viernes, 26 de agosto de 2016

No dejes que tu mente te la juegue


El ser humano es algo maravilloso. Es el único animal capaz de crear una situación en su cabeza y proyectarla, de forma que no solo imaginamos que nos mojamos cuando no llueve, sino que actuamos como si estuviera lloviendo y llegamos a creerlo. Esta capacidad de abstracción es lo que nos ha sacado de la cueva y nos ha permitido crear arte, historia, filosofia, ciencias, religiones. Nuestra capacidad para imaginar y convertir esa imaginación en hechos es lo que nos define, dando forma a esa "Voluntad de Poder" de la que hablaba Nietzsche. El ser humano aspira a controlar su entorno.

Pero a veces nos pasamos. A veces pensamos demasiado, imaginamos cosas que no existen, damos forma a nuestra debilidad y proyectamos cosas que no deberiamos permitirnos tener. Somos egoistas, inmaduros, caprichosos. Perdemos el norte. En lugar de sentirnos agradecidos por las cosas buenas que tenemos, nos puede la codicia y queremos más, y nos sentimos mal cuando no lo tenemos.
También a veces nos pasamos en nuestra ansia de clasificar. Creamos iconos mentales y los imponemos a la realidad, incapaces de asumir que existen otras realidades más allá de nuestra percepción. Creamos conceptos, les ponemos mayusculas y los adoramos totemicamente. O por el contrario, los usamos para justificar salirnos con la nuestra y no querer cambiar. Como decía el refrán, quien quiere busca un como, quien no busca una excusa. Y al final echamos a perder cosas muy bonitas por nuestra incapacidad para ser flexibles, salir de nuestra burbuja de miedo, soledad, egoismo, narcisismo y tristeza.

Hay que salir de ahí. Hay que recordarse que la vida es maravillosa, que podemos hacer sonreír a los demás, que tenemos la capacidad de cambiar nuestro entorno. Hay que trabajar nuestra percepción y saborear las cosas buenas. Mantenerse centrado y entender que las estridencias, si bien tienen su momento, conllevan un desequilibrio que hay que remediar. Creemos. Soñemos, hagamos musica, pintemos, escribamos. Dialoguemos como esgrimistas, formemos nuestros sueños. Descubramos el mundo y pongamosle etiquetas, solo para cambiarselas cada vez que nos dé la gana. Seamos dueños de nosotros mismos, en lugar de ser prisioneros de nuestras inercias. "Yo es que soy así". Hasta que elijo dejar de serlo. Y así, en lugar de sentirnos mal por motivos imaginarios, podremos sentirnos bien y hacer sentir bien a la gente de nuestro alrededor. Porque queremos. Porque creemos.

Animo gente. A por el finde.

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