jueves, 29 de agosto de 2013
Concerning about concern
Pasa un día, pasa otro y te planteas... luego. Más adelante. No tengo tiempo para esto, estoy ocupado con otras cosas. Miras el teléfono, donde vas tomando notas para más adelante escribir algo. Son notas interesantes pero... no te sientes del humor para trasladarlas a algo más largo, más extenso, más articulado. Y cuando te das cuenta, estás tan dentro del laberinto de tus sentimientos y de tus sensaciones que vives en el momento presente, incapaz de establecer una linea temporal continua. "Como me he sentido este mes" se convierte en una pregunta tan abstracta como "a que sabe el queso de nubes".
Y mientras, sigo enredado en la pregunta más dificil que se puede hacer un ser humano, la pregunta que es el motivo detrás de los conflictos de Egipto, Turquia y, en general, el mundo actual. La pregunta es "¿quién soy?".
¿Soy lo que hago? Pero lo que hago está condicionado por mi entorno. ¿Soy lo que me gusta? Pero mis gustos cambian constantemente. A la pregunta sobre si existe un nucleo identificable que me orienta y dirige... maldita sea, no. Soy una variable compuesta por una serie de constantes, solo eso. O quizás tanto como eso.
El último viaje me ha venido muy bien, aunque ha sido muy duro. He tenido muchas experiencias nuevas, algunas agradables y otras no tanto, y he vuelto a un entorno que conocí en otras circunstancias, cuando yo era otra persona. Ahora observo el mismo paisaje con diferentes ojos y descubro el cambio en mi, y en cierto modo me gusta. No me gusta el uso que se le da a la palabra "maduro", como adjetivo positivo y su antonimo como negativo, porque yo considero que todo lo que ganamos nos cuesta algo. Reconozco que no me he vuelto a enamorar desde que Karen me dejó. En cambio esa... ausencia de emoción me ha dado perspectiva y paciencia. Puede que ese sea el cambio, la capacidad para ver las cosas como si le sucedieran a otra persona, ese segundo y medio de pausa entre mi sentimiento y mi reacción que me permite pensar y evaluar las cosas, aunque me haga distante. También me he vuelto más firme en mis creencias y mis aficiones, menos dado a adaptarme a las circunstancias del otro y más seguro de mi mismo. Y también más indiferente a las reacciones de los demás, lo que me lleva a preocuparme otra vez por mi falta de empatia.
Así pues, ¿qué soy? ¿quién soy? ¿Existe una sola respuesta para esto? Puesto contra la pared de mi independencia, he encontrado ese nucleo interno que me dice lo que está bien y lo que está mal, de forma personal e intransferible. Ese nucleo, que al fin y al cabo es nuestra clausula de seguridad, nuestro centro que, una vez perdido, nos hace perdernos a nosotros mismos. Y me alegro de haberlo hecho. Ahora me siento mucho más yo, y estoy listo para pasar a la siguiente fase. Y me alegro de hacerlo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario