martes, 26 de abril de 2016

Cuevas de Fraggle



Este fin de semana en Ferrol me volví a encontrar con "El Cafelito". El Cafelito es un antro con sofás, juegos de mesa, libros, uniformes y banderas, buena música y mejor ambiente. Es una especie de pub clásico inglés, de esos que están decorados como el salón de una casa y que, realmente, te hacen sentir como si estuvieras en el salón de tu casa. Pero a la vez es un antro de ska, reggae, música celta, cerveza barata, pocas preguntas y conversación interesante. Es mi tipo de sitio.
El pub del Art Hostel en Sofia es una cosa parecida, pero distinta. Es un sótano. Se fuma dentro. Hay cojines por el suelo en los que te puedes sentar, un futbolín, una tele. Y hay superficies de madera, plegables, del tamaño exacto para poner media docena de botellines mientras estás de pie charlando con alguien. Y se charla. Afuera hay un jardín, con bancos de madera enormes rollo taberna medieval. Ahí te sientas, después de pedir permiso, alguien te pregunta (en inglés) de donde eres, brindáis y empezáis una conversación.
Son cuevas de Fraggle. Una vez en Sofia le dije a Boris, uno de los dueños que, si hubiera algo así en España yo no viajaría hasta Bulgaria para desconectarme. Tarifa es entera una cueva de Fraggle, pero no he encontrado un sitio así. Un lugar donde ser tu mismo, donde conocer gente que piensa parecido a ti o donde, simplemente, estar sentado escuchando música y viendo pasar la vida. Un sitio para leer, para pensar, para escribir. Donde pasan cosas que, un tiempo más tarde, recuerdas con una sonrisa. O donde no pasa nada pero, precisamente, ese que no pase nada es lo que necesitas para coger fuerzas y recuperar la perspectiva.
No sé el origen semántico de "albergue", pero probablemente tenga algo que ver con refugio, con hogar fuera del hogar. Cuevas de Fraggle.

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