Buenos días. Yo no suelo dedicar este blog a cuestiones... "de las noticias" por así decirlo. Este es un espacio personal, de mí para mí, en el que pienso en voz alta. A veces, cosas que no me caben en el pecho y necesito soltar al papel. A veces, cosas que estoy tan contento que quiero celebrar.
Hoy no es uno de esos días. Hoy hice algo que llevo haciendo desde el 24 de Febrero de 2022. Me asomo al horror. Me abro una herida que no puedo dejar que se cierre, por orgullo, por dignidad, por solidaridad con las personas que conozco y que sufren esto.
Anes de seguir, quiero aclarar una cosa. Los ucranianos, al contrario que la mayoría de europeos occidentales, no están "hartos" de las noticias. Ellos han crecido necesitando saber si hoy va a haber una revolución o no. Así que ven las noticias como las veían nuestros padres. Abren el períodico y se conectan con el mundo. Y las noticias no son "Ah, otra guerra en África". No. Las noticias provocan emociones reales, como ayer en Barcelona con los turistas. No es esa competición en las redes sociales por ver quién es el más listillo o venir a hablar de mi libro (bueno, a veces sí), sino la percepción real de que detrás de esas imagenes hay personas de verdad.
Cerrado el parentesis, continuo. Como decía, desde que empezó la guerra hago un ejercicio diario de exposición al horror. Por lo que, si bien para muchísima gente es "ah, ¿pero sigue habiendo guerra?" para mí es "Ok, otro bombardeo". No puedo decir que no me duela ni me afecte, porque ahí hay gente de verdad, pero llega un momento en que desarrollas herramientas para afrontarlo. Te pones una mascara, unos guantes y lo tocas menos, a través de protecciones. Por eso, porque sé lo que hago y estoy preparado, me duele tantísimo lo que pasó ayer.
Recuerdo que hace unos años ví una entrevista que me impresionó. Stephen Fry es un cómico británico, super popular allí por lo visto. Yo no lo conocía de nada. Y en la entrevista que vi, donde para mí había un tipo de aspecto bonachón al que trataban con mucha distancia, con una dignitas impresionante, le preguntaban. "Ud que es ateo... ¿que diría si conociera a Dios?". Y la respuesta de Fry, que recordaré toda mi vida fue "¿Cancer infantil? ¿Por qué?" luego lo desarrollaba y argumentaba, pero la clave era esa pregunta. Cancer infantil. ¿Por qué? Tantísimo sufrimiento, dolor... Yo creo que, dentro de la escala de cosas que están mal en el mundo en general, esa sería de las primeras.
Y ayer tiraron misiles sobre un hospital infantil. Sobre la zona donde les hacen dialisis. A niños.
Aquí tengo que hacer otro parentesis. Ucrania es un país muy jodido. Chernobyl está a tiro de piedra. Hay mucha corrupción y alcoholismo. El porcentaje de familias desestructuradas, para nosotros que vivimos en países "bien" es absurdo. No es extraño que los niños crezcan sin uno de los padres, o criados por los abuelos. Hay muchos huerfanos. Y los que tienen suerte de pertenecer a una familia, suelen enfrentarse a problemas emocionales o de desarrollo debido a años y siglos de problemas históricos. Ser niño en Ucrania, en general, no es un regalito, como en casi ningún país post-sovietico.
Aquí tengo que parar. Este es solo la introducción, pero estoy llorando. Voy a darme una treguilla y sigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario