viernes, 30 de octubre de 2026

Una combinación de catastroficas desdichas

Hace mucho tiempo me dijeron que, cuando sucede un accidente, nunca pasa por un unico motivo. Que suele ser que coinciden, mínimo, dos o tres fallos. Algo que se tuvo que haber previsto, algo que salió mal... la mala suerte influye, claro, pero nunca es solo una cosa.
Estoy muy cansado. Y la cabeza me está haciendo cosas raras. Suele pasar, cuando uno empalma muchos días de trabajo y no dormir. En esas circunstancias, cualquier pequeña cosita es un mundo.
Hay cosas que no son pequeñas. Y estaba reflexionando que, es curioso, pero mis compañeros han conseguido algo que yo creía que no era posible. Han conseguido que no me sienta agusto con la ropa que llevo. Que es algo interesante, porque no soy una persona coqueta, ni construyo mi autoestima en base a la aprobación de los demás. Pero la última vez que tuve un momento significativo, de compartir algo real con una persona que no fuera mi pareja, fue hace dos meses. Con lo que, bueno, se me puede perdonar un poco si me siento algo solo y esa soledad afecta al cerebro.
Queda relativamente poco. En unas semanas podré dormir, podré descansar, podré hacer cosas. Pero este ritmo, en el cual uno tiene un par de días buenos cada par de meses... esto no es sostenible. Entre otras cosas, porque cuando sucede algo, como sucedió ayer, no tienes reservas con las que tapar la brecha.
Estoy muy cansado. Y efectivamente, seguro que podría hacer algo distinto. Pero ahora la prioridad es sostener el sistema y que no colapse.

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