lunes, 22 de julio de 2013

Vuelve a casa


Hoy hay dos cosas que me han llamado la atención. Una, la impresión de que tu biografia no va impresa en tu cara. Es decir, da igual cuan lejos viajes, cuantas costas conquistes o cuanto aprendas: para la gente de tu ciudad, para la cual nada cambia, todo sigue igual. Haga tres meses o seis años que te fuiste, seguirán pensando que, dado que ellos no han cambiado, tu tampoco. Lo que nos hace pensar que realmente la vida es percepción, más allá de hecho. ¿Puedes contradecirlos? La pregunta es interesante. ¿Realmente te importa lo que piensen de ti? Ahí tenéis la respuesta.

La otra cosa inquietante que se me ha ocurrido ha sido al ver a una muchacha, bastante atractiva. Mi interes en la conversación de una muchacha suele ser inversamente proporcional al interés que ponga ella en su peinado. Me surgió la idea como una de esas teorias espontaneas tan propias de mi, tan dadas a maximizar un hecho absurdo y convertirlo en una norma universal. Pero lo he analizado unas cuantas veces y creo que es cierto. Quizás ese sea el problema de Carol: demasiada atención capilar. El sol me está dando demasiado aquí abajo.
Portaros mal

No hay comentarios:

Publicar un comentario