jueves, 7 de abril de 2016
Lo que nos obligamos a nosotros mismos a hacer
Ahora estaba charlando con una amiga sobre una historia un poco rara. Un problema que tengo yo. Y me daba cuenta de que hay cosas que hago, independientemente de que crea en ellas o no, porque me lo exijo a mi mismo. Tengo una visión del mundo donde yo soy de una determinada manera... y ese personaje fuerza mi mano a veces.
Es curioso. Yo me creí inmune a eso. La diferencia, tan arrogante como puede sonar, es que yo no sigo un personaje diseñado por otros sino creado por mi mismo. Es interesante eso, como si yo viviera aislado en un vacío ajeno a toda influencia, y dicho personaje no estuviera modelado a raíz de figuras de autoridad de mi infancia, personas a las que admiro, actitudes que deseo conseguir e incluso, líbrenos Dios, religión e ideología.
Pero no seré tan arrogante. Lo que sí es cierto es que, partiendo del "a veces un caballero debe dejarse engañar", esa identificación con una figura -la del caballero- conlleva otra serie de identificaciones. Y ese genero de personalidad literaria, en la que actuamos de acuerdo a un rol que nosotros mismos nos atribuimos, es peligrosa. Hay que tener cuidado con caer en ella constantemente, de forma que llegue un momento en que no sepamos realmente quienes somos, si la persona o el personaje.
Es un tema interesante. Estaría bien darle un par de vueltas un diita de estos.
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