Hola buenas noches. Andaba dandole vueltas a un tema curioso que quise comentar esta mañana con alguien y al final no pude. El tema es el siguiente, ¿Como reaccionamos ante quién nos demuestra obviamente su superioridad? O no ya superioridad, sino grandeza. Aquella gente que conocemos que, oye, es una maquina. Y me parece de maravilla.
Parto de la base de que la pregunta principal es como son con respecto a nosotros. Y al compararnos con nosotros, obviamente el factor fundamental es nosotros mismos. Por tanto, usando una propiedad asociativa bastante inquietante, podemos decir que se puede adivinar cosas sobre nuestra percepción de nosotros mismos -el ego-, de acuerdo a nuestra reacción ante esos fenomenos de la naturaleza, esa gente que conocemos que "juega en otra liga".
Estoy pensando concretamente en un par de colegas míos, marginados precisamente por ello. ¿Y por qué marginados? Bueno, la envidia es un sentimiento muy humano. A mi me parece un sentimiento de personas pequeñas, pero voy a ir más allá. La envidia es un sentimiento de personas que no se quieren lo suficiente a si mismos y les molesta que haya gente que les supere. Por tanto, como planteé antes, nuestra reacción no depende solo de nuestra actitud hacia esa persona, sino también de nuestra actitud hacía nosotros mismos.
¿Veis por donde voy? Vale. Al igual que tenemos una reacción posible en la envidia, otra reacción interesante es la negación. El ser humano en ocasiones, cuando no quiere asumir algo, niega su existencia o lo excusa. Nos pasa a todos, a mi el primero. De eso tuve un ejemplo esta semana cuando, ante los piropos a la profesionalidad de una persona, alguien comentó "es que tiene más tiempo libre". Volviendo al considerar la envidia un sentimiento de personas pequeñas, considero que la gestión del tiempo probablemente sea la más importante habilidad que un adulto occidental puede desarrollar. Porque, como ya he dicho algunas veces, se obtiene más provecho estudiando media hora concentrado y motivado que estudiando cinco sin ningún tipo de impulso. Así pues, dado que la mayor parte de nuestra felicidad y productividad depende de nuestra capacidad para motivarnos y para aprovechar el tiempo, no podemos hablar del tiempo como un factor cuantitativo sino como un factor cualitativo. Y para mi el "tiene más tiempo libre" no significa nada, porque si no eres capaz de aprovechar tu tiempo da igual cuantas horas tengas.
Así pues, para concluir que me enrolló, diré que una de esas cosas que identifican a una persona sana emocionalmente es su capacidad para alegrarse honestamente de los logros de los demás. Para ver que te pasa al lado y sentirte satisfecho con él, como reflejo de tu satisfacción por ti mismo. La competitividad, tanto con uno mismo como con el entorno, es algo saludable, siempre y cuando sepas modularla. Todos necesitamos un puntito de agresividad, porque somos animales y necesitamos defendernos, pero cuando empezamos a morder los cojines quizás sea el momento de plantearse una forma positiva de manejar esa agresividad. Aún así, como digo siempre, hay una personalidad superficial que es configurable y una personalidad profunda que es muy difícil de tocar y necesita factores criticos y mucho tiempo para modificarse. En mi caso, el aislarme del entorno me va a resultar practicamente imposible por mi curiosidad. Pero dado que no pueden existir virtudes sin defectos, vamos a intentar "cabalgar esa ola". Que esa es la idea. No convertirnos en criaturas perfectas, sino asumir que nuestros defectos nos complementan y nos dan profundidad, haciendonos más ricos, variados e interesantes de lo que seriamos sin ellos y disfrutandolos.
Un saludo. Portaros mal y animo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario