miércoles, 7 de agosto de 2013
Adios, espiritu del sur
Veneno de infinitas bocas, ansia oscura y dulce, ambrosia hecha de arena y piel morena. Tu ritmo se me escapa y tu espacio me es extraño, ajeno. Tus andares sobresexuados, tu languida pasión, tu gesticulación. Tus manos paseando ante mi cara, tus voces altas y chillonas, tus canticos y tus palmas. Tus amaneceres largos y suaves, tu café ante el mar. Tus escandalosos coches con musica, tus camisetas rosas, tus mujeres guapisimas me golpean la vista sin parar, como olas que baten contra la roca hasta destruirla.
Mis ojos. Mis fríos y cansados ojos azules, mi sonrisa distante, mi andar acelerado. Mis tenis golpean el pavimento con secos impactos, sonoros. Ein, zwo... Ein, zwo... Que contienen un eco a botas, un eco a suelo de cuartel, un eco a soledad y deseo, a frustración, a pasión, a ansia.
Adios, espiritu del sur. Tu no me entiendes y yo no te entiendo y, cuanto más cerca veo la despedida, más extraño me siento en tu presencia y más aliviado. Yo no soy tu y tu no eres yo... y quizás eso sea lo mejor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario