miércoles, 20 de abril de 2016
Quitale media vuelta
Hoy me ha venido un recuerdo. Hace unos años, al poco de embarcar, me explicaron algo sobre la presión acumulada en los circuitos de agua y combustible. Yo, que nunca había visto una triste tubería, miraba todo con ojos de plato y quería aprenderlo para no equivocarme nunca. El contramaestre, d. Miguel, entre dos tanques enormes se agachó sobre una valvula y me explicó.
"Ahora la valvula no tiene presión, el circuito está vacío. Cierras a tope. ¿Y lo dejas así?". Yo asentí con la cabeza. Me parecía lo más sensato, si querías que algo se cerrara, darle a tope.
"Mal. No se cierra a tope. Ahora no hay presión... pero en cuanto el agua empiece a correr, esto se bloqueará. ¿Y como conseguirás abrirla luego si hace falta? Una vez la has cerrado a tope... le quitas media vuelta. Así. "
Yo lo aprendí con la fé del converso, sin preguntarme nunca porqué. Y el otro día en Bratislava, hablando con Luichi, recordé la historia. Le dije que, cuando yo hago un plan me voy al máximo... y luego le quito media vuelta. Porque la excesiva presión le quita el placer y el interés a todo, porque es mejor dejar que las cosas vayan fluyendo, ir respondiendo a estimulos y ser flexible en el planeamiento. Porque cuando llevamos algo al límite... puede romper. Así que mejor darnos un margen. Quitarle esa media vuelta.
Hay una chica. O puede que haya una chica. Existen expectativas. Uno está bien y quiere estar mejor.. y más cómodo... va quemando etapas. A veces parece que va demasiado rápido. Otras, demasiado lento. El tiempo y el espacio son relativos; la velocidad depende de la posición del observador, como toda medida vectorial. Es curioso como podemos explicar tantas cosas mediante la física.
¿Y qué hay? Tiempo y espacio. Pero mejor que aplicar presión, dejar que todo siga su evolución natural. Y cuando parece que lo has apretado a tope... le quitas media vuelta. Porque la vida ya es bastante complicada sin hacerla nosotros aún más difícil, es mucho mejor ir descubriendo el camino a medida que lo recorremos. Y, sobre todo, seguir sintiendonos a gusto con nosotros mismos. Lo demás ya llegará, cuando y como tenga que llegar.
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