lunes, 19 de agosto de 2013

Es español quien no puede ser otra cosa



El otro día leí esa frase, no recuerdo de qué escritor. Y lo curioso es que cuando la leí fue de forma critica, dando por hecho que lo decía de una forma un tanto despectiva, y mi impulso de abogado del diablo me llevó a intentar contradecirlo. No puede ser, tiene que haber una explicación a esto.
Esta semana lo he visto. Ante la certeza de que algo va a salir mal, pero que uno solo puede continuar si quiere ser consecuente con su imagen de si mismo y del mundo. Ser español consiste justamente en eso, en una actitud fatalista a la par que orgullosa, en levantar la cabeza y morir con las botas puestas. Justo en ese momento, en el Gotterdammerung o crepusculo de los dioses en el que sabes que todo acaba, solo puedes lamentar las oportunidades perdidas. Extraño haber jugado al Guitar Hero con mi hermana, fijense uds que tontería. Y ahora, intentando arreglarlo, me encuentro cada vez más atrapado en esta red en la que yo solo me metí de cabeza. Bueno, sea pues. Acorralado por la justicia y por mi sentido de lo que es apropiado y lo que no.

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