miércoles, 31 de agosto de 2016
Donde se cruzan la arrogancia y la estupidez
Alguna vez he hablado de qué damos un valor negativo al orgullo que es desproporcionado. con respecto a lo que realmente es. Sobre todo entre un cierto segmento ideológico, el disfrutar de los éxitos propios es visto casi como algo vergonzoso, probablemente fruto de esa doctrina católica que considera pecados la mayoría de placeres, presta a señalar con el dedo a aquellos que se salen de la norma para mantener prietas las filas en torno a los que la cumplen, o aparentan cumplirla.
Pero es cierto que existen ocasiones en que el orgullo se convierte en arrogancia y cometemos errores. Nos pasamos de frenada. Creemos que podemos hacer más de lo que realmente somos capaces de hacer y luego debemos remediarlo. Sobre todo una combinación terrible es la arrogancia y la estupidez. Cuando, no solo creemos que podemos hacer más de lo que realmente está a nuestro alcance, sino que ni siquiera tenemos idea de lo que estamos haciendo. Ahí es cuando la cosa pasa de "inquietante" a "dramática". Ese es el momento que, cuando miremos atrás, pensaremos "¿En qué demonios estaba yo pensando...?" y probablemente la respuesta sea un mono tocando los platillos, como en "Los Simpson". Sí. Estabas pensando en un mono tocando los platillos y por eso hiciste aquella llamada, pusiste aquel mensaje, compraste aquel lo que sea... En esa combinación de "¿por qué no?" y "yo me lo merezco" es donde suceden las tragedias.
En el caso concreto mío, hay un error de analisis y de proyección (cuando deseas que la situación sea como te conviene, en lugar de como es), lo que calificariamos como "estupidez". Siempre he defendido que no se le puede pedir a nadie algo que no es capaz de dar, porque en ese caso el error es del que pide y planea, no del que no puede dar. Simplemente, determinadas personas tienen determinadas limitaciones y hay que vivir con ello.
Pero no solo es ese error grave. El siguiente error, aún peor, es considerar que puedo lidiar con el reventón posterior. Cuando la situación siga su evolución natural y reviente, ¿qué voy a hacer? Keep your cool. Mantente frío. Esa es la decisión racional pero... ¿podemos tomar una decisión racional?
Y siempre hay una excusa. Cuando lo que debería haber, lo realmente interesante, es una oportunidad de redención. Un aceptar que hemos tenido un mal día, levantar la mano y decir "ok. Lo hice sin querer".
Y mejorar. El otro día estuve leyendo correos antiguos, de hace mucho tiempo en los que me peleaba con una ex novia mía. ¡Eran tan idiotas! Arrogancia y estúpidez en estado puro, egocentrismo, incapacidad de poner las cosas en perspectiva. Hay que salir de la caja. Hay que ver el mundo con calma, con distancia. Darnos cuenta de las cosas buenas que tenemos y dar gracias por ello. Y aceptar que, aunque debemos optar a ser lo mejor que podamos, tampoco pasa nada por tener un mal día si luego pedimos perdón, lo arreglamos, nos preocupamos. Compensamos. A veces, es inevitable salirse de la línea. Lo que hacemos a continuación es hacer que el resto sea aún mejor. Y así, cuando acabe el camino y miremos atrás, podremos sentirnos orgullosos de lo que hemos hecho.
No seais pequeños. No seais rencorosos, egoistas, envidiosos. No seáis arrogantes, porque la arrogancia nos lleva a creer que merecemos cosas y que nos corresponden y... simplemente sed.
Y no pasa nada por ser estúpido a veces. Que yo soy rubio, coñe. Tenemos licencia para ello.
viernes, 26 de agosto de 2016
No dejes que tu mente te la juegue
El ser humano es algo maravilloso. Es el único animal capaz de crear una situación en su cabeza y proyectarla, de forma que no solo imaginamos que nos mojamos cuando no llueve, sino que actuamos como si estuviera lloviendo y llegamos a creerlo. Esta capacidad de abstracción es lo que nos ha sacado de la cueva y nos ha permitido crear arte, historia, filosofia, ciencias, religiones. Nuestra capacidad para imaginar y convertir esa imaginación en hechos es lo que nos define, dando forma a esa "Voluntad de Poder" de la que hablaba Nietzsche. El ser humano aspira a controlar su entorno.
Pero a veces nos pasamos. A veces pensamos demasiado, imaginamos cosas que no existen, damos forma a nuestra debilidad y proyectamos cosas que no deberiamos permitirnos tener. Somos egoistas, inmaduros, caprichosos. Perdemos el norte. En lugar de sentirnos agradecidos por las cosas buenas que tenemos, nos puede la codicia y queremos más, y nos sentimos mal cuando no lo tenemos.
También a veces nos pasamos en nuestra ansia de clasificar. Creamos iconos mentales y los imponemos a la realidad, incapaces de asumir que existen otras realidades más allá de nuestra percepción. Creamos conceptos, les ponemos mayusculas y los adoramos totemicamente. O por el contrario, los usamos para justificar salirnos con la nuestra y no querer cambiar. Como decía el refrán, quien quiere busca un como, quien no busca una excusa. Y al final echamos a perder cosas muy bonitas por nuestra incapacidad para ser flexibles, salir de nuestra burbuja de miedo, soledad, egoismo, narcisismo y tristeza.
Hay que salir de ahí. Hay que recordarse que la vida es maravillosa, que podemos hacer sonreír a los demás, que tenemos la capacidad de cambiar nuestro entorno. Hay que trabajar nuestra percepción y saborear las cosas buenas. Mantenerse centrado y entender que las estridencias, si bien tienen su momento, conllevan un desequilibrio que hay que remediar. Creemos. Soñemos, hagamos musica, pintemos, escribamos. Dialoguemos como esgrimistas, formemos nuestros sueños. Descubramos el mundo y pongamosle etiquetas, solo para cambiarselas cada vez que nos dé la gana. Seamos dueños de nosotros mismos, en lugar de ser prisioneros de nuestras inercias. "Yo es que soy así". Hasta que elijo dejar de serlo. Y así, en lugar de sentirnos mal por motivos imaginarios, podremos sentirnos bien y hacer sentir bien a la gente de nuestro alrededor. Porque queremos. Porque creemos.
Animo gente. A por el finde.
sábado, 20 de agosto de 2016
Calidad de vida
Que cierto es que hay que salir de la rutina para darse cuenta de las cosas. Ayer Aliusha hizo un par de apuntes muy buenos y, como siempre, me enseñó cosas interesantes. No intentes racionalizarlo. Fluye. Sigue así. Cree, lucha. Sigue mejorando.
Ayer comentamos sobre el principio freudiano de que una chica que crece sin su padre tiene una falta de cariño que intenta llenar. Hoy me he dado cuenta de que vivo en una familia donde, constantemente, hay información. Mi madre me llama para que le acerque algo. Comemos juntos. Nos tiramos en el sofá a ver la tele o jugar con el móvil. Existe una comunicación constante y yo he crecido en ese entorno, así que cuando me falta me siento solo. Enseguida reclamo atención.
Pero no quería escribir sobre esto. Me gusta esa forma de vida. Me gusta estar constantemente en contacto con gente que me aporta cosas. Pero además de eso, me gusta mi vida en Cádiz. Cierto que cuando vengo parece que estoy de vacaciones pero... es que vivir aquí hace que uno parezca que está de vacaciones todo el año. Hoy he cogido el tren por la mañana y he llegado a las tres y pico. Un horario no demasiado raro suponiendo que trabajara. He llegado cansado. He comido en familia, me he echado una siesta y, como nadie hacía nada y mis colegas están fuera, me he ido a la playa con un libro. Le he pedido a una desconocida que me guardara las cosas y he nadado en el mar por primera vez este año. Luego he seguido leyendo. Mañana quedaré con colegas. Y esta noche supongo que saldré. Ahora voy a estudiar algo. Pero es que es muy fácil, con tiempo, espacio y cariño, sentirse impulsado para construir otras cosas, para crear, para sentirse optimista.
El año pasado vine con Rali. Y sentados en la playa, me dijo "Ahora entiendo mucho de porqué eres como eres". No puedes dejar el mar. No puedes olvidar el cielo más azul que existe. Las horas en la plazoleta con pipas y colegas, los paseos filosofando sobre el mundo. Joey constantemente habla de "vivir en un paraíso" y todas esas cosas. Yo nací en Andalucía .Somos panculturales, asumimos cualquier otra identidad y nos plegamos a ella. ¿Qué problema hay? No somos nacionalistas. Cádiz es un puerto de mar y nació global, los fenicios ya traían gente de todo el mundo aquí. Durante tres mil años la gente ha disfrutado de la vida, de la familia, del clima, compartiendo miseria y ratitos, con un pie en la playa y otro buscandose la vida.
Sé que acabaré quemadisimo de esto. Algunos nacimos para vagabundear. Pero en este ratito, descansando en el sofá antes de volver a estudiar, me siento bendecido. Volver al mar, aunque sea como nadador, ha sido volver a sentirme yo. Y si Dios quiere, pronto tendré mi bici y mi espacio para correr y sudar y nadar y sentir. Gracias. Gracias.
viernes, 19 de agosto de 2016
Gracias al War Nerd
No suelo poner enlaces, pero aquí va este
https://pando.com/2015/06/17/the-war-nerd-a-glorious-victory-for-once/
En esta epoca cínica y triste, este año 2016 en el que uno no sabe a donde mirar porque todos son malos, es interesante leer algo distinto. Aparte de la selección española de baloncesto, tiene que haber otra fuente de buenas noticias. Antes de que el mundo se vaya a la mierda y nos matemos los unos a los otros por miedo, nacionalismo, sexismo, religión. Antes de que los políticos sean todos iguales, los paises se aislen, la economía nos deje tiritando, tengamos menos derechos, el futuro sea cada vez más negro... tiene que haber alguien que crea en algo mejor. Y tiene que haber alguien que lo crea fusil en mano porque, por mucho que las guerras sean malas y la muerte sea algo evitable y, joder, toda la miseria, sufrimiento, crueldad... que trae, como muy bien dice este artículo, a veces hay que coger un fusil. Es lo que decía en ese libro titulado "La guerra que había que ganar" sobre la segunda guerra mundial. Y está bien porque Oriente Medio es, y ha sido, el infierno sobre la tierra durante siglos. Y que de ahí salga alguien que supere el odio tribal y defienda a aquellos que son distintos, pero también son humanos, que crea en la igualdad entre hombres y mujeres, que reconozca su parte en genocidios anteriores y se esfuerce por repararlo... es inspirador. Al igual que los Sikhs, el hecho de que haya gente ahí fuera que sepa que el mundo es una mierda y decida cambiarlo refuerza mi esperanza en el ser humano. Quiero creer que somos mejores. Quiero creer que podemos soñar con un mundo mejor y que el futuro tiene que ser optimista, que vivir tiene que ser algo más que defender lo que tenemos y no perderlo. Si no, ¿para qué nos esforzamos?
También quiero dar las gracias a la selección que ha perdido contra España. El miercoles, contra Francia, volvieron a ser grandes y hoy también. Sin rendirse. Peleando siempre. Con cabeza, orgullo, corazón. Compañeros, estoicos, valientes, bravos. Y también a la selección femenina. Vi algunas imagenes del partido con Serbia y me parece increíble que, ahora por ese lado también, podamos levantar la cabeza con orgullo. Al igual que Rafa Nadal no es solo ganar; es como se gana. Que tu rival diga de ti "es un amigo" como hizo Tony Parker dice que, no solo eres un competidor, también eres un excelente ser humano. Ya dije en cierta ocasión que Gasol es lo que los españoles podemos ser, si queremos y nos dejan. Me gusta ver algo parecido en el equipo femenino.
Gracias. Gracias a The War Nerd por hacerme sentir un poco más optimista y a la gente del baloncesto por recordarme que ser español, como dijeron hace años, no es una excusa sino una responsabilidad. Muchas gracias.
jueves, 18 de agosto de 2016
"Quedate con quien te mire.."
Acabo de asomarme al blog y estoy a ocho artículos de los mil. Que miedo. Maldito simbolismo. ¿Vendrá el fin del mundo en forma de salto a otro blog cuando llegue a los mil? ¿El efecto-mil me hará aún más idiota? Estamos trabajando en ello.
Tras esta chorrada gratuita de buena mañana, voy al tema del título. Llevo muchas muchas horas necesitado de socializar y empiezo a desbarrar. Y mirando Facebook, ese placebo de la vida real (gatitos a falta de porno), me he encontrado uno de esos memes del título. En este caso ponía una foto de un perro mirando a su dueño.
Y bueno, esto me ha levantado una pequeña alarma. En dos sentidos. Primero, nadie quiere como un perro. Eso es un hecho. Están condicionados genéticamente por años de sumisión. Lo de "mejor amigo del hombre" no es una frase hecha. Creo que llevamos unos diez o quince mil años criándolos, cruzándolos, mezclándolos y, en general, haciendo ingeniería genética muy sucia para crear una herramienta hecha para darlo todo por nosotros. No entro a juicios de moral que es otra historia, pero aquella persona que espere de otra persona amor como el que da un perro... mejor que se lo haga mirar.
Lo segundo que me llama la atención es la composición de la frase. Me ha recordado tangencialmente al lema de pokemon, "hazte con todos" (gotta catch'em all , en inglés suena más parecido a la frase del título), una de esas realidades sociales que nos saltan al cuello y no queremos mirar. No estás en un supermercado eligiendo entre marcas de leches (y menos mal, porque yo soy afiliado casi fijo a las marcas blancas. Curioso, tan exquisito para unas cosas y tan poco para otras), sino creando algo que va a ser una parte importante de tu vida. Incluso las personas más antisociales u ocupadas dedican un montón de tiempo, energía y esfuerzo a la vida sentimental. Sea por vínculos emocionales, sea por ansia sexual, sea por búsqueda de reconocimiento, sea por lo que sea, buscamos otros seres humanos con los que establecer algo común. Pero la idea clave que quiero presentar aquí es "algo común". No creo en "conquistar", "defender", "mantener", "respetar" ni toda esa dialéctica bélica que empleamos para las relaciones. Yo no "me quedo" con nadie. Yo elijo. Y elijo estar, elijo compartir, elijo ser parte. Elijo integrar. Y elijo construir, en común, en conjunto. Esto, que a la mayoría de la gente le parece una herejía terrible, me resulta mucho más sano y maduro que "tener" una novia, como el que "tiene" un perro. Porque no es eso. Yo no tomo prisioneros.
Así que sigo solo. Bienvenidos al mundo del "moral high ground" que dicen los ingleses, del "Nase aus den Himmel" que dicen los alemanes o de la pura y dura arrogancia moral.
Lo dicho. Tan tiquismiquis para unas cosas y tan poco para otras.
La diferencia entre compartir y tolerar
Hace unos años, en Bélgica, Vicen me decía que no soporta la "tolerancia". Según él, tolerar consiste en "perdonar la vida", en, desde una posición de superioridad manifiesta, elegir conceder cosas que deberían ser aceptadas como tal, sin elección. No estoy del todo de acuerdo, pero si es cierto que la tolerancia es un acto sumamente pasivo, en el cual no nos planteamos un debate serio y profundo sino simplemente realizamos una elección binaria. Tolero o no tolero. Fin.
En cambio compartir implica una participación por nuestra parte. Cuando compartimos una idea la hacemos propia, cuando compartimos una responsabilidad también. Es una decisión binaria al igual que la otra pero, al hacerla personal, debemos dedicarle un tiempo de reflexión y análisis. Y sobre todo, al compartir asumimos una vinculación con el elemento que compartimos.
Ayer tuve un día un poco duro. Son cosas que pasan. Me encontré, una vez más, con esa hipocresía que tanta rabia me da, de aquellos que entienden la convivencia como mantenida a punta de pistola. Niños, que saludan por miedo al castigo, que recogen la mesa por miedo al castigo. Que pelean por conseguir el más mínimo privilegio, para colocar una valla y dejar fuera a aquellos que no lo tengan. Que dividen.
Y al encontrarme eso, en lugar de sentir rabia me he preguntado porqué. Y he vuelto a la motivación intrínseca y extrínseca. Cuando haces algo por miedo al castigo, realmente no crees en ese algo. Lo aceptas. Lo toleras. Pero no lo compartes, por mucho que se te llene la boca diciéndolo. Simplemente permites (normalmente porque no tienes más remedio) que el sistema continúe su curso. Cuando te beneficia lo apoyas y cuando no, intentas resistirte. Tu motivación es extrínseca, está fuera de ti y se mantiene en tanto que permanece vigente. Cuando el policía no mira, escupes en la calle, robas wifi, te llevas cosas del trabajo. No devuelves el saludo.
En cambio la motivación intrínseca funciona de otra manera. Exige predisposición, una cierta voluntad de cambio y aprender. Si esa predisposición se encuentra con voluntad pedagógica e integradora, con alguien que quiere explicarte porqué y hacerte sentir parte del proceso, el sistema pasa a ser tu sistema. Ya no lo aceptas, sino que lo compartes, porque crees en él y consideras que otra gente debe conocerlo. Te conviertes en un virus del sistema. Y haces las cosas, no por miedo al castigo, sino porque no te planteas hacerlas de otra forma. Y así cumples tu horario, recoges la casa, hablas con respeto a tus padres, conduces con cuidado. En su forma más elevada, la motivación intrínseca prescinde no solo del miedo al castigo, sino de la búsqueda de reconocimiento. Das ejemplo, sin ser consciente de ello, porque crees firmemente que esa es la mejor forma, no solo de hacer X cosa, sino de vivir.
Me da pena esa gene que es incapaz de salir de su concha y ver que hay mundo más allá de él. Me da pena la gente que no conoce la alegría, que echa balones fuera, que cree que la hierba siempre es más verde en el otro lado. Que siempre tiene una excusa o un culpable. Tarde o temprano, todos podemos vernos en esa situación. Por eso, el "darme pena" es una excusa para intentar ayudarles si se dejan. Porque creo, firmemente, que todos podemos hacer más por nuestro entorno y ser más. Compartir más y tolerar menos. Vivir, no como individuos aislados, sino como parte de comunidades.
martes, 16 de agosto de 2016
Y camina hacia el horizonte
El otro día en la Estación de Santa Justa vi a una chica que se parecía mucho a Carol, mi ex brasileña. Carol, para aquellos poco puestos en mi historia, es una chica a la que conocí cuando empecé a usar internet. Hace mucho, mucho tiempo. Nos conocimos en un chat, sentimos algo. Pasó la vida, yo me eché otra novia, ella se echó otros novios. Hace tres años fui a verla, la cosa salió regular tirando a mal. Al cabo de un tiempo volvimos a ser amigos. El año pasado le dio una explosión de celos, me dejó de hablar y juró odio eterno que, si fuera una yihadista convencida, ya me había grabado en video con un pijama naranja abriéndome el cuello.
Long story made short. El caso es que llevo desde Enero fuera del mundo romántico. En cierto sentido, es un alivio. Tengo menos estrés y puedo concentrarme en trabajar, estudiar, viajar, montarme un piso... En vivir por y para mí. A veces extraño esa emoción que da conocer a alguien, hacerse ilusiones, planear algo.
Y entonces veo a alguien que se parece a Carol. No hay nadie que haya pasado mucho tiempo dejando sus manos en el destino que no desarrolle una serie de supersticiones. En mi caso, esto significa que, quizás harto de darme oportunidades, Dios se ha aburrido de mí. Me salió mal con Carol entre otras cosas por mi culpa así que... quizás sea justo que me deje de historias. Y que la vida pase de otra manera.
En cambio, no puedo dejar de preguntarme "¿qué habría pasado si...?". A veces cogemos un camino con tanta fuerza, que nos cerramos a cualquier alternativa posible. Decidimos nuestra vida en términos matemáticos, cartesianos "voy a hacer esto, luego voy a hacer lo otro" y no permitimos que nada nos aparte de nuestra meta. Entonces la conseguimos y... ¿realmente mereció la pena pelear tanto?
Yo creo que sí. Que cuando nos paramos a evaluar y tomamos una decisión firme, sabiendo lo que hacemos, luego no tiene sentido arrepentirse. Hicimos aquello en lo que creíamos, ¿no? ¿Pues acaso podemos lamentarnos? Esa fue la decisión correcta. Pero, ahora que parece que por fin tengo las cosas en mi vida enfiladas, que estoy equilibrado, que sé lo que quiero... ahora, me doy cuenta que todo lo que he leído, todo lo que he viajado y todo lo que he vivido, apenas me lleva de vuelta a la casilla de salida. Y a lo lejos, caminando hacia el horizonte, se aleja una chica que me quiso, como ella dijo, "probablemente más de lo que me merezco".
lunes, 15 de agosto de 2016
Lugares comunes
A veces pasa. Vas a un sitio y te encuentras a un conocido. El hijo del primo del... no sabes quién es. Pero tenéis gente o historias en común. No te interesa lo suficiente para que le cuentes cosas personales tuyas, pero tampoco eres tan maleducado como para ignorarlo. Entonces intercambias lugares comunes, hablais del tiempo, de las personas que conocéis en común, del trabajo. De lo que sea. Eres consciente de que esa conversación no lleva a ningún lado y no tiene sustancia, pero no puedes evitarla.
Este fin de semana ha habido de eso. Y también ha habido historias guays, planteamientos de futuro, gente que me ha utilizado -y me he dejado utilizar-, lugares que visitar. Este fin de semana he escuchado a los Skalatites tocando James Bond y me lo he pasado genial, a Goran Bregovic en la Catedral en Cádiz, me he reencontrado con Deivid, Mari Jose, Jesi, Ronald, Vane. Ha sido fantástico ejercer de anfitrión de Engels y bautizar a Adri como la Sun-Seeker Wanderer of Hope. He dormido mucho y he disfrutado de mi salón. Este ha sido un buen fin de semana porque, incluso los lugares comunes, pueden ser especiales y maravillosos si sabemos disfrutarlos.
Seguid haciendolo. Un abrazo gente.
Historias que no levantan olas
En nuestra vida hay historias que son importantes. Gente que supone una diferencia, buenos amigos, gente con la que contamos. Emociones trenzadas en medio del trato con las personas. Y también existen otras relaciones, quizás metidas debajo de la primera trenza, quizás de fondo entre otras cosas, a las que no prestamos tanta atención.
En estas relaciones, a veces, aparecen y desaparecen. Son aquellas del segundo o del tercer anillo. Pero últimamente me he dado cuenta de que, incluso entre las primeras, a veces tienen lugar finales sin drama. Sabes que eso no va a ningún lado... y un día de repente desapareces o desaparecen. Podéis volver a reaparecer. Es un final suave. No hay tensión. De repente esa persona, que tu sabes que tiene una relación contigo porque estás constantemente bombeando entusiasmo y cosas que hacer, tiene una mala respuesta. O tu te aburres. O vais a quedar pero no responde.
Y de repente, todo se acaba. Porque eres consciente de que no va a haber una reanimación de esa historia, pero tampoco te importa lo suficiente como para que ello te provoque una emoción. Entonces, como si no fuera nada importante -y no debe serlo cuando no te importa-, la historia se acaba.
Así he perdido dos o más amigas este mes. Y oye, sesenta pulsaciones. Supongo que debe ser la madurez, dejar de pensar que todos los partidos merecen la pena jugarlos. Algunos, simplemente, se apagan como si nunca hubieran existido. Y probablemente dentro de unas semanas no quede ni el recuerdo de que alguna vez fue así.
lunes, 8 de agosto de 2016
Esclavos de la perspectiva
Es gracioso como, a menudo, aquello que criticamos es aquello que cometemos constantemente. En nuestra ignorancia, no somos conscientes de la paradoja y la gente a nuestro alrededor arquea cejas curiosa. Quizás algún amigo nuestro apunte "eeh... oye tio" y nos señale el error. Pero seremos inconscientes de ellos. Sin un espejo, ninguno de nosotros sabe de que color son sus ojos y algo parecido sucede con muchas de nuestras actitudes, impresiones, ideas. Percibimos la realidad a través de nuestros sensores y, en muchas ocasiones, esos sensores están distorsionados.
El otro día comentaba como me molesta volver a mi ciudad y encontrarme con gente que no ha cambiado y que, según ellos, yo tampoco. Gente que vive como hace quince años... y cree que, igual que ellos, a todo el mundo le sucede igual. Y conectan con tu vida sin tener en cuenta que, durante este tiempo, tu has viajado, amado, aprendido, sufrido perdidas, cambiado tu perspectiva cincuenta veces y que, esa linea continua que ha sido su vida, en tu caso ha sido cortada, pegada, arrancada, retorcida y alterada tantas veces que ya ni tu mismo sabes por donde va.
Curioso. Curioso porque, eso que critico, yo también lo hago. Desaparezco de la vida de alguien durante semanas o meses y llego con un "hola, ¿qué tal?" y espero que la relación vuelva, como cuando le quitas el pause y le das al play. Me pierdo y vuelvo a aparecer, ajeno a lo que eso puede provocar en la gente porque "yo soy así" y "si quieren saber de mi, que se muevan". Egoista e insensible, en cierto sentido despiadado.
Pero no somos conscientes. Apenas ahora lo veo, en esta pausa entre saltos, y me pregunto como hacerlo para corregir. ¿Quién sabe? Si algo bueno tiene la vida es que podemos cambiar. Quizás no podemos evitar ser victimas de nuestros prejuicios y nuestra forma de ver el mundo... pero podemos cambiar el enfoque, podemos darle importancia a la gente que te la da, podemos darnos cuenta de que estamos desapareciendo y no hacerlo. Podemos concentrarnos en aquellos que realmente supongan una diferencia y hacerles sentir que lo hacen.
Seremos esclavos de nuestra perspectiva, pero no somos incapaces de cambiar la forma en que la asumimos. A por ello.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Sobre la destrucción de la fé
Soy un hombre para algunas cosas anarquico, inquieto, relativista moral, irreverente. Soy un hombre al que le gusta cuestionarlo todo, mezclar ideas, hacerme mis propias opiniones y luego volver a contrastarlas. Gracías a Dios, dejé de corregir mis escritos porque nunca encontraría algo totalmente de mi gusto.
Siendo así, mantengo unas pocas fés y las mantengo contra viento y marea. Me refugio en ellas ante un mundo en el que no encuentro sentido a casi nada. Abandonada la infancia, el amor inquebrantable se convierte en cinismo y empezamos a mentirnos constantemente para llegar al final del día, prestos a ocultar bajo una capa de sueños las miserias del día. Y nos levantamos con una sonrisa, porque al fin y al cabo el mundo es maravilloso y porque, al menos por un día más, el mundo sigue en pie.
Soy un hombre de honor. El honor surge de la integridad, que a su vez se basa en la honestidad, el orgullo, el respeto. El honor existe cuando nosotros mismos nos exigimos algo y lo mantenemos, porque creemos en algo más grande que nosotros mismos. El honor (Ehre, esa palabra que compartí con Dominik en Northwood), hace que determinados crimenes sean mucho más que la acción cometida, porque atentan contra nuestras creencias, el origen de esa imagen de nosotros mismos y del mundo que nos da fuerzas cuando creemos que todo lo demás ha fallado.
Ayer me dijeron una cosa que aún me tiene dando vueltas. Decían en "Algunos hombres buenos" que el honor no es un parche que te pongas en el uniforme. Decía Calderón de la Barca que no hace el vestido al hombre, sino el hombre al vestido. Tratando de ser lo más y parecer lo menos. Que grande es ese poema. El caso es que ayer me dijeron algo que me resulta aberrante, no tanto por el hecho en sí como por lo que dice de nosotros. Si eso es posible, el crimen es atroz. No por el hecho en sí, que es una traición relativamente menor, sino por el atentado a la lealtad reciproca, al espiritu de equipo. A la esencia misma de lo que somos. O de lo que deberiamos ser si queremos respetarnos a nosotros mismos, si queremos... si queremos ser dignos de ser lo que somos. Porque al final, el honor consiste en ese impulso que nos lleva a querer un poquito más, a pelear un poquito más. A creer que, si queremos, podemos hacer un mundo mejor. Y cuando perdemos eso... entonces hemos perdido mucho más que nuestra dignidad. Hemos perdido el presente y hemos manchado el futuro y esa mancha es muy difícil de borrar.
Que lastima, morir por dentro y seguir viviendo, ajenos a la podredumbre que expandimos a nuestro alrededor. Creyendo que, en nuestro celo por defender una visión del mundo o unos privilegios todo está justificado, incluyendo faltar a la promesa o juramento realizado, lo único que hacemos es escupir a todo aquello que es digno, noble o merecedor de admiración en nosotros. Que pena. De verdad que, yo que evito criticar o insultar por considerarlo un desperdicio de esfuerzo, que me mancha tanto o más a mí que a la persona a la que va dirigido esto, me siento superado por esto. Y ojo, no porque me perjudique más o menos, sino por la destrucción de la confianza en unos principios basiquisimos, el abc de esto. Yo he jurado muy pocas cosas en mi vida, pero vive Dios que no pienso dejar de cumplir ninguno de mis juramentos. Ojalá más gente pensara igual, jurara menos y viviera más. Ojalá.
Que buena partida
Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien. Y lo curioso es que es un clásico. Diego y yo siempre tenemos partidas disputadisimas, con resultados muy raros en los dados, un trato exquisito, muchas risas y una cierta narrativa y mucha épica.
Ok. No tenéis ni idea de lo que estoy hablando. Entre otras muchas cosas, yo juego wargames. Es un hobby friki, caro como el demonio y absorvente. Casi nunca te devuelve el esfuerzo en tiempo, trabajo y dinero que metes en él, pero hay días, como hoy, en los que sí. Días en que construyes una historia y, mediante unos dados y unas figuras, unos colegas y tu compartís algo que os manda a casa con una sonrisa y ganas de pegaros otra. Donde suceden cosas que la estadistica dice que no podría... pero pasan. Donde la fortuna gira en un sentido y en otro, donde la victoria escapa por los dedos... y vuelve. Donde insistes, seguro de que esta vez si será la buena y cruzas los dedos confiando en el fallo del otro o en tu éxito. Hoy ha salido un Konigs, ha dado un tiro y un Shturmovik lo ha cazado. Hoy una infantería alemana atrincherada en unos maizales ha resistido el asalto primero de un pelotón de tanques t-34 y luego de lo que quedaba de un pelotón de infantería de asalto. Hoy el mando de los Spetznaz, un ensangrentado teniente victorioso del último asalto, ha plantado la bandera sovietica en el objetivo y ha gritado "Hurrah!" después de que los cazacarros, en una oleada desde una distancia imposible, tumbaran los últimos cañones de asalto alemanes que amenazaban su posición.
Que día. Que historias.
Uno aprende mucho de como son las personas viendolas jugar. Si son dominantes o impulsivas, si son egocentricas o generosas, si son tímidas o atrevidas. Yo me llevo muy bien con Diego. Es una persona excelente y es muy fácil entenderse con él, tanto yo como cualquiera. Es el tipo de tío que quieres al lado para cuando las cosas se pongan feas. Y su hermano es otro caballero.
Ahora me doy cuenta de que, al igual que se sabe mucho de alguien viendole jugar, se sabe mucho de alguien viendo como trata a otra gente. Prejuicios. Problemas de comunicación. O quizás simplemente pertenecer a mundos distintos pueden ser barreras insalvables si no existe la voluntad y el espíritu para ello. No podemos gustarle a todo el mundo. Pero hoy me lo he pasado muy bien y ha sido un día genial y, cuando piense en Madrid, este será uno de los buenos recuerdos que me llevaré. Una tarde de muñecos con Diego y su hermano. Que buena gente.
Morimos de egocentrismo
Hoy, en dos momentos distintos, me he encontrado gestos que indican que uno de nuestros principales rasgos como sociedad (o incluso como cultura) es nuestro individualismo. Para lo bueno y para lo malo, claro. Aunque lo que me ha llamado la atención, como suele suceder, es lo malo.
En primer lugar, un cotilleo de trabajo. Por la mañana me contaron una historia que se resumía en "A ver si te crees que la empresa eres tú". Alguien tan centrado en su situación personal que olvida que es una parte de un equipo y que, al final del día, él está para servir a la empresa y no al revés. Algo mucho más extendido de lo que parece.
La segunda historia sucedió en el gimnasio. Alguien había dejado puesto "Hombres y Mujeres y Viceversa" y yo ya estaba preso de la cinta. Como no tengo tele en mi casa, cualquier cosa que me pongan me llama muchísimo la atención así que contemplé, atónito, como un individuo que parecía recién salido de "El lago azul" (esa película con Brooke Shields adolescente que nunca he visto, pero no sé porqué siempre me ha atraído. Ejem ejem. Por cierto, vaya putada este remake de los ochenta en lo plástico. ¿De verdad ese es el concepto de belleza? ¿Ricitos bisbalianos? Perdón. Me he ido del tema).
A lo que iba. El individuo ricitos se indignaba y calificaba como "demasiado liberal" a una chica que... había ido a un programa de ligues y estaba ligando con otro tío que no era él. Aunque claro, él se había liado con una rusa en el programa anterior. De hecho, en el desarrollo narrativo cada vez más sorprendente en esta, nuestra versión actualizada del teatro de Lope de Vega, el individuo fue a pedirle explicaciones a la muchacha que, ante su cavernícola muestra de dominio y posesión lo abrazó, le dijo que era muy mono y aceptó una cita con él. De lo que extraemos dos lecciones fundamentales para los aficionados a este programa:
1.- El machismo cavernícola funciona.
2.- No tenemos perspectiva.
Al final, tanto en un caso como otro, nos encontramos con situaciones en las que el individuo pone por delante su pequeño mundo al gran mundo y, cuando el gran mundo decide no actuar en el sentido de la realidad que tiene en su cabeza, donde él es el gran protagonista de la historia y todo está condicionado a satisfacerlo, patalea y llora como un niño al que le quitan el chupete. Esto es algo muy extendido entre nosotros y un atraso porque, desde esa ausencia de perspectiva, solo podemos tomar decisiones erróneas. Si vemos la realidad a través de la óptica de nuestros prejuicios y consideramos nuestras necesidades individuales como absolutas, si hablamos de nuestros derechos y no de nuestras obligaciones, si olvidamos el respeto... entonces nos vamos a encontrar en problemas. Quizás no ahora, pero enseguida. Ya he dicho alguna vez que una de las lecciones más importantes para un niño es asumir la negación. Es enfrentando la necesidad cuando crecemos. Pero cuando nuestra vida consiste en un ciclo de éxito-pataleo-éxito-pataleo, lo único que sabemos hacer es patalear. Eso no nos anima a luchar, a crear, a intentar cosas diferentes. Y a medida que aumentan los desafíos la única solución que podemos plantear es pataleo más fuerte o más pataleo.
Pobres de nosotros. Si al final resulta que tenemos el gobierno, la sociedad y los cortes de pelo que nos merecemos. Por idiotas, por cortoplacistas, por egocéntricos y por inmaduros.
Eso sí, que pelaso.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)