martes, 11 de junio de 2013

Militares para tiempo de paz


El otro día un colega, el cabo Daniel, me dijo algo muy interesante. Me comentó que, según un tío suyo, existen dos tipos de militares. El militar para tiempo de paz y el militar para tiempo de guerra. El de tiempo de paz es aquel que se preocupa de que el uniforme esté limpio, de que se cumpla el horario a rajatabla, de que se cumplan las formalidades y todo tenga lugar en tiempo y forma... mientras que el militar de tiempo de guerra es aquel que está tirado, borracho la mitad del tiempo, desperdiciando su energia en empresas absurdas y que da esa impresión de estar ausente de todo. Hasta que suenan los clarines y es el primero que está ahí, porque nunca pierde de vista su sentido de la vida, que no es otra cosa que ser el lado humano de un arma.
Bueno, ayer usé este termino para justificar a un compañero mío que, según he escuchado, pasa de todo. Pero es que no es un termino aplicable solamente al entorno militar. Vivimos en una sociedad donde se ha dado tanta importancia a la forma que nos hemos olvidado del contenido. Y donde permitimos que la superficie nos distraiga de lo verdaderamente importante. ¿Qué más da que un escritor sea buena o mala persona? Lo que importa es que escriba buenos libros. Tampoco me interesa que un coche sea bonito, sino eficaz. Entendiendo que existen diferentes visiones del mismo objeto y que cada herramienta tiene una función. Pero en esta epoca de definiciones confusas e identidades difusas, es interesante que mi compañero tenga muy claro lo que él es. Y quizás sea por eso que, un poco a regañadientes, me gusta considerarlo aparte de mi compañero, mi amigo. Porque es un grande. Y quiero que sepas que te lo reconocemos. Yo quizás no sepa mucho de economia, ni de llevar una casa, ni de estetica, ni de nada. Pero años de vivir situaciones complicadas con la familia me han enseñado a quién quiero cerca cuando las cosas se pongan fea. Y ud, d. Angel, es una de esas personas.

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