viernes, 21 de junio de 2013
Actitud y respeto
Es curioso. Esta semana estoy de Jecotar, como ya he dicho antes, y hace un par de días un compañero me comentó "diles tu esto, que a ti te respetan". No me lo pensé y le contesté en automatico "si me respetan, es porque no hablo a menos que esté obligado a hacerlo. "
O dicho de otra manera, mi actitud es la que les obliga a respetarme. El intenso respeto que les muestro. Como dije ayer, la fé consiste en creer que algo es posible y que debe serlo, sin dudas. Alguna vez he dicho que la vida es como montar en bicicleta: si dudas, te caes. Por eso la seguridad y la certeza deben tender a ser absolutas, aunque en la vida los absolutos no existen.
Yo soy como soy. Obtengo respeto porque me comprometo, porque no exijo nada que no esté dispuesto a hacer yo antes, porque trato a la gente como me gustaria que me trataran (tanto para lo bueno como para lo malo), porque no espero nada y porque creo que la gente viene al trabajo a trabajar y que le gusta hacerlo bien. Dicho de otra manera, yo obtengo respeto por mi forma de ser y hacer las cosas. Porque me respeto mucho a mi mismo.
Eso tiene un lado malo, claro. Tengo una muñeca que me va a dar por saco toda mi vida porque no podía quedarme en el barco viendo como los demás trabajaban mientras yo llevaba una muñequera. Lo paso muy mal porque me exijo muchisimo. Como dice Sabino, tengo que modular. Pero lo que obtengo a cambio creo que compensa, en el sentido de que no tengo dudas de que lo doy todo. Si fallo, no será por falta de esfuerzo y voluntad. Y eso es lo que quería deciros. Que si queréis, podéis. Hace falta quererse y respetarse y obligar al mundo a quererte y a respetarte, pero al final lo consigues.
Voy tirando para clase. Portaros mal
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario