jueves, 29 de octubre de 2026

El deseo se construye sobre la carencia

Hace un momento me encontré un libro por casa, ordenando cosas. Un manual de un juego de rol. Y pensaba, que cuando recupere mi vida, estaría guay quedar con colegas para jugar a rol.
De repente, quiero hacer demasiadas cosas. Quiero salir, quiero quedar con gente, quiero viajar, quiero... quiero muchas cosas. Y eso es porque, durante los últimos días, trabajo, como y duermo. Esa carencia de espacio, de libertad, provoca el deseo de hacer cosas. Como el preso que mira por la ventana, y se promete que cuando salga hará todo eso que siempre quiso.
Es mentira. Cuando salga de la carcel, estará en otra carcel. Con otras reglas, otras normas... pero otra carcel. Ayer leía a Bauman citar a Brodsky sobre ello. Sobre como, con el tiempo, odiarás tu trabajo, tu mujer, tu vida. Y querrás otra. Y cuando tengas esa otra, la luz por la ventana te volverá a molestar.
El problema no está fuera. Está dentro. Como decían en "El retrato de Dorian Grey", con suerte, conocemos un momento de amor en la vida. Y lo demás, son intentos de repetirlo.
Lo busco en muchos sitios. En mi rutina de deporte. En mis quedadas con amigos. En el tiempo que paso con mi mujer. La felicidad nos esquiva, porque cuando estamos en el sitio pensamos en el otro sitio. La insatisfacción surge de nuestra incapacidad de centrarnos, de conectar. Aquí y ahora. El mejor momento, el mejor lugar, es aquí y ahora. Porque es donde estamos. Y porque es donde vamos hacer lo que queremos, debemos. Lo que podemos.
Es facil decirlo, claro. "Aprovecha el momento". ¿Qué momento? No tengo tiempo, dinero, amigos, espacio, ropa, X. La carencia para conseguir algo nos frustra y alimenta el deseo de lo siguiente. La evasión, como un alivio de la frustación, el estrés, el miedo. El presente que no disfrutamos, porque siempre falta una pieza para que el puzzle haga click.
Es una tontería. Nunca serás tan joven como ahora, nunca serás tan... - insertar frase motivadora X -. Lo que puñetas sea que te funcione, hazlo.
En mi caso, el manual de rol vuelve a su estantería. ¿Algún día lo usaré? Ojalá. Mi realidad actual no lo permite pero, citando a un colega, "no come pan". Así que el libro se queda en la estanteria. En mi siguiente interacción, una vez elimine el ruido que tengo y recupere el control de mi vida... entonces será otra cosa.
Pero se acaba. Estoy cansado de la pasividad, estoy cansado de reaccionar, estoy cansado de aceptar. Mi vida no la va a vivir nadie por mí y, si se acaba de repente, quiero que lo haga con la certeza de que he vivido como creía que debía vivir. No como me fui adaptando, después de recibir un guantazo, y otro, y otro. En algún momento tengo que asumir la responsabilidad de mí mismo.
Como decía Autumn Christian en Twitter, "deja de culpar a los demás de tus decisiones vitales". Tu eres tu propio dueño.

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