domingo, 31 de enero de 2016

Que buen fin de semana oye


Así como quien no quiere la cosa. Un poco brutal, eso sí, ya voy teniendo una edad. Pero es curioso como, una vez se superan los prejuicios y las dudas y uno simplemente charla, comenta, opina, es, la gente puede comunicarse con mucha naturalidad.
Esto no es un artículo, claro. Es solo una nota personal a mí mismo, para recordarme que le debo una a Diego y que le tengo que agradecer un sabado fantástico. Que buen tío. Y que novia más encantadora tiene. Gente guay.

jueves, 28 de enero de 2016

Facetas



Me gusta más "facetas" que "caras". Al significar "cara" lo que tenemos en la cabeza, (curiosamente creo que viene de "faz" ), su significado fundamental tiene que ver con el ser humano. Mientras que las facetas, al estar normalmente asociada a cristales o superficies refractantes/reflectantes es un termino un poco más neutro.
Ya. ¿De qué puñetas está hablando este tío?
De como nos adaptamos a nuestro entorno y como, una vez superamos determinada edad y adquirimos una cierta complejidad, dejamos de ser una figura monolítica y empezamos a tener una personalidad... no múltiple pero si variada. Nuestra misma esencia, ese núcleo que somos, devuelve un aspecto según le entre la luz del trabajo, de la familia, de los amigos... E incluso esa puede variar dependiendo de nuestras condiciones internas, como si fuéramos un pilar de cristal sometido a determinadas tensiones internas.
El otro día me recomendaron un autor. Dijeron que era "muy yo". Hace bastante tiempo me leí "On the road" de Jack Kerouac por la misma recomendación. Proyección. La gente tiende mucho a eso. Algunas mujeres que conozco consideran que soy un tío intrépido, viajero, aventurero, como una especie de Indiana Jones en cutre. Y a ver, no es absolutamente falso, pero tampoco es absolutamente cierto. Yo encajo muy mal en los estereotipos, me deslizo entre ellos. Hace años, en Atenas, una griega nos preguntó a Luichi y a mi como podíamos ser amigos, siendo tan distintos. Ese "ser tan distintos" se resumía en que Luis era un heavy con pintas y yo no llevaba el uniforme.
¿Y de qué va todo esto? De que muchas veces nos quedamos en la superficie. Creemos conocer a una persona, con una imagen mental construida por tres puntos que vamos uniendo para darle la forma que nosotros queremos darle. Que no es la que existe en la realidad, sino la que nosotros estamos proyectando. Yo no soy un friki. Ni un heavy. Ni un Indiana Jones de andar por casa. Ni un deportista. Ni un marino. Ni un informático.  Ni un filosofo. Ni un poeta. Ni un padre/hermano. Ni un estudiante. Yo soy yo, que es la suma de muchas de esas, con otras que he sido y que pude haber sido y que seré. Y cuando la gente elige quedarse solo con una o con algunas de esas cosas, se pierde todas las demás y es una pena. Aparte de que da pie a una serie de malentendidos ("Es que tu eres ... o tu eres ... " mientras yo miro con una ceja arqueada y me pregunto si, en lugar de juzgar lo que alguien cree que soy, no sería mejor juzgar mis acciones ) que son fácilmente evitables.
Flexibilidad. Tenemos demasiados prejuicios y permitimos que esos prejuicios nos impidan ver la realidad. Me encantó el otro día una frase que decía "Están uds tan condicionados por sus prejuicios que, cuando la realidad no encaja en su ideología, la deforman hasta extremos ridículos".
No caigamos en ese error. Seamos curiosos, seamos flexibles y evitemos entender una faceta como un todo. Dejemos de ser el tonto que, cuando el sabio señala la luna, mira el dedo. Aprendamos.

Y de repente, el silencio



Sucede. Te levantas un día y, de repente, no tienes prisa. No tienes necesidad de nada. Ni de nadie. Simplemente, estás bien. Equilibrado. Descubres que llevas demasiado tiempo sometido a un entorno que no te gusta y, simplemente, te sales de él. Dejas el ciclo de herida y recuperación.
Te acuestas cuando estás cansado. Te levantas fresco, con ganas de empezar el día. Haces deporte. Comes y la comida te sabe bien. Te cuidas. No bebes alcohol, haces deporte, estudias. Te sientes útil y productivo.
¿Estás solo? Pero no te sientes solo. Tienes cosas que hacer. Y el futuro, esa nebulosa extraña al final de la calle, ya no es un desconocido que te aterra.
Es la sensación de final de periodo. Cuando falta poco para que acabe una navegación y empiezas a despedirte mentalmente de cosas, emocionalmente de gente, físicamente de lugares. Al hacerlo, te sientes en paz contigo mismo y con todo eso. Los perdonas y te perdonas a ti mismo. Y haciéndolo te concentras en el ahora, mirando de reojo el mañana y lo disfrutas más. ¿Qué prisa hay? Haz lo que te gusta. Y hazlo mucho. Y no dejes que nadie camine con pies sucios por tu mente. Que nadie te diga que eres pequeño, torpe, inútil. Que nadie te diga "pero tu estás genial porque... ". Tu vida es tuya. y la vives y diriges tu. Que nadie te diga como tienes que vivirla.
Disfruta del silencio. Disfruta de ti.

miércoles, 27 de enero de 2016

I don't like it



But I guess things happen that way...
Decía una colega que una vez Johnny Cash hace una versión de un tema que es tuyo, tu puedes decir que ese tema era tuyo. Ahora venía en el bus pensando en ese estribillo, el que da titulo a este artículo, y como se puede aprender mucho tanto de las canciones como de la biografía del Sr Cash.
Porque a ver, hay veces que las cosas no nos salen como nos gustaría. Es algo bastante normal. Hay veces incluso que, no solo eso, sino que la gente se comporta de formas que nos resulta profundamente desagradable. Molesto. Odioso. Y aún diré más. Hay veces que la gente, no solo se comporta de forma que no nos gusta, sino que resulta ser de una forma que no nos gusta.


Ante esa situación, como ante todo en la vida, podemos tomar dos enfoques mínimo. Podemos enfadarnos y no respirar o podemos adoptar una serie de medidas constructivas. Dichas medidas pasan por el dialogo y la comunicación, por el aislamiento y contención de elementos tóxicos, por el perdón y la compasión, por la empatía y la asunción de situaciones ajenas a nosotros y, en general, porque "no me gusta, pero a veces las cosas salen así".
Gracias Johnny. Hay que encontrar sabiduría donde podamos.

miércoles, 20 de enero de 2016

Dejalo ir



El otro día hablaba con una colega y salió el tema de su ex. Y escuchándole hablar me di cuenta de que seguía ahí, dentro de ella.
Una de las cosas que más nos cuesta es saber cuando dejar estar algo. Cuando pasar pagina y seguir adelante. Al menos a mí me cuesta muchísimo, supongo que porque no soy dado a comprometerme a algo y, una vez lo hago, ya no hay vuelta atrás. Esto queda muy bien definido en una novela de Perez-Reverte donde dice: "El español, una vez decidido donde va a dar la puñalada, la lanza aunque muera en el intento".
Pero claro, a veces mueres en el intento. Entonces tienes que rehacer tus pedazos y seguir adelante, haciendo como que eso que te falta no existiera, quitándole importancia. Y sigues adelante, pero hay una parte de ti que nunca va a volver.
Bueno. Es la vida, ¿no? Ya he dicho alguna vez que el duelo es un proceso largo. Me estoy dando cuenta que, tras la euforia de la liberación y la tragedia de la tristeza, tras el odio de la negación, empieza a venir la aclimatación a la nueva realidad. Asumes que fue. Pretérito perfecto simple. No era, porque si era puede volver a ser, no. Fue. Y como fue, tocando una herida que empieza a cicatrizar, ves las cosas un poco más como son y no como las querías ver mientras estabas dentro.
Es fácil. Repite conmigo. No todo fue malo. No todo fue bueno. Simplemente fue. Y lo que tenga que ser, será. Pero eso se acabó y no va a volver. Lo demás, esos intentos de "no pero es que..." "bueno pero y si..." son tu, queriendo hacerle el boca a boca a un zombi. Y no sabes el mal aliento que se gastan los hijos de puta esos.
Así que quédate con lo bueno, con lo que aprendiste, con lo que disfrutaste. Anota lo malo, para que no vuelva a pasar o si pasa sea de otra manera. Abrázate a ti mismo y metete contigo. Mereció la pena, o como experiencia o como lección. Y ahora deja que se vaya con la corriente y quede atrás, como tantísimas otras cosas que pudieron haber sido y no fueron, o que ya apenas te acuerdas. Y sigue. Aún queda mucha historia por delante, hasta que se acabe.

martes, 19 de enero de 2016

No vivas solo



Esta mañana según me despertaba (con "We are not gonna take it" de Twisted Sister, gracias por preguntar), me he acordado de una historia que me contaron hace años. Un colega mío trabajaba en un "phone call centre" de estos que atienden llamadas. No sé si era de Vodafone o de una movida de estas. El caso es que, según parece, todas las tardes entre semana les llamaba una niña. Unos ocho o nueve años. La niña les llamaba y les decía "contadme algo" y se quedaba charlando con ellos. Era una especie de mascota del trabajo. Hasta que un día le preguntaron si sus padres no decían nada por la factura de teléfono que les tenía que llegar y que porqué les llamaba tanto. Y resultó que la niña les dijo -y esto los partió por dentro-, que sus padres estaban todo el día trabajando y no le echaban cuenta, y que llamando ahí por lo menos hablaba con alguien.
Vivimos demasiado rápido. Vivimos demasiado centrados en lo que queremos y en como lo queremos. Vivimos pensando demasiado en lo que hay más allá de la siguiente colina como para disfrutar de la hierba que estamos pisando ahora mismo. Y eso no sirve. Ya el otro día dije lo que pensaba de las pantallitas. Yo soy el primero que está enganchado al móvil pero... quizás porque vengo de otra época, quizás porque vengo de otro sitio, quizás porque algunos de los mejores momentos de mi vida han sido en torno a una mesa o sentados media docena de personas en una cama, pero que me aspen si estoy dispuesto a rendirme a la soledad. El otro día me decía mi compañero de piso que "hay veces que es mejor no hablar". Pues bueno. Jugaremos al Cluedo. Si empiezas a acumular días sin contacto "real" con otro ser humano, sin una conversación "de verdad", sin reírte... toda esa mierda te desgasta.
Así que sal del círculo. Vete a la calle y charla con gente. Llama por teléfono a alguien con quién te lleves bien y, aunque no sea lo mismo, al menos cúbrelo. Dile a alguien que mola. Vivimos con demasiado miedo a mostrar aprecio, sabiendo que nos exponemos a la burla o al abuso. Que les jodan. Yo seré burlado o abusado por quién yo permita y, si muestro aprecio a alguien y se ríe de mí, que no se preocupe que ya el karma le devolverá la jugada. La soberbia tiende a rebotar de formas terribles.
Resumiendo, que si os sentís abandonados o solos... dejad de sentíroslo. Plantear soluciones y ejecutarlas. Y disfrutadlo, que total la vida son dos días y uno está lloviendo.

lunes, 18 de enero de 2016

Vivir es correr riesgos



El sábado charlaba con una colega que está a punto de empezar un proyecto. Es una idea complicada y me comentaba que la gente le aconseja que no se arriesgue, que vaya a lo cómodo, pero que ella prefiere intentarlo. Ahora que no tiene nada que la ate ni compromisos... ¿por qué no?
Esa es la pregunta que me ha mantenido en movimiento durante todos estos años. ¿Por qué no? Si te gusta algo... inténtalo. Planea como, ve a por ello, hazlo. A veces te equivocarás (como aquel viaje a Brasil), pero incluso de los errores obtendrás lecciones valiosas, experiencias e historias que contar. Esto, que la chavala del sábado y yo veíamos tan fácil, es mucho más complicado de asumir e interiorizar. ¿Cómo sabemos si merece la pena? Bueno, la clave está en lo que decía aquel profesor. Que en nuestro interior, siempre sabemos lo que queremos. Y si lo queremos, merece la pena. ¿Solo eso? ¿Así, sin más?
Así. Sin más.
Es cuestión de escucharnos a nosotros mismos y conocernos. Saber nuestros límites, que podemos hacer y que nos hace felices. ¿Hay que hacer sacrificios? Si realmente lo queremos no nos parecerán sacrificios, sino escalones hacia donde queremos llegar. Y una vez hayamos llegado, si seguimos con aliento, miraremos a izquierda y derecha y buscaremos la siguiente cumbre, el siguiente paisaje, la siguiente canción. No tiene sentido vivir para estar sentado.
Claro que nos equivocaremos. Y tendremos heridas y cicatrices que nos harán recelosos. A veces dejaremos pasar oportunidades por cosas que nos pasaron, por miedo a que vuelvan a pasar. Entonces es cuando tenemos que sacudírnoslo de encima. El miedo se supera afrontándolo. La vida es arriesgarse... y equivocarse. Decía otro profesor que olvidamos lo que vemos, recordamos lo que oímos y aprendemos lo que hacemos. Hay que hacerlo y volver a hacerlo hasta que nos quede claro como va. Hay que ganar confianza en nuestra forma de hacer las cosas, nuestra forma de ser, nuestra naturaleza.
No hace falta vivir solo. Ningún hombre es una isla, como decía Milton (tema muy bien tratado en esa peli de Hugh Grant, "about a boy". Lo sé, soy una nena). Lo que hace falta es rodearse de gente que aporte. De gente positiva, fuerte, con ganas de vivir. De gente que nos conozca y no tenga miedo a tocar nuestras cicatrices, que nos abrace de verdad, que nos entienda con una mirada. Y una de las cosas de las que no tenemos que tener miedo es de apartar de nuestra vida a aquellas personas que no lo hagan, que nos lastren. ¿Tenemos razón siempre? Claro que no. Pero tampoco estamos siempre equivocados. Cuando hacemos lo que debemos, en vez de lo que queremos, casi siempre nos equivocamos. Hay que evitar que el ruido de fondo nos impida escucharnos a nosotros mismos.
Y para terminar, una última cita. Esta está sacada de "Generación X". Decía Rilke que, dentro de cada uno de nosotros, existe una carta escrita al mundo. Y que, solo si somos sinceros con nosotros mismos y reales, nos estará permitido leerla antes de morir.
Hay que vivir. Hay que vivir, volviendo a Generación X "historias que merezca la pena ser contadas". Aunque duela.


P.D: Dedicado a sita Nuria.