mí; es la ciudad donde me crié. Pero iba en un estado mental tan... saturado, tan superado por las circustancias, que no era capaz de orientarme a mí mismo. Con deciros que me dí cuenta de que no llevaba las llaves de mi casa, cuando ya el tren llevaba un rato arrancado.
Y de alguna forma, reinicié. El espacio. El cambio de ritmo. Como decía alguien, valoramos las cosas por contraste; somos conscientes del silencio porque vivimos en el ruido. Pero aún así, con el tiempo uno interioriza cosas y no necesita tanto del contraste, porque establece su propio medidor personal. "Para mí, esto es ruido". Porque establecemos un punto medio nuestro. Y para mí, en Cádiz hay tranquilidad.
Pero no solo hay tranquilidad. Para mí también hay seguridad y hay cariño. Se me llena el alma. Y eso hace muchísima falta y, desde la seguridad y la tranquilidad, uno se plantea las cosas de otra manera. Hoy he leído a una psicologa que, una vez dejas el "corre o lucha" te sientes agotado. Pero no porque seas un flojo, sino porque llevas demasiado tiempo sometido a un nivel de tensión demasiado alto. Eso es lo que te relaja. No este momento, sino todos los momentos que no pudiste hacerlo y te toca ahora.
En dos días y medio, he hecho de todo. He encontrado a mi familia, he estado con amigos, he leido, he dormido. He ido a la playa, he comido un montón de cosas buenas (y otras que no lo eran tanto), he hablado de cosas que me gustan, me he reencontrado con gente a la que quiero mucho. He reiniciado y me he visto a mí mismo a través de otra gente. He replanteado las cosas que son importantes, una vez dejas de correr. Me he hecho promesas a mí mismo, aún más claras que la última vez que estuve.
Y he disfrutado. He saboreado la comida, he dormido a pierna suelta, me he reído a carcajadas. Me he asombrado viendo a mi sobrino, he disfrutado del sonido del mar, del placer de las cosas sencillas. He aprendido muchísimo. Y hoy, el día del Carmen, lo he celebrado cogiendome un tren a las seis de la mañana (ya me vale) y conociendo a alguien muy guay que me ha enseñado una nueva area de conocimiento. Y lo tomo como una señal de que, efectivamente, voy en la dirección buena. Cuidandome. Y cuidando a la gente que quiero.
Así que gracias, Cádiz. Y hasta la próxima.
martes, 16 de julio de 2024
miércoles, 10 de julio de 2024
Estoicismo y sociedad de consumo
Hoy hablaba con una colega sobre la frustración y los niños. Que claro, ahora todos los niños tienen un ipad y, ¿como va a crecer el tuyo sin él?
Y pensaba que es curioso. Que todos los niños hemos intentando el "Manolito tiene X, ¿ por qué yo no ?" Quizás porque yo lo intenté con cosas que no podían darme (un padre, por ejemplo), tiendo a menospreciar el daño psicologico que puede causarle a un niño la frustración. Pero en general, creo que es importante asumir que no somos actores pasivos de nuestra vida y que "la sociedad" no decide por nosotros. Puede presionarnos y condicionarnos, claro. Pero de igual forma que el hecho de que haya 40ºC y yo tenga la playa delante NO me obliga a bañarme, da igual cuanto me presione la sociedad, el responsable final de mis actos y decisiones soy yo.
El otro día vi un video con Iñaki Gabilondo, que tiene 82 años, diciendole a un hombre que son (somos) la primera generación que no asume el mando de sus vidas. Que a él, o a la gente de su edad, nunca se les ocurrió echarle en cara a sus padres el mundo que les había dejado, después de una guerra civil y con una economía destrozada. Cada uno trabajó con lo que tenía, con la vista puesta en conseguir un futuro mejor para uno mismo y los suyos.
Ojo, esto no quita responsabilidad a nuestros antepasados. Pero desde luego nos la pone en nosotros. Muchas veces he discutido con mi madre que "a mí es que me educaron así" no es argumento válido para nada. A uno lo educan mientras está desarrollandose, pero a partir de que empieza a volar solo, pues... vuela solo. Yo no puedo excusarme en mi madre, ni en el clima, ni en el palmarés del Real Madrid para justificar cualquier decisión que tome. Mis decisiones son mías. Para lo bueno y para lo malo.
¿Y donde entra el estoicismo aquí? Pues que de repente, se ha puesto de moda. Todos asumimos el papel de sufridores, de objetos pasivos. El destino me ha puesto esta prueba. Y deberé superarla. Y no es mentira. Los clásicos tienen su utilidad y, desde luego, existe un atractivo manifiesto en la busqueda de la virtud y la entereza. En la dignidad. Y en la frugalidad. Que son virtudes muy trasnochadas en una sociedad de consumo que aspira a seguir creciendo, a poseer más, a ser ambiciosa y arrogante. Pero no se cuestiona el motivo y confunde el medio con el fin. Mejorar nuestra autoestima es una herramienta para ser felices, no es un fin en sí mismo. Conseguir estabilidad económica es una forma de asegurar que podemos compartir con los nuestros y nos ayuda. Pero tampoco es el fin. Cada uno elegimos nuestro camino... pero lo hacemos en solitario. Decía Marco Aurelio que todo lo que oímos es una opinión, todo lo que vemos una percepción. No estamos sometidos a hechos inmutables (como el del ipad). Sino que vamos modificandolos a medida que suceden cosas.
Con lo que hoy en día el estoicismo está de moda, porque los clásicos son una barrera contra una oleada de pasividad, de consumo, de hedonismo vacío. Necesitamos encontrarle un sentido espíritual a la vida, como lo ha hecho el ser humano siempre, porque una parte de nuestra existencia es nuestra alma, gnosis o como lo queráis llamar. Y al igual que necesitamos salud física y salud mental, necesitamos salud emocional y espirítual. Hay que cuidarse. Y hacerlo de forma activa.
Y pensaba que es curioso. Que todos los niños hemos intentando el "Manolito tiene X, ¿ por qué yo no ?" Quizás porque yo lo intenté con cosas que no podían darme (un padre, por ejemplo), tiendo a menospreciar el daño psicologico que puede causarle a un niño la frustración. Pero en general, creo que es importante asumir que no somos actores pasivos de nuestra vida y que "la sociedad" no decide por nosotros. Puede presionarnos y condicionarnos, claro. Pero de igual forma que el hecho de que haya 40ºC y yo tenga la playa delante NO me obliga a bañarme, da igual cuanto me presione la sociedad, el responsable final de mis actos y decisiones soy yo.
El otro día vi un video con Iñaki Gabilondo, que tiene 82 años, diciendole a un hombre que son (somos) la primera generación que no asume el mando de sus vidas. Que a él, o a la gente de su edad, nunca se les ocurrió echarle en cara a sus padres el mundo que les había dejado, después de una guerra civil y con una economía destrozada. Cada uno trabajó con lo que tenía, con la vista puesta en conseguir un futuro mejor para uno mismo y los suyos.
Ojo, esto no quita responsabilidad a nuestros antepasados. Pero desde luego nos la pone en nosotros. Muchas veces he discutido con mi madre que "a mí es que me educaron así" no es argumento válido para nada. A uno lo educan mientras está desarrollandose, pero a partir de que empieza a volar solo, pues... vuela solo. Yo no puedo excusarme en mi madre, ni en el clima, ni en el palmarés del Real Madrid para justificar cualquier decisión que tome. Mis decisiones son mías. Para lo bueno y para lo malo.
¿Y donde entra el estoicismo aquí? Pues que de repente, se ha puesto de moda. Todos asumimos el papel de sufridores, de objetos pasivos. El destino me ha puesto esta prueba. Y deberé superarla. Y no es mentira. Los clásicos tienen su utilidad y, desde luego, existe un atractivo manifiesto en la busqueda de la virtud y la entereza. En la dignidad. Y en la frugalidad. Que son virtudes muy trasnochadas en una sociedad de consumo que aspira a seguir creciendo, a poseer más, a ser ambiciosa y arrogante. Pero no se cuestiona el motivo y confunde el medio con el fin. Mejorar nuestra autoestima es una herramienta para ser felices, no es un fin en sí mismo. Conseguir estabilidad económica es una forma de asegurar que podemos compartir con los nuestros y nos ayuda. Pero tampoco es el fin. Cada uno elegimos nuestro camino... pero lo hacemos en solitario. Decía Marco Aurelio que todo lo que oímos es una opinión, todo lo que vemos una percepción. No estamos sometidos a hechos inmutables (como el del ipad). Sino que vamos modificandolos a medida que suceden cosas.
Con lo que hoy en día el estoicismo está de moda, porque los clásicos son una barrera contra una oleada de pasividad, de consumo, de hedonismo vacío. Necesitamos encontrarle un sentido espíritual a la vida, como lo ha hecho el ser humano siempre, porque una parte de nuestra existencia es nuestra alma, gnosis o como lo queráis llamar. Y al igual que necesitamos salud física y salud mental, necesitamos salud emocional y espirítual. Hay que cuidarse. Y hacerlo de forma activa.
martes, 9 de julio de 2024
Okhmatdyt 4
Pero no quiero acabar esta parrafada así. No. Porque entonces yo sería igual que toda esa gente, empeñada en demostrar que todo el mundo es asqueroso y repugnante. Que todos somos egoístas, cobardes, miserables. Que si pudieramos, todos robaríamos, violariamos, asesinariamos. Que lo único que nos limita es el miedo a que otros nos lo hagan a nosotros o nuestra incapacidad para hacerlo. Basicamente, todo el sostento moral de Russky Mir y el "lado oscuro" del mundo.
No voy a acabar con eso. Voy a acabar hablando de Elina Svitolina, que ayer ganó un partido en Wimbledon pero lloró por los niños que sufrían. Voy a acabar hablando de Yana Stepanenko, que perdió las piernas en un ataque en Lviv y corrió en la maratón de Bostón. Me voy a callar las historias de gente a la que conozco personalmente y que, día a día, saca una sonrisa a pesar de dormir en una bañera o en un pasillo, de ver baterias antiaereas actuando al lado de su casa o celebrar que han hecho un bunker en su trabajo. Y que trabaja, en medio de un aviso de bombardeo, porque lo que está haciendo es importante.
Voy a acabar hablando de los bomberos a los que mataron en Dnipro, porque esperaron veinte minutos después del primer bombardeo para pillar a los del servicio de emergencias actuando. Y voy a acabar hablando del discurso de Zelensky de Navidad en el que agradece a los profesores, a los medicos, a los electricistas y a todos, a todos, los que siguen trabajando y dando lo mejor de si para que su país siga existiendo. Porque toda esa gente, todos esos miles y millones de personas que se levantan con un aviso de bomba y que conducen taxis, plantan verduras, crian hijos y hacen lo mejor que pueden, son la Victoria. Con mayusculas. Esa gente que se pone un uniforme y va al frente, diciendo "no quiero que mis hijos mueran combatiendo a Rusia, así que voy yo. Porque si no los paramos, seguirán viniendo". Esa gente que protege y defiende... cada uno a su nivel. El que le da flores a una anciana por la calle. El que consuela a un niño asustado porque tiene miedo, aunque él también lo tenga. Y por último, esa gente buena que está viendolo por la tele y dice "esto no puede ser" y saca su cartera y da algo, un poquito, a una asociación que cuida animales o manda comida o...
Todos. Todos los que están en el lado bueno, todos los que ayudan, cuidan, apoyan, protegen. Todos los que se esfuerzan. Esos son con los que quiero acabar. Con los medicos quitando escombros y con esos mismos médicos, que, los que puedan, hoy han vuelto al trabajo. A salvar vidas, a cuidar niños, a apoyar familias. Como decía Zelensky, gracias. Porque por mucho que se sufra y muy mal que se esté, el mero hecho de existir es un puño levantado contra aquellos que no quieren que existais. Y solo puedo deciros gracias y, de todo corazón, gloria. Gloria a Ucrania, gloria a los heroes.
No voy a acabar con eso. Voy a acabar hablando de Elina Svitolina, que ayer ganó un partido en Wimbledon pero lloró por los niños que sufrían. Voy a acabar hablando de Yana Stepanenko, que perdió las piernas en un ataque en Lviv y corrió en la maratón de Bostón. Me voy a callar las historias de gente a la que conozco personalmente y que, día a día, saca una sonrisa a pesar de dormir en una bañera o en un pasillo, de ver baterias antiaereas actuando al lado de su casa o celebrar que han hecho un bunker en su trabajo. Y que trabaja, en medio de un aviso de bombardeo, porque lo que está haciendo es importante.
Voy a acabar hablando de los bomberos a los que mataron en Dnipro, porque esperaron veinte minutos después del primer bombardeo para pillar a los del servicio de emergencias actuando. Y voy a acabar hablando del discurso de Zelensky de Navidad en el que agradece a los profesores, a los medicos, a los electricistas y a todos, a todos, los que siguen trabajando y dando lo mejor de si para que su país siga existiendo. Porque toda esa gente, todos esos miles y millones de personas que se levantan con un aviso de bomba y que conducen taxis, plantan verduras, crian hijos y hacen lo mejor que pueden, son la Victoria. Con mayusculas. Esa gente que se pone un uniforme y va al frente, diciendo "no quiero que mis hijos mueran combatiendo a Rusia, así que voy yo. Porque si no los paramos, seguirán viniendo". Esa gente que protege y defiende... cada uno a su nivel. El que le da flores a una anciana por la calle. El que consuela a un niño asustado porque tiene miedo, aunque él también lo tenga. Y por último, esa gente buena que está viendolo por la tele y dice "esto no puede ser" y saca su cartera y da algo, un poquito, a una asociación que cuida animales o manda comida o...
Todos. Todos los que están en el lado bueno, todos los que ayudan, cuidan, apoyan, protegen. Todos los que se esfuerzan. Esos son con los que quiero acabar. Con los medicos quitando escombros y con esos mismos médicos, que, los que puedan, hoy han vuelto al trabajo. A salvar vidas, a cuidar niños, a apoyar familias. Como decía Zelensky, gracias. Porque por mucho que se sufra y muy mal que se esté, el mero hecho de existir es un puño levantado contra aquellos que no quieren que existais. Y solo puedo deciros gracias y, de todo corazón, gloria. Gloria a Ucrania, gloria a los heroes.
Okhmatdyt 3
Me gustaría dedicar un momento a hablar del componente humano. Ya he hablado sobre los medios de comunicación, las redes sociales y lo que hay detrás. Pero incluso suponiendo que hay un bot, ese bot fue programado por alguien. Igual que la persona que diseña una mina es alguien con una psicología bastante particular, el que programa a un bot para emitir determinados contenidos también. Y ya hablemos de personas concretas. De esa gente en Rusia que dice que habría que matarlos a todos. De esa gente que vé una foto de niños y lo justifica. Y ese paralelismo que tanto le gusta a alguna gente "¿y qué pasa con Gaza?", lo dejo quizás para una parte cuatro. Si aún tengo estomago.
Me da mucha rabia darle en algo la razón a Thatcher, por lo que me he llevado una alegria al encontrar que la cita es de Churchill: "El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria.”
Ok. Ahora me dirán que el estado ruso no es socialista, o que Putin (me ha costado escribir ese apellido sin incluir algún adjetivo. O huylo) lo que les apetezca. Correcto. Pero el argumento detrás de esa gente que se alegra cuando, repito, un hospital infantil para niños con cancer ha sido bombardeado, es esa. La envidia, la ignorancia, el fracaso, la distribución igualitaria de la miseria. Nadie, absolutamente nadie que sea una persona buena puede ver algo así y, como mínimo, no mostrarse horrorizado y dolorido. Es un fracaso como especie. Los monos se matan entre ellos en guerras genocidas, incluyendo asesinatos de crias. Pero no lo celebran. El que alguien pueda ver una imagen de un niño sin pelo en la calle, en una bata, porque hemos (insisto, como especie) destruido su refugio y argumentar, justificar, señalar con el dedo...
Es para hacerse mirar lo que esa persona tiene en la cabeza.
Y no, venga. Voy a tirarme de la moto con lo de Gaza. Porque ya que estoy, esa maldita mania que tenemos de comparar y de explicarlo todo, del "y tu más", de "no pero es que Juanito hizo...". Venga. Voy a hablar del tema de Gaza e Israel.
Procedimientos operativos del ejército israelí. Se pasa con una avioneta lanzando avisos de ataque aereo. A continuación, se mandan SMS y codigos QR indicando la zona. Veinte minutos después o más sucede el ataque. Imaginemos que, como dicen algunos consparanoicos, el ejército ucraniano ocultaba armas. En un hospital infantil. Con la posibilidad de complicar elementos electrónicos de los que depente, literalmente, la vida de gente. Ok. En ese tiempo le habría dado ocasión a sacar a los niños.
Pero estiremos el chicle de la ignorancia y el fracaso. Supongamos que querían "la foto". Que estaban dispuestos a dejar que mueran niños para horrorizar al mundo. Algo que, volviendo a la comparación, nunca ha pasado en Gaza. Donde el representante de Hamas ha dicho, en una entrevista, que la población es responsabilidad de la ONU. Que ellos, la autoridad política que gobierna el territorio, no le debe nada a la población que en teoría le concede legitimidad. Pero vale. Vamos a suponer que el gobierno ucraniano, elegido democraticamente y aún con un nivel de apoyo popular tremendo, está dispuesto a actuar como un grupo terrorista. (¿veis como hay que hacer ejercicios mentales curiosos?). ¿Qué creéis que sucedería a continuación? ¿No habría un montón de testimonios del estado ruso, diciendo (como Israel), "nosotros avisamos, aquí están las pruebas, por favor observenlo".
¿Y por qué no sucede eso? Porque, como dijera Toño, "esto no va de ti". Al gobierno ruso la opinión internacional le importa lo mismo que a mí el precio del carbón en Pyonyang. Ellos ya tienen sus tankies. Y para los indecisos, tienen tecnicas de sobra de desinformación. Ellos en ningún momento han querido ganar los "hearts and minds" de nadie, porque no les importa. Si tienes un palo lo bastante grande, la opinión que tengan los demás de ti se corrige. Con el palo.
Hasta el momento, la única justificación del estado ruso del bombardeo de Okhmatdyt es que eran restos de un proyectil antiaereo ucraniano. Algo que cualquiera con google y diez minutos para investigar sobre balistica vería que es absurdo. Pero da igual. Porque ni siquiera intentan en serio justificarse, simplemente quieren escribir algo que sus seguidores, esos filosofos del fracaso y de la distribución igualitaria de la miseria, están dispuestos a comprar de tres en tres.
Hay una historia que me contaron de pibe, una especie de chiste. Hay una reunión de comunistas de todo el mundo. El representante portugués se pone en pie y dice "Camaradas, la revolución ha triunfado en Portugal. Hemos conseguido que no queden ricos en el país. " Ante lo que se levanta el representante sueco y dice "Camarada, creo que no lo has entendido bien. La revolución era para que no hubiera pobres."
Quiero acabar dandole una vuelta al tema de las justificaciones. A que me da tantísimo asco esa gente que dice "todas las guerras son malas" y "ya, pero ellos...". Y me siento afortunado y alegre de que no exista gente así en mi vida, gente que vea un hospital y niños muertos y lo justifique. Volviendo al ejemplo de Israel, yo considero que son guerras distintas. Pero considero que la vida de cada niño y de cada civl es importante y debe ser puesta en la balanza. Y los criminales deben ser juzgados. El uso legítimo de la violencia, la razón de ser de las fuerzas armadas de todo el mundo, no es excusa. La constitución alemana, precisamente, es muy clara en ese sentido y dice que toda persona será responsable individualmente de sus acciones en caso de conflicto bélico. No vale el "yo obedecía ordenes". Y mucho menos vale el "es que el profesor me tiene mania". Han sido casi diez años para que saliera el juicio en la Haya del derribo del vuelo 17 de Malasyan Airlines. En ese tiempo ha habido pruebas, estudios, investigación, argumentos y contraargumentos. Se ha demostrado que el estado ruso es culpable. Y su respuesta, como todas las anteriores, ha sido "es una conspiración XXX".
Me da mucha rabia darle en algo la razón a Thatcher, por lo que me he llevado una alegria al encontrar que la cita es de Churchill: "El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria.”
Ok. Ahora me dirán que el estado ruso no es socialista, o que Putin (me ha costado escribir ese apellido sin incluir algún adjetivo. O huylo) lo que les apetezca. Correcto. Pero el argumento detrás de esa gente que se alegra cuando, repito, un hospital infantil para niños con cancer ha sido bombardeado, es esa. La envidia, la ignorancia, el fracaso, la distribución igualitaria de la miseria. Nadie, absolutamente nadie que sea una persona buena puede ver algo así y, como mínimo, no mostrarse horrorizado y dolorido. Es un fracaso como especie. Los monos se matan entre ellos en guerras genocidas, incluyendo asesinatos de crias. Pero no lo celebran. El que alguien pueda ver una imagen de un niño sin pelo en la calle, en una bata, porque hemos (insisto, como especie) destruido su refugio y argumentar, justificar, señalar con el dedo...
Es para hacerse mirar lo que esa persona tiene en la cabeza.
Y no, venga. Voy a tirarme de la moto con lo de Gaza. Porque ya que estoy, esa maldita mania que tenemos de comparar y de explicarlo todo, del "y tu más", de "no pero es que Juanito hizo...". Venga. Voy a hablar del tema de Gaza e Israel.
Procedimientos operativos del ejército israelí. Se pasa con una avioneta lanzando avisos de ataque aereo. A continuación, se mandan SMS y codigos QR indicando la zona. Veinte minutos después o más sucede el ataque. Imaginemos que, como dicen algunos consparanoicos, el ejército ucraniano ocultaba armas. En un hospital infantil. Con la posibilidad de complicar elementos electrónicos de los que depente, literalmente, la vida de gente. Ok. En ese tiempo le habría dado ocasión a sacar a los niños.
Pero estiremos el chicle de la ignorancia y el fracaso. Supongamos que querían "la foto". Que estaban dispuestos a dejar que mueran niños para horrorizar al mundo. Algo que, volviendo a la comparación, nunca ha pasado en Gaza. Donde el representante de Hamas ha dicho, en una entrevista, que la población es responsabilidad de la ONU. Que ellos, la autoridad política que gobierna el territorio, no le debe nada a la población que en teoría le concede legitimidad. Pero vale. Vamos a suponer que el gobierno ucraniano, elegido democraticamente y aún con un nivel de apoyo popular tremendo, está dispuesto a actuar como un grupo terrorista. (¿veis como hay que hacer ejercicios mentales curiosos?). ¿Qué creéis que sucedería a continuación? ¿No habría un montón de testimonios del estado ruso, diciendo (como Israel), "nosotros avisamos, aquí están las pruebas, por favor observenlo".
¿Y por qué no sucede eso? Porque, como dijera Toño, "esto no va de ti". Al gobierno ruso la opinión internacional le importa lo mismo que a mí el precio del carbón en Pyonyang. Ellos ya tienen sus tankies. Y para los indecisos, tienen tecnicas de sobra de desinformación. Ellos en ningún momento han querido ganar los "hearts and minds" de nadie, porque no les importa. Si tienes un palo lo bastante grande, la opinión que tengan los demás de ti se corrige. Con el palo.
Hasta el momento, la única justificación del estado ruso del bombardeo de Okhmatdyt es que eran restos de un proyectil antiaereo ucraniano. Algo que cualquiera con google y diez minutos para investigar sobre balistica vería que es absurdo. Pero da igual. Porque ni siquiera intentan en serio justificarse, simplemente quieren escribir algo que sus seguidores, esos filosofos del fracaso y de la distribución igualitaria de la miseria, están dispuestos a comprar de tres en tres.
Hay una historia que me contaron de pibe, una especie de chiste. Hay una reunión de comunistas de todo el mundo. El representante portugués se pone en pie y dice "Camaradas, la revolución ha triunfado en Portugal. Hemos conseguido que no queden ricos en el país. " Ante lo que se levanta el representante sueco y dice "Camarada, creo que no lo has entendido bien. La revolución era para que no hubiera pobres."
Quiero acabar dandole una vuelta al tema de las justificaciones. A que me da tantísimo asco esa gente que dice "todas las guerras son malas" y "ya, pero ellos...". Y me siento afortunado y alegre de que no exista gente así en mi vida, gente que vea un hospital y niños muertos y lo justifique. Volviendo al ejemplo de Israel, yo considero que son guerras distintas. Pero considero que la vida de cada niño y de cada civl es importante y debe ser puesta en la balanza. Y los criminales deben ser juzgados. El uso legítimo de la violencia, la razón de ser de las fuerzas armadas de todo el mundo, no es excusa. La constitución alemana, precisamente, es muy clara en ese sentido y dice que toda persona será responsable individualmente de sus acciones en caso de conflicto bélico. No vale el "yo obedecía ordenes". Y mucho menos vale el "es que el profesor me tiene mania". Han sido casi diez años para que saliera el juicio en la Haya del derribo del vuelo 17 de Malasyan Airlines. En ese tiempo ha habido pruebas, estudios, investigación, argumentos y contraargumentos. Se ha demostrado que el estado ruso es culpable. Y su respuesta, como todas las anteriores, ha sido "es una conspiración XXX".
Okhmatdyt 2
Yo, como muchos de vosotros, me informo por redes sociales. Hace bastante tiempo leía grandes medios, pero el ataque de los banner "suscribete!", junto con la sistemática perdida de calidad del contenido me ha tirado para atrás. Hasta el punto de que, como mucho, a veces leo el diario de Cádiz. Las últimas veces que me he asomado a ABC, el País, El Mundo... ha sido con creciente disgusto. La cobertura de la guerra de Ucrania es grotesca. A veces me pregunto si es por estupidez o maldad, pero la forma en que RTVE retransmite "X países NO firman el acuerdo de apoyo a Ucrania en Suiza", de forma que en los comentarios la gente le tiene que preguntar "¿Y de los 100+ X que si firmaron no decís nada?" me repugna. De medios extranjeros, The Guardian perdió toda credibilidad para mí tras la cobertura del referendum en Cataluña. Estoy aburrido de que me hagan tragar agendas como si fuera tonto. ¿En qué momento el lector medio español ha perdido la capacidad crítica? Recuerdo hace años leer Russia Today y pensar "¿pero quién se puede creer esta mierda?". Y ahora estamos parecidos aquí.
Me desvio. Lo que os quería decir es que, como muchos de vosotros, me informo por redes sociales. Y eso tiene dos problemas. Por un lado, estás recibiendo directamente el sesgo de una o varias personas, con lo que si quieres una visión "amplia" tienes que acudir a multitud de fuentes, con el peligro de que se copien las unas a las otras y realmente estés recibiendo la misma información por varios canales. El segundo problema es la exposición a bots y tráfico incendiario o tóxico. Por cada noticia que leas va a haber alguien o "alguien", que aproveche el canal abierto para vomitar sus consignas, sus opiniones e ideas. Venga o no a cuento, que ese es un rasgo muy español, el de dar tu opinión sobre todo aunque nadie te la haya pedido. Y cuanto menos ideas tengas de algo, más dispuesto estarás a compartirlo.
Vivimos en una época de absolutos. Y vivimos en una época de emociones intensas. Hace cincuenta y cinco años un hombre aterrizó en la Luna. Ahora hay gente que defiende que nos echan nitrato de plata en el aire para que no llueva. Todo es consparanoia, todo son emociones. Volviendo al artículo anterior, como sabéis los que me conocéis, yo tengo mi propia opinión sobre Dios que no comparto con Stephen Fry. Pero es mi opinión, no es un hecho. Ese es el principal problema de nuestra era, que hemos confundido emociones con argumentos y hechos con creencias. Podemos creer o no en Dios, pero no podemos discutir la gravedad si no es con otra experiencia científica, medible, razonable.
¿A qué adivinais por donde voy? Efectivamente. Un impacto de misil en un hospital infantil. Hay fotos del misil. Hay hechos. Pero hay gente que te va a discutir esos hechos con opiniones. Hay gente que va a echar barro al agua, para que no se vea claro. A veces por maldad o a veces por estupidez. Me da igual. Los hechos son incontestables. Y no solo los hechos, sino las justificaciones morales detrás de los hechos. Voy a hacer la pregunta que, cualquiera que vea la guerra de Ucrania desde la barrera, debería hacerse.
¿Qué han hecho los ucranianos para merecer esto?
Vamos a ir repasando uno por uno argumentos justificativos de la invasión de un país soberano. El primer argumento, el más lógico, es el de la legítima defensa. Rusia temía un ataque por parte de Ucrania y se está defendiendo. Perfecto. ¿Cuando quedó claro que Ucrania no iba a invadir Rusia? ¿En abril de 2022? ¿En agosto de 2023? ¿Hasta donde llega la legítima defensa? El "regimen" de Kyiv, ¿no ha demostrado ya de sobra que obedece leyes internacionales y actua conforme a Derecho?
Ok, vamos a suponer que no lo aceptamos. Que la legítima defensa no es el motivo de la invasión rusa, sino la necesidad de un buffer territorial entre la OTAN y Rusia. ¿No tiene frontera Rusia con los países bálticos? ¿Y ahora con Finlandia? ¿En qué momento, de los últimos 30 años, ha habido un riesgo real de invasión rusa por parte de países OTAN? Clima pre-bélico, acumulación de tropas y equipamiento, ejercicios... El Trident Juncture más "multitudinario" de la historía reciente reunió a 40.000 efectivos. No sería suficiente ni para ocupar Kaliningrado, San Petersburgo y Murmansk, no hablemos de defenderse del evidente contraataque.
Y ya está. Llevo un rato pensando posibles argumentos para justificar la invasión de un país soberano, pero los únicos legítimos que se me ocurren son defenderse. Fin. La gente que vive en la calle de al lado de tu casa tiene derecho a hacer lo que le dé la gana, siempre y cuando no sea un peligro para ti. Y a pesar de que a muchos nos gustaría, Ucrania no es un peligro existencial para Rusia. No va a invadirla. La gente en Ucrania, por increíble que nos pueda parecer, quiere vivir tranquila. Tienen gobiernos elegidos democraticamente y, si no les gusta como hacen las cosas, montan una revolución y los echan. No van a reunirse a millares para invadir otro país; prefierne ir a sus dachas a plantar patatas. Suena idiota pero es así. O quizás yo estoy comido por la propaganda y no veo un peligro obvio y evidente, basado en mis emociones. Ah no. Que incluso después de que los países aliados autoricen a Ucrania a usar armas en territorio ruso solo se ha atacado objetivos militares. ¿O todo es un sueño?
Me desvio. Lo que os quería decir es que, como muchos de vosotros, me informo por redes sociales. Y eso tiene dos problemas. Por un lado, estás recibiendo directamente el sesgo de una o varias personas, con lo que si quieres una visión "amplia" tienes que acudir a multitud de fuentes, con el peligro de que se copien las unas a las otras y realmente estés recibiendo la misma información por varios canales. El segundo problema es la exposición a bots y tráfico incendiario o tóxico. Por cada noticia que leas va a haber alguien o "alguien", que aproveche el canal abierto para vomitar sus consignas, sus opiniones e ideas. Venga o no a cuento, que ese es un rasgo muy español, el de dar tu opinión sobre todo aunque nadie te la haya pedido. Y cuanto menos ideas tengas de algo, más dispuesto estarás a compartirlo.
Vivimos en una época de absolutos. Y vivimos en una época de emociones intensas. Hace cincuenta y cinco años un hombre aterrizó en la Luna. Ahora hay gente que defiende que nos echan nitrato de plata en el aire para que no llueva. Todo es consparanoia, todo son emociones. Volviendo al artículo anterior, como sabéis los que me conocéis, yo tengo mi propia opinión sobre Dios que no comparto con Stephen Fry. Pero es mi opinión, no es un hecho. Ese es el principal problema de nuestra era, que hemos confundido emociones con argumentos y hechos con creencias. Podemos creer o no en Dios, pero no podemos discutir la gravedad si no es con otra experiencia científica, medible, razonable.
¿A qué adivinais por donde voy? Efectivamente. Un impacto de misil en un hospital infantil. Hay fotos del misil. Hay hechos. Pero hay gente que te va a discutir esos hechos con opiniones. Hay gente que va a echar barro al agua, para que no se vea claro. A veces por maldad o a veces por estupidez. Me da igual. Los hechos son incontestables. Y no solo los hechos, sino las justificaciones morales detrás de los hechos. Voy a hacer la pregunta que, cualquiera que vea la guerra de Ucrania desde la barrera, debería hacerse.
¿Qué han hecho los ucranianos para merecer esto?
Vamos a ir repasando uno por uno argumentos justificativos de la invasión de un país soberano. El primer argumento, el más lógico, es el de la legítima defensa. Rusia temía un ataque por parte de Ucrania y se está defendiendo. Perfecto. ¿Cuando quedó claro que Ucrania no iba a invadir Rusia? ¿En abril de 2022? ¿En agosto de 2023? ¿Hasta donde llega la legítima defensa? El "regimen" de Kyiv, ¿no ha demostrado ya de sobra que obedece leyes internacionales y actua conforme a Derecho?
Ok, vamos a suponer que no lo aceptamos. Que la legítima defensa no es el motivo de la invasión rusa, sino la necesidad de un buffer territorial entre la OTAN y Rusia. ¿No tiene frontera Rusia con los países bálticos? ¿Y ahora con Finlandia? ¿En qué momento, de los últimos 30 años, ha habido un riesgo real de invasión rusa por parte de países OTAN? Clima pre-bélico, acumulación de tropas y equipamiento, ejercicios... El Trident Juncture más "multitudinario" de la historía reciente reunió a 40.000 efectivos. No sería suficiente ni para ocupar Kaliningrado, San Petersburgo y Murmansk, no hablemos de defenderse del evidente contraataque.
Y ya está. Llevo un rato pensando posibles argumentos para justificar la invasión de un país soberano, pero los únicos legítimos que se me ocurren son defenderse. Fin. La gente que vive en la calle de al lado de tu casa tiene derecho a hacer lo que le dé la gana, siempre y cuando no sea un peligro para ti. Y a pesar de que a muchos nos gustaría, Ucrania no es un peligro existencial para Rusia. No va a invadirla. La gente en Ucrania, por increíble que nos pueda parecer, quiere vivir tranquila. Tienen gobiernos elegidos democraticamente y, si no les gusta como hacen las cosas, montan una revolución y los echan. No van a reunirse a millares para invadir otro país; prefierne ir a sus dachas a plantar patatas. Suena idiota pero es así. O quizás yo estoy comido por la propaganda y no veo un peligro obvio y evidente, basado en mis emociones. Ah no. Que incluso después de que los países aliados autoricen a Ucrania a usar armas en territorio ruso solo se ha atacado objetivos militares. ¿O todo es un sueño?
Okhmatdyt 1
Buenos días. Yo no suelo dedicar este blog a cuestiones... "de las noticias" por así decirlo. Este es un espacio personal, de mí para mí, en el que pienso en voz alta. A veces, cosas que no me caben en el pecho y necesito soltar al papel. A veces, cosas que estoy tan contento que quiero celebrar.
Hoy no es uno de esos días. Hoy hice algo que llevo haciendo desde el 24 de Febrero de 2022. Me asomo al horror. Me abro una herida que no puedo dejar que se cierre, por orgullo, por dignidad, por solidaridad con las personas que conozco y que sufren esto.
Anes de seguir, quiero aclarar una cosa. Los ucranianos, al contrario que la mayoría de europeos occidentales, no están "hartos" de las noticias. Ellos han crecido necesitando saber si hoy va a haber una revolución o no. Así que ven las noticias como las veían nuestros padres. Abren el períodico y se conectan con el mundo. Y las noticias no son "Ah, otra guerra en África". No. Las noticias provocan emociones reales, como ayer en Barcelona con los turistas. No es esa competición en las redes sociales por ver quién es el más listillo o venir a hablar de mi libro (bueno, a veces sí), sino la percepción real de que detrás de esas imagenes hay personas de verdad.
Cerrado el parentesis, continuo. Como decía, desde que empezó la guerra hago un ejercicio diario de exposición al horror. Por lo que, si bien para muchísima gente es "ah, ¿pero sigue habiendo guerra?" para mí es "Ok, otro bombardeo". No puedo decir que no me duela ni me afecte, porque ahí hay gente de verdad, pero llega un momento en que desarrollas herramientas para afrontarlo. Te pones una mascara, unos guantes y lo tocas menos, a través de protecciones. Por eso, porque sé lo que hago y estoy preparado, me duele tantísimo lo que pasó ayer.
Recuerdo que hace unos años ví una entrevista que me impresionó. Stephen Fry es un cómico británico, super popular allí por lo visto. Yo no lo conocía de nada. Y en la entrevista que vi, donde para mí había un tipo de aspecto bonachón al que trataban con mucha distancia, con una dignitas impresionante, le preguntaban. "Ud que es ateo... ¿que diría si conociera a Dios?". Y la respuesta de Fry, que recordaré toda mi vida fue "¿Cancer infantil? ¿Por qué?" luego lo desarrollaba y argumentaba, pero la clave era esa pregunta. Cancer infantil. ¿Por qué? Tantísimo sufrimiento, dolor... Yo creo que, dentro de la escala de cosas que están mal en el mundo en general, esa sería de las primeras.
Y ayer tiraron misiles sobre un hospital infantil. Sobre la zona donde les hacen dialisis. A niños.
Aquí tengo que hacer otro parentesis. Ucrania es un país muy jodido. Chernobyl está a tiro de piedra. Hay mucha corrupción y alcoholismo. El porcentaje de familias desestructuradas, para nosotros que vivimos en países "bien" es absurdo. No es extraño que los niños crezcan sin uno de los padres, o criados por los abuelos. Hay muchos huerfanos. Y los que tienen suerte de pertenecer a una familia, suelen enfrentarse a problemas emocionales o de desarrollo debido a años y siglos de problemas históricos. Ser niño en Ucrania, en general, no es un regalito, como en casi ningún país post-sovietico.
Aquí tengo que parar. Este es solo la introducción, pero estoy llorando. Voy a darme una treguilla y sigo.
Hoy no es uno de esos días. Hoy hice algo que llevo haciendo desde el 24 de Febrero de 2022. Me asomo al horror. Me abro una herida que no puedo dejar que se cierre, por orgullo, por dignidad, por solidaridad con las personas que conozco y que sufren esto.
Anes de seguir, quiero aclarar una cosa. Los ucranianos, al contrario que la mayoría de europeos occidentales, no están "hartos" de las noticias. Ellos han crecido necesitando saber si hoy va a haber una revolución o no. Así que ven las noticias como las veían nuestros padres. Abren el períodico y se conectan con el mundo. Y las noticias no son "Ah, otra guerra en África". No. Las noticias provocan emociones reales, como ayer en Barcelona con los turistas. No es esa competición en las redes sociales por ver quién es el más listillo o venir a hablar de mi libro (bueno, a veces sí), sino la percepción real de que detrás de esas imagenes hay personas de verdad.
Cerrado el parentesis, continuo. Como decía, desde que empezó la guerra hago un ejercicio diario de exposición al horror. Por lo que, si bien para muchísima gente es "ah, ¿pero sigue habiendo guerra?" para mí es "Ok, otro bombardeo". No puedo decir que no me duela ni me afecte, porque ahí hay gente de verdad, pero llega un momento en que desarrollas herramientas para afrontarlo. Te pones una mascara, unos guantes y lo tocas menos, a través de protecciones. Por eso, porque sé lo que hago y estoy preparado, me duele tantísimo lo que pasó ayer.
Recuerdo que hace unos años ví una entrevista que me impresionó. Stephen Fry es un cómico británico, super popular allí por lo visto. Yo no lo conocía de nada. Y en la entrevista que vi, donde para mí había un tipo de aspecto bonachón al que trataban con mucha distancia, con una dignitas impresionante, le preguntaban. "Ud que es ateo... ¿que diría si conociera a Dios?". Y la respuesta de Fry, que recordaré toda mi vida fue "¿Cancer infantil? ¿Por qué?" luego lo desarrollaba y argumentaba, pero la clave era esa pregunta. Cancer infantil. ¿Por qué? Tantísimo sufrimiento, dolor... Yo creo que, dentro de la escala de cosas que están mal en el mundo en general, esa sería de las primeras.
Y ayer tiraron misiles sobre un hospital infantil. Sobre la zona donde les hacen dialisis. A niños.
Aquí tengo que hacer otro parentesis. Ucrania es un país muy jodido. Chernobyl está a tiro de piedra. Hay mucha corrupción y alcoholismo. El porcentaje de familias desestructuradas, para nosotros que vivimos en países "bien" es absurdo. No es extraño que los niños crezcan sin uno de los padres, o criados por los abuelos. Hay muchos huerfanos. Y los que tienen suerte de pertenecer a una familia, suelen enfrentarse a problemas emocionales o de desarrollo debido a años y siglos de problemas históricos. Ser niño en Ucrania, en general, no es un regalito, como en casi ningún país post-sovietico.
Aquí tengo que parar. Este es solo la introducción, pero estoy llorando. Voy a darme una treguilla y sigo.
jueves, 4 de julio de 2024
Un acto de amabilidad aleatorio
Hoy estaba mirando cosas en Facebook y, de repente, me ha salido algo que me ha llamado la atención. "Coñe, eso es Kyiv". Es interesante como, si reconocemos un lugar, automáticamente establecemos una afinidad y eso nos atrapa/atrae. Supongo que debe ser algún reflejo tribal, de la época en que viviamos en cuevas y había que reconocer en automático una cueva entre cientos iguales. Quién sabe.
Que me despisto. El caso es que apareció un video, que era obviamente un montaje, de una mujer que se había dejado un carrito de bebé en el metro y un vagabundo lo recogía y lo guardaba. Ella llegaba, se lo agradecía y le daba algo de dinero. Los primeros, no sé, cincuenta comentarios, denunciaban que era un montaje. ¿Y? ¿Acaso es tan importante ser el listillo de la clase, que señala con el dedo y vé el truco? Me da pena no poder celebrar un simple acto de bondad, sin tener que despertar la bestia del cinismo y taparlo. Cuando vemos un video de un hombre insultando a alguien, nunca nos cuestionamos si eso será un montaje. ¿Por qué tenemos que reaccionar así ante la amabilidad?
Eso me hizo recordar un artículo de Perez-Reverte de hace muchísimos años, puede que veinte. En él contaba como, durante la dictadura, hacían unas peliculas pastelosas e infantilizadas, donde los malos eran malísimos, los buenos eran buenísimos, pero de alguna forma, todo cambiaba. Como en un cuento de Dickens, en el que el usurero se daba cuenta de su error, el sufrido trabajador recibía su recompensa y la familia resolvía su problema y era feliz y se quería. Y Perez-Reverte reflexionaba que, si bien esas películas eran mentira y todos lo sabían, hacían sentirse mejor a la gente. Y no solo eso, sino que les inspiraba a ser mejores personas. Sus modelos de conducta, las historias que se contaban los unos a los otros, eran historias de esperanza, de amabilidad, de humanidad. Y luego habría un montón de hijos de puta, como siempre, pero incluso esos en su interior sabían que estaban actuando mal.
Me da mucha lástima y mucha rabia como, en esta sopa de individualismo feroz, de miedo, de consumo, de hedonismo, despreciamos el acto cotidiano de bondad humana. Los pequeños gestos. El saludar al vecino, el ceder el asiento, el ayudar a un desconocido. Yo me niego a comprar eso. Sigo creyendo que la gente puede ser buena si se les deja, que solo hace falta ayudarles a ello. Por supuesto, como decía Alfonso X el Sabio, tengo en una mano el pan y en la otra el palo. Y según te comportes, recibirás uno u otro. Eso es así. Pero mi primera reacción me niego a que sea el cinismo, el desprecio, la arrogancia.
Tengo mucha suerte en la vida. Estoy bien de salud y mi familia también. No me falta comida, ni techo. La gente que quiero está bien, con sus problemillas pero se van resolviendo. En general, soy muy afortunado. ¿Qué me impide compartirlo con los demás? ¿Qué me cuesta ser un poco amable, un poco generoso, un poco alegre?
Porque, y esa también es parte de mi suerte, muchas veces recibo lo que doy. Otras no, pero, ¿donde ponemos el foco? ¿Somos victimas de nuestra vida o actores directos de ella, gente que hace cosas? Nosotros podemos suponer una diferencia. Cuidandonos y cuidando.
Así que la próxima vez que veáis un video de alguien regalando flores a desconocidos en Kyiv (que es el siguiente que vi), no preguntaros "¿será real o falso?". Preguntaros, ¿me siento bien viendo esto y quiero hacer o ver algo parecido? ¿Quiero cosas así en mi mundo? Y si la respuesta es sí, sonreíd. Como le dije una vez a un tío que me estaba contando que tocó la batería con Gamma Ray "Me da igual si es verdad o mentira. Es una historia maravillosa, sigue contandome".
P.D: No es casualidad que me impactara tanto que saliera Kyiv en el video. Desde hace dos años, todas las historias que recibo de allí son de drama, problemas, guerra. Es un sitio que sufre y ha sufrido mucho. Algún día me gustaría volver. Por lo que ver gente paseando por sitios que conozco, sonriendo, charlando, compartiendo cosas... me calienta el corazón. Ojalá todos los sitios donde la gente sufre, donde se pasa mal, pudieran convertirse en sitios donde la gente charla por la calle, regala flores o cuida carritos de niño de otras personas. Ojalá.
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