miércoles, 19 de junio de 2013

Un detalle sobre la mitologia


El otro día tuve la mala suerte de emplear la palabra equivocada delante de uno de esos delanteros centros verbales, asesinos, que no perdonan ni una y en cuanto le das medio centimetro te ha colado tres goles. El contexto era referente a la cultura aborigen canaria y para referirme a ella empleé la palabra "mitologico". Mi compañero aprovechó la jugada para colarme un gol y decirme que yo había dado por hecho que la cultura aborigen no existía.
Pero, lo que son las cosas, tras semanas defendiendome cual gato panza arriba, y ahora caigo en que lo que dije tampoco estaba tan equivocado. Al fin y al cabo, mitologico no solo se refiere a cosas que no tuvieron lugar. También se refiere a cosas que, a pesar de tener lugar, han visto modificado su sentido por la presión del ideario colectivo o el impulso narrativo. Yo no discuto que existiera una cultura aborigen canaria. Lo que discuto, y discutiré siempre, es hasta que punto la visión que tenemos de ella no está modificada por el romanticismo y todo el daño que las idealizaciones de esa epoca ha hecho al ideario colectivo.
Voy a poner un ejemplo que no ofende a nadie -porque en esto de sensibilidades nacionales, la gente suele reaccionar casi como si le tocaran la cartera-. La imagen del caballero medieval. El romanticismo creó una imagen del codigo de honor romance que ha hecho un daño terrible hasta nuestros días. Esos caballeros que dibujo la literatura, sobre todo anglosajona y germanica, galantes y educados, todo honor y formas... esos no existieron nunca. El codigo caballeresco, como el bushido, como los diez mandamientos o como lo que te enseñan sobre recursos humanos, es más una declaración de intenciones y un "ojalá fuera así" que una realidad. Que ojo, no digo que no existieran samurais o caballeros medievales como nos pintan las historias. Pero la realidad siempre ha sido mucho más pragmatica, mucho más cruda, mucho más... "sucia" por así decirla. A un guerrero se le paga por matar, mucho y bien. Posteriormente ya se planteará el como. Y la interpretación posterior que se ha hecho siempre a hechos tales ha obedecido mucho más a criterios esteticos, artísticos o, maldita sea, politicos de la epoca que a realidades contrastadas.
Vuelvo al tema de la mitologia. En el romanticismo, mitad del siglo xix, tras el fracaso del impulso imperial de Napoleón, ultimo coletazo de la revolución francesa y su intención universalista, asistimos a la declaración de cientos de estados, naciones y pueblos que quieren independizarse de los imperios. Uno de los principales medios para conseguir esto es el emocional, para lo que se vale de una serie de referencias a un pasado grandioso -esto es una constante en la historia: tras el fracaso para construir un futuro mejor, se vuelve al vista al pasado y viceversa- que los ciudadanos harán propio. Ya no hablamos de nuestra ideologia -somos revolucionarios o realistas- sino de nuestra identidad nacional, que será la trinchera desde la que nos defenderemos.
¿Les suena de algo? El fin de las ideologias tuvo lugar hace unos veinte años y ahora se están construyendo realidades nacionales a toda velocidad. Volvemos a la construcción desde la diferencia y para ello recurrimos a un pasado glorioso, al parecer ajenos a que entonces, como ahora, hay una clase que dirige y una clase dirigente. Y que entre ser de raza ... y llamarse ... y ser de raza ...x y llamarse ...x la diferencia no significa que no vayas a pagar la letra del piso, del coche, llevar a tus hijos al colegio o aguantar a un jefe que no te gusta. Pero curiosamente la gente es ajena a eso y creo que aquí entra el contenido mitologico. Parece que cualquier tiempo pasado fue mejor y la gente se lo cree.

Por eso considero mitologia la forma de vivir en primera persona hechos historicos no demostrados, como justificación para evadir una realidad personal que no nos gusta. Y porque considero que la globalización está ahí y que la realidad del ser humano debe tender a confluir, mezclarse, enriquecerse, en lugar a diferenciarse. Si vivimos en la revolución de las comunicaciones, aprovechemos esta oportunidad para crear un ser humano global. ¿Acaso eso acabará con las diferencias? Claro que no. Yo soy distinto de mi hermana. ¿Como no voy a ser distinto de un chino? Pero esas diferencias no deben separarnos, al igual que no debemos forzarlas artificialmente. La ley que ha sacado el parlamento ruso para prohibir los anglicismos, el arrinconamiento de los nombres clasicos para sustituirlos con inventos para reclamar una identidad en base a la diferencia... todo esto son atrasos y pasos hacia atrás fruto del miedo y nos llevan a una realidad donde cada uno vive en una isla, eso sí, SU isla. Y yo me niego a aceptar eso.

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