De que da igual lo poco que esperaras de la gente, ha vuelto a verse confirmado. Así que te encierras en ti mismo y el reproche pasa al rencor, y del rencor pasa al hastío, y del hastío pasa al vacio y el aburrimiento. Y te empiezas a devorar a ti mismo, vampiro social que no tiene que comer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario