El otro día hablaba con un amigo, que lo está pasando bastante mal, sobre como la depresión es desconexión, algo sobre lo que ya he hablado hace poco en el blog. El caso es que llevo unos días bastante desconectado. Y no me funciona nada. No consigo "tocar hierba" o sentirme presente. Y pensaba en algo que decía hace tiempo. "Si me ves mucho tiempo conectado, malo. Porque significa que no tengo algo mejor que hacer".
El móvil nos mantiene en una especie de suspenso, ni vivos ni muertos. Nos hace pensar que estamos "conectados" con gente, pero solo es una pantalla. Nos hace sentir que estamos activos, pero no nos movemos. Al final, toda esta constante exposición a luz blanca/azul, donde se supone que vivimos es... Matrix.
No estamos conectados a nada. No estamos haciendo nada. Simplemente, nuestro cerebro alimenta la ilusión de que vivimos. Y poco a poco, hora a hora, día a día, nos marchitamos como plantas alejadas del sol y del agua.
Porque efectivamente es así, el móvil es un placebo. Es una forma de no enfocar nuestra realidad, de no ver lo que no nos gusta. Hace falta aburrirse. Hace falta mirar por la ventana viendo como llueve, quedarse tumbado sin nada que hacer. Dejar que el cerebro deambule.
Y caminar. Hay que andar, hay que ver, hay que tocar. Hay que hacer cosas reales, porque nos disociamos en una realidad de mentira donde no somos nada. Donde no somos.
Es muy facil caer en pensamientos oscuros, en soledad, en tristeza, cuando no hay nada que te conecte con tu entorno. Cuando tu identidad, esa que está externalizada y se compone de reflejos de ti mismo, devueltos por la gente y el entorno con el que te relacionas, no existen. Cuando, como un vampiro, te miras en un espejo que no te devuelve nada.
Porque esa es la trampa del movil y de las redes sociales. Tu eres un receptor, no un emisor. E incluso cuando emites, es en una camara de eco, con relaciones donde el contacto existe solo en un plano, como si fueras un dibujito animado en un folio, sin profundidad. Tu identidad empieza a deslavazarse, salvo que tengas la suerte de contactar con un amigo de verdad a través de ese medio y... sinceramente, el grado de concentración que exige eso no es el que estamos empleando la mayor parte del tiempo que pasamos doomscrolling. Mirando al móvil para no ver las calles sucias y feas alrededor, la basura, la gente hostil... mejor concentrarnos en algo agradable, evadirnos. Escondernos en el agujero de conejo, viendo videos o escuchando musica o recibiendo anuncios. Siendo otro objeto de consumo. Siendo otro objeto.
Echo de menos vivir. Echo de menos salir a la calle y charlar con gente. Hacer deporte en un sitio que me guste. Participar de una actividad con gente con la que quiero compartir el tiempo y la actividad. Echo de menos sentir que pertenezco a algo y que la gente me reconoce y yo los reconozco. "En mi mundo hay...". Eres. Existes.
Y mientras, sigo disolviendome en una pantalla, moviendo cubos de colores y preguntandome qué hice mal, mientras miro al reloj y deseo que las horas vuelen y pronto llegue al otro lado.
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