jueves, 8 de agosto de 2013

Mi irresponsable país


Es curioso, pero muchas veces pensamos que estamos totalmente disociado de la política, que lo que sucede en las altas esferas no tiene nada que ver con nosotros, que el jefe es el jefe... pero el ser humano aprende por imitación y es tan susceptible a la sugestión que da miedo. Ultimamente he tenido algunas discusiones en casa de mi madre. Os contaré un secreto: soy un trapillo. No soy la persona más ordenada del mundo, la verdad. Principalmente por pereza, pero si yo estoy cogiendo un libro, no sé, cada par de días, ¿para qué lo voy a guardar en su caja, cuando en cualquier momento lo necesitaré? Así que lo dejo sobre la mesa. Y así con otras cosas. Claro, cuando vivo solo no tengo problema, más allá de que a veces se me olvida donde lo dejé. El problema viene cuando vives con otra gente.
Y aquí viene lo interesante. Nadie es responsable de nada. Nadie sabe nada. "Aquí no ha tocado nadie". Que casualidad. En España hay un accidente de tren y la culpa es del maquinista. Hay un escandalo de corrupción y la culpa es de... nadie. Hay una mala gestión de unos residuos y la culpa es de... nadie. En este bendito pais de Dios, la palabra responsabilidad no existe, a menos que uno sea tonto. Y así nos va, claro. Creemos que mirando para otro lado o encasquetandole el marrón a otro, el problema desaparece. Y eso no funciona en la vida real. Yo cuando pierdo una camiseta no quiero colgar a nadie del cuello: quiero mi camiseta. Quiero resolver mi problema, que es lo que me enseñaron tan bien en el barco. Primero, arreglamos el problema. Luego, miramos como evitar que vuelva a pasar. Y después, si aún nos quedan ganas de jaleo, buscamos culpables.
El responsable ya lo hay, claro, desde el primer momento. El que está a cargo, el jefe... el que sea, pero alguien de arriba. Y creo que ese es el problema que tenemos en la sociedad española. Que el jefe no se responsabiliza de nada, aunque cobra por ello. Así que al final, los problemas no se arreglan, porque el jefe no es responsable, así que si él no lo hace... ¿por qué lo voy a hacer yo? Y entre unos y otros, la casa sin barrer. O en este caso, la camiseta de la que nunca más se supo.
Claro que en unas semanas volveré a vivir solo. Entonces me amargará la soledad, pero esa es otra pelicula. Ahora estoy pensando como hacer para irme a vivir, en vez de fuera de casa de mi madre, del país de los irresponsables estos que no tienen ni idea de donde están de pie. Algo se me ocurrirá.

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