lunes, 22 de julio de 2013
Algo se arrastra en la noche
Existe una cierta oscuridad terrible en las noches de verano. Algo que hace que la soledad, el calor y las sabanas pegadas a tu cuerpo liberen a tu mente de todo control y te zambullan en una serie de visiones a cual peor. Existe un estado... Un estado en el que todo es posible y tu espiritu zozobra, se zambulle en tu interior, se devora, se estraga. Y al día siguiente fluyes desde la cama, viscoso, y te arrastras hacia una ducha y un desayuno mientras aún masticas los ultimos rastros de la noche. Y no sabes si quieres afrontar lo que viviste o lo que fuiste.
Los periodos de transición son muy malos. Uno reconfigura su personalidad para adaptarse a un nuevo entorno y unos nuevos desafios. No sabe muy bien quien es, porque no sabe muy bien donde está. Una vez consigue la percepción del nuevo estadio comienza la adaptación, pero es un proceso que afrontamos con una gran pereza porque sabemos que es temporal. Incluso las mismas cosas que haciamos antes del cambio nos parecen diferentes, extrañas.
En mi caso es necesario un periodo de introspección. Hay que eliminar las espectativas y replantearse el escenario desde cero. A partir de ahí empezamos a marcar objetivos e irlos cubriendo. La noche oscura que se arrastra dentro de mi y me deja agotado y destruido es parte de ese proceso, pero como todos los procesos referentes a mi personalidad hay un planteamiento, un desarrollo y una evaluación. Hoy he visto "Les Miserables" por fin. Me ha gustado, pero me ha decepcionado. Funciono en dos niveles, evaluo la pelicula y evaluo mis reacciones. Estoy demasiado poco empatico, demasiado embrutecido. Son necesarios ajustes. Y se irán haciendo sobre la marcha, de forma que la destrucción de las noches de verano, la oscuridad interna y externa sea una oscuridad comoda en la que pueda refugiarme, hacerme un trono de brazos y dormirme una siesta con un buen libro. Que es una de las cosas para las que se hizo el verano, tanto para la pasión destructiva como para el ocio reconstructivo. Y para trabajar también, claro. Como malditos alemanes :-P
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