sábado, 30 de septiembre de 2017

No soy un mentor


Hace poco me he dado cuenta de que muchas de las relaciones que establezco son relaciones de patronazgo. Si bien Freud nos habla del complejo de Electra y de las posibles relaciones que de ello se derivan, no es algo en lo que esté especialmente interesado. Me gusta relacionarme con mis iguales, no con grupies. Y si bien todos tenemos un ego que alimentar y se agradece cuando alguien te admira y te respeta, no he venido aquí a enseñarle a nadie como vivir. Apenas estoy aprendiendo yo.
Así que quizás sea tiempo de cambiar el paradigma. De entender las relaciones en su contexto cultural e imponer distancia. Hace una semana hablaba con Eri sobre como, a mi entender, existe todo un lenguaje cultural basado en simbolos, prejuicios y comportamientos que funcionan de categoria. Solo que yo no los entiendo. Ni creo que quiera entenderlo. No quiero relacionarme con alguien en ese marco, porque es un marco que generalmente no me satisface. No quiero hacer "cosas normales" ni tener una "relación normal". Porque yo no soy normal y no haría más que frustrarme e impedirme desarrollarme.
Ayer tuve un día fantástico con una pareja que son gente maravillosa. Muy especiales. Y me alegro mucho por ellos. Quizás no quiero exactamente eso... pero he tenido cosas parecidas y no me acabo de resignar a la idea de que no es para mi.
Bueno. Es tiempo de volver a coger el petate y moverse. Y empezar otra cosa. Algo empieza, algo termina. La vida es un círculo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Sobre el error de la compasión


Hablaba Nietzsche en "humano, demasiado humano" que la compasión es un sentimiento erroneo que surge de la vanidad. Queremos sentirnos importantes... así que vemos por encima del hombro a esos pobres desgraciados a nuestros pies. Y a su vez, esos pobres desgraciados se alegran de provocar un sentimiento malo en la otra persona. Creen que dar pena es bueno para ellos, pero es bueno en el sentido en que hacen daño. Hablaba Nietzsche de que es absurdo suponer que no existe malicia en nosotros y que no disfrutamos de provocar dolor a otros. Quizás aliviando el nuestro. Ese es un tema interesante que explora Eriksson en el concepto del "dios tullido", una divinidad que decide aliviar su sufrimiento extendiendolo a la mayor cantidad de gente posible.
¿Como salir de ese error? Asumiendo nuestra posición con respecto a los demás. Entendiendo que la compasión perpetúa el dolor, en lugar de aliviarlo. La gente que te ayuda no siente lastima de ti. La gente que te ayuda te "obliga" a superarte a ti mismo, a pasar por encima de ese dolor y conquistarte. La compasión es contraria al orgullo y, por ello, debemos desconfiar de ella. Siempre y cuando parta de esa vanidad absurda que nos hace creer que, pobrecito, miralo, que mal está. La compasión, para que sea positiva, debe surgir de la empatia. Debe vernos como iguales a la persona que lo está pasando mal y "obligarnos" a ayudar. No desde un sentimiento de caridad, con la busqueda de la satisfacción personal (como aquella imagen de un mendigo recibiendo una limosna por alguien que se echa un selfie en ese momento, inmortalizando su gesto), sino comprendiendo que mi felicidad pasa por la felicidad de mi entorno. Que estoy conectado con lo que me rodea, de forma que la basura que tiro al patio olerá cuando yo pase por delante, mientras que las flores que planto servirán para alegrarme cuando tenga un día triste.
Es una cuestión de conciencia. Necesitamos asumir mayor responsabilidad con nuestro entorno. Necesitamos madurar.

Todo cuesta tanto


Decía el Dr Juan que no entiende porqué, a alguna gente, todo le sale tan fácil. Como alguna gente entra en el instituto... conoce a su pareja... estudia su carrera... consigue trabajo... compra su casa... monta su familia... Y todo le va saliendo como en un guión. Primero una cosa. Luego otra. Sin estrés ni grandes sobresaltos. Claro, todos tenemos problemas. A alguna gente se le muere el perro y lo pasa fatal o le enferma la abuela o no le llega la beca o... pero en cierto sentido, las cosas van saliendo. Así. Como quien no quiere la cosa.
En cambio gente como él o, quizás, como yo, tenemos que hacerlo todo a lo difícil. Sacarse la carrera mientras trabajas. Conseguir un piso a la quinta. Parejas a cual más traumática y difícil. Relaciones a distancia. Problemas familiares gordisimos. Y vamos capeando todo, como quién no quiere la cosa. Un poco como aquel momento en que el 4 de los Knicks se le echó encima a Shaquille O'neal y él siguió avanzando a canasta, con un tío colgado de la espalda.
Yo tengo una opinión. Nos lo hacemos nosotros mismos. Elegimos el camino difícil, a la persona complicada, la situación incomoda. Creemos que queremos lo comodo... pero claro que no. Somos demasiado orgullosos, demasiado pedantes, demasiado independientes. No podemos tener las cosas "como todo el mundo" porque no somos "como todo el mundo". Y ahí mismo nos colocamos, en la torre de marfil desde la que observamos el mundo, y luego nos quejamos de que estamos solos.
Y eh. Eso no es malo. Simplemente uno tiene que asumirlo y ser consecuente consigo mismo. Y luego, no quejarse sino simplemente disfrutarlo. Auqnue a veces sea difícil.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Vivimos en celdas separadas



Estoy pensando demasiado últimamente. Sé que no es bueno, pero no puedo evitarlo. Supongo que es mi forma de no ver cosas que prefiero no ver.
Iba el otro día en el coche y pasé al lado de unas casas. Me puse a pensar que, curiosamente, ahí deben vivir antiguos compañeros a los que hace mucho que no veo. Se me pasó por la cabeza cuanta gente ha aparecido en mi vida en los últimos años y ha ido desapareciendo, quedándose atrás como esas casas. Imagino que, al viajar tanto y trabajar en varios sitios, por mi vida pasa muchísima más gente que por alguien que tenga una vida más "normal". De hecho hablando con mi madre el domingo se me hacía increíble lo "doméstica" que es su vida. Meses y años en la misma ciudad, con la misma gente y los mismos sitios.
El caso es que, pasaba con el coche e iba pensando en que tenía que limpiar la casa. Preparar la ropa. Ir a la playa. Y que podría perfectamente salir de la carretera, acercarme a la casa de algún amigo mío y saludarlo. Hay gente a la que hace años que no veo y me gustaría verlos. Son gente buena, divertida, inteligente, positiva. Gente que aporta. Pero soy incapaz de salir de los raíles de mi rutina. De esa vida donde hago A+B+C. Pero no es algo de ahora ni es algo único mío. En cierto sentido es lo común. La gente llena su vida de actividades y compromisos, y posteriormente su vida se convierte en esas actividades y compromisos. Dejamos poco espacio a la improvisación porqué... sinceramente, la improvisación asusta. Quedarnos tardes en blanco. Sobre todo a partir de una cierta conciencia del tiempo. Tengo X años. Gasto X horas trabajando. El tiempo libre se vuelve un recurso valiosísimo, inestimable, y no se negocia ni se desperdicia. Es fundamental que merezca la pena. Como las vacaciones.
Y mientras, vamos cada uno por nuestro raíl sin cruzarnos. El coche sigue y las casas quedan atrás y esa gente, a la que no he visto hoy, quizás no la vea tampoco mañana. Ni pasado. Ni nunca. Como tantísima que se ha quedado por el camino.
Y como conclusión un pensamiento un poco deprimente. ¿Realmente es importante?

jueves, 7 de septiembre de 2017

Let's love us


Tengo unos amigos que han tenido un periodo complicado. Ambos son una pareja fantástica y no hay como no quererlos. A mí me daba mucha pena que les fuera mal. Pero hoy he escuchado lo siguiente: "vamos a querernos. A cuidarnos, a respetarnos, a comer, dormir y tener mucho sexo". Se me ocurren pocas formas mejores de explicar como llevar bien una pareja. Y brindo por ellos (con Coca Cola, ya me pasé esta semana y el arranque fue terrible). La gente genial se merece estar genial y, bueno, "liebe ist für alle da" como decía Rammstein. Pero que sea para alle la gente buena, demonios. Ya que no puedo alegrarme por mí, alegrarme por gente que realmente merezca la pena.
Así que ole ellos. Y que Dios los bendiga.
Y vosotros, panda de mandriles. Brindad también por ellos. Compartid alegria, en vez de estar todo el tiempo quejandoos por alguna tontería. ¿A quién le importa Cataluña, cuando hay una pareja que se quiere? Malditos.

Escalas de atractivo


Ayer hablabamos sobre la diferencia entre el amor y el atractivo en una conversación muy propia de Annie Hall (Ya sabéis, esa donde Woody Allen y Diane Keaton mantienen una conversación entre ellos y a la vez una consigo mismos ). G apuntaba que el atractivo es algo que surge, o está o no está, y yo comentaba que el atractivo puede surgir tras un cierto tiempo, no es un "now or never". Aún así hoy venía en el coche y pensaba que hay veces en que nunca surgirá. Por tanto podemos hablar de tres categorías de atractivo: sí, no y quizás. A veces esas mismas categorías resultan muy frustrantes, como cuando apreciamos muchisimo a una persona pero no podemos sentirnos atraídos. Ahí entrarían los diferentes tipos de amor, amor filial,  amor platónico, amor... tantas definiciones.

Y ahora vamos a añadir otro elemento para hacerlo aún más complicado. El sujeto. ¿Nos sentimos atraídos por esa persona porque es el/ella o por las posibilidades que nos ofrece? Yo soy de la opinión de que, ante la duda, lo mejor es actuar y despejar el misterio. Ante todo en la vida. Y que, si nos paramos y nos escuchamos a nosotros mismos, sabremos lo que realmente queremos.

Pero a veces no es tan fácil. A veces tenemos miedo de sufrir. A veces tenemos miedo de sentir. A veces estamos cansados, agotados, y solo queremos que nos abracen y nos digan "a la mierda. Duerme. Come. Haz algo de ejercicio. Toma cariño. Sin factura. Cariño gratis" y que todo fluya. Más que el cariño, ilusión. Yo creo que la atracción consiste en sentir una comunicación absoluta, en reírse, en estar comodo. Pero sobre todo en ser optimista. La atracción es cuando sonríes ahora y te prometes más sonrisas.
Pero claro. Yo no sé nada.

La dignidad está hecha de respeto



Ayer recibí dos bofetadas emocionales diferentes. Una, aquella frase de "no eches de menos mi voz", fue un paso en falso de una amiga mía. La segunda, un silencio tenebroso, fue un paso en falso mío. A veces pasa. Hay que entender que nos equivocamos y que, cuando uno se arriesga, a veces pierde. Eso no es ni bueno ni malo. Simplemente es la vida y hay que saber perdonarse.
Lo bueno es que, a veces, sacamos conclusiones brillantes. Como la frase del título. A veces la interacción con determinadas personas nos permite sacar lo mejor de nosotros mismos y percibir el mundo de otra manera. Como eso que dije antes de que, a veces, tenemos que entender que la forma de vivir y de actuar y pensar de la gente no es asunto nuestro. O esto que decía. Hace falta entender cual es nuestro espacio y agradecer que nos "obliguen" a cuidarnos. Es bueno para nosotros. Aunque en el momento no lo sepamos, luego lo veremos.

No soy un junco hueco



Ayer hablaba con una amiga, contándole una discusión que tuve con Elena y ella me explicó dos cosas fundamentales.
1.- Que nosotros pensemos de una manera no significa que así piense el resto del mundo y
2.- El que la gente se comporte de forma  que es totalmente contraria a nuestra forma de pensar no debería importarnos.

¿A qué parece fácil? Pues se nos escapa. Un efecto secundario de la socialización es ese. A veces, simplemente, estamos demasiado conectados. O demasiado desconectados de nosotros mismos y nuestras propias realidades. Es en momentos así en que discutimos o nos alteramos, que fantaseamos, que nos confundimos. Es cuando una debilidad del espíritu nos convierte en débiles. Es una enfermedad.

Y otra gente, ha conseguido encontrar la paz. Decía Buda que, cuando no nos concentramos totalmente en el momento no podemos ser felices. Cuando nos distraemos. Es cierto. Alguien dijo "he vivido demasiadas cosas, por eso voy tan rápido". O lento. Es alguien que ha encontrado su propio ritmo. Yo aún tengo que hacerlo. Quizás no consiga hacerlo nunca. Voy demasiado rápido, tengo demasiada hambre o estoy demasiado cansado. Tengo los nervios rotos. Pero quizás... ¿quién sabe? Quizás solo necesite un tiempo fuera de mi mismo. Para volver a ser un junco hueco, encontrar mi felicidad y mi calma y dejar de sufrir por cosas que, ni me van, ni me vienen.

Un cabreo en fases



Ayer tuve mi n-más-uno fracaso sentimental. En cierto sentido era previsible porque todo el escenario era absurdo, estaba completamente cogido con pinzas y, en una parte muy amplia, construido exclusivamente en mi cabeza. A veces sucede.
El caso es que me levanté lleno de rabia y frustración, pensando en la siguiente frase que escuché el otro día "a veces, ninguna respuesta es una respuesta". Y pensaba que hay formas muy elegantes de mandar a la gente a la mierda, como esa por ejemplo. La rabia seguía bullendo a fuego lento cuando me monté en el coche, harto de encontrarme a gente que venía de fiesta. Ya entonces había pasado al alemán, ese refugio del espíritu, para citar a Rammstein "liebe ist fur alle da". El amor es para todos por ahí. Por ahí fuera, mientras haces un gesto con la mano y señalas las discotecas, donde la gente juega, se abraza, tontea, se enfada. Pensaba en el Beltayn de las novelas de Geralt de Rivia, donde la gente simplemente celebra el solsticio y la cosecha y baila, se enreda, se desenreda. Yo nunca tuve un Beltayn y parece que nunca lo tendré. Liebe ist fur alle da.
Me monté en el coche aún rumiando mi rabia y empecé a conducir. No es buen asunto conducir rabioso. No es buen asunto conducir rabioso después de dormir cinco horas, habiéndote acostado borracho, triste y solo. Pero en el cd sonaban "Demons and Wizards", el primer disco que grabaran Hansi Kusch y Jon Schaffer (si no recuerdo mal los nombres) y poco a poco me fui animando. Había poco o casi ningún tráfico y el que había era respetuoso. No había largas, adelantamientos ridículos, gente intentando matarse, matándome en el proceso. En cierto sentido el camino animaba. No es correr, ese instante en que tu cuerpo y tu mente desconectan y simplemente eres un engranaje en el mundo, pero tenía su punto.
"Verloren ist nur wer sich selbst aufgibt". Seguiamos con el alemán, en este caso si no recuerdo mal con Rudel. El piloto más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, que dijo algo que se traduciría más o menos como "solo está perdido aquel que se rinde". Ey. Eso ya suena mejor. No hay porqué desprenderse del mundo e irse a vivir a las montañas. Hay muchas formas de equilibrio, de felicidad, de amor. Esta mañana el perro de mi hermana me vío tan jodido que se puso a hacerme mimos y jugar. Es amor el puto perro. Y hay muchas formas de amor ahí fuera. ¿Qué no hay Beltayn? Pero ha habido Ratamahatta. Así que tampoco hay que tomárselo tan mal. Poco a poco me fui animando.
Y entonces, en el cd sonó "So many times it's hope that saves the day". En muchas ocasiones, es la esperanza la que salva el día. Y puede ser así. Porque quizás este no es el momento o la historia o la persona. ¿Y qué más da? Hay que entender que, si bien un partido se compone de todas y cada una de las jugadas, no todas y cada una son "La Jugada". Algunas solo son entrenamiento, conocimiento, formación. Hay que aprender paciencia. Hay que aprender equilibrio. Hay que aprender a dejarse llevar y entender que, a veces, no podemos controlar.
Voy a comerme una tortita de maíz. A seguir trabajando. Y a odiaros a todos, por supuesto. \m/
Buen día y casi-viernes. Malditos.

martes, 5 de septiembre de 2017

Tenemos la historia escrita en la cara


Hoy me ha pasado algo curioso. Estaba esperando el autobus con una amiga cuando ha pasado alguien que, en teoría, debía ser muy importante en mi vida. Alguien que yo pensaba que no reconocería, porqué hace muchísimos años desde la última vez que nos vimos. Pero no era tan difícil, algunas caras son bastante obvias.
Y según se alejaba, después de que lo mirara de reojo, llegué a la conclusión de que nuestra biografia está escrita en nuestra cara. Y que me alegro de mirarme en el espejo y no encontrar nada ni remotamente parecido a esa persona. No encuentro en mí la cobardía, el egoismo, la miseria... en general, el desprecio que produce ese rostro. No en mí particularmente, porque puedo estar condicionado, sino objetivamente. Es una cara por la que es muy difícil sentir aprecio o respeto. También tiene que ver la edad, claro. A medida que los años avanzan, cada vez se marcan más determinados rasgos y se acentúan otros.
Y luego pensé en otras caras que han crecido a mi lado y comparé. Que van envejeciendo o que ya conocí viejas. Manos duras, asperas de callos, que me llevaban a pasear y me enseñaban el muelle, mientras amagaban pasos de boxeo con una rodilla que ya no estaba para esos trotes, si es que alguna vez lo estuvo. Rostros amplios, redondos, de persona confiada y buena. Cejas altas de sorprenderse, hoyuelos de sonreír. Narices pequeñas de ratón, ojeras de preocuparse por los demás. Y me encuentro con que la nobleza, esa que te hace sentir una natural deferencia y afinidad por los demás, es algo que se trabaja pero que se imprime en la cara.
Y vuelvo a casa. A entrenar y a cuidarme y a sentirme bien. Y veo mucho más en mi de esas caras esforzadas, de gente seria, trabajadora, valiente, que me cuidó y me hizo quién soy. Y doy las gracias a Dios porqué, si bien algunas cosas la Naturaleza insiste en transmitir geneticamente, otras no. Y que mucho de lo que somos lo hacemos día a día, pero al cabo del tiempo eso se queda y permanece.
Y que padre no es quién engendra, sino quién educa, quién cuida, quién apoya, quién cria. Así que gracias, a mi padre y a mi hijo que están al otro lado, y a los que echo tanto de menos. A mi madre que me hizo quién soy y a quién, comparando hoy, veo por lo que vale. El tiempo nos pone a todos en nuestro sitio. Aunque sea en la cara

lunes, 4 de septiembre de 2017

Soy peligrosa siempre


Ayer me tuve que reír. Estaba hablando con una amiga (porque alguien que te hace reír tanto y te aguanta en días en los que ni te aguantas a ti mismo ya no es una colega) y le pregunté si era peligrosa antes del café. Y me respondió "yo soy peligrosa siempre".
Me encanta. En estos tiempos donde todos pedimos perdón por existir, o sacamos pecho absurdamente de cosas en las que tenemos tanto que ver como en la creación de huracanes, es genial dar con alguien que puede reírse y a la vez sentirse orgulloso de sí mismo. ¿Humor negro hacía uno mismo? Fantástico. Es algo sobre mí que me encantaría poder transmitir y nunca me sale, siempre me quedo en el "pobrecito, ea ea" o en el "modo-pan-que-habla" que dijera mi, desafortunadamente inolvidable, adolescente.
¿Qué es una tontería de artículo? Como dice el refrán en inglés "everybody is a critic". Que mundo este. Así nos va.

Venga. Sigo un poco más. Hay otras cosas que quería añadir. Quería hablar de como hay cosas que nos gustan aunque no nos deberían gustar. Estoy leyendo una novela "Pies de barro" de Terry Prattchet, buenisima, en la cual hay humor y tragedia a partes iguales y como necesitamos ambas cosas. Como el equilibrio consiste en asumir la perdida y celebrarla, a la vez que la tememos. Quería hablar de como cada fracaso es una nueva oportunidad (aún echo de menos a Taniosha. Y en cierto sentido me alegra echarla de menos). En que existe un momento para tener amigos en casa e irse de cervezas y fiesta y recorrer el pueblo en bici de noche borracho. Y como hay un momento para llegar a casa, entrenar, estudiar, dormir. Hay que adaptar un ritmo que nos haga felices. Y poder sonreír, aunque seamos peligrosos siempre. Sobre todo cuando somos peligrosos siempre.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Dejad de contar el tiempo en escalares


Uno de mis problemas lingüisticos con el universo es la manía de asumir los marcos referenciales propios como absolutos, y la intolerancia a otras formas de entenderlo. El otro día en un artículo leí algo que me llamó mucho la atención. Lo llamaban "mover la portería". Y consiste en que, cuando el resultado de un debate está siendo desfavorable para ti, cambias los terminos del mismo a efectos de seguir teniendo razón. Si te demuestran que ese sabado no estabas donde decías que ibas a estar, dices que ese no era el tema y que tu de lo que querías hablar era de porqué es tan difícil coordinarse.
Algo así me pasa a la hora de explicar determinadas situaciones. El mundo de las emociones y de los sentimientos es el más subjetivo que existe. Es absurdo intentar asumir que todos pensamos y sentimos igual. Y sin embargo, lo hacemos. Constantemente. Y entendemos que los requisitos para considerar a alguien una pareja o para definir una relación están escritos en piedra. Y tenemos el valor de señalar a alguien con el dedo y decirle "no no, eso NO era una relación".
¿Con qué derecho nos atrevemos a hacer eso? ¿Podemos medir los sentimientos de la otra persona? ¿Quién dice cuanto tiempo o que requisito formal existe para que algo sea "real"? Y sobre todo, ¿Como creemos que nuestro criterio es superior al de la persona que tenemos delante? No hace demasiado, en una conversación con una amiga, "descubrí" que no he tenido una relación real en años. Curiosamente en su momento esa amiga y yo eramos pareja, pero de acuerdo a la última actualización de Windows eso nunca pasó. Me lo había imaginado yo.
Y luego nos ofendemos de que la gente reescriba la Historia.
Las conclusiones a las que quiero llegar, tras tanto darle vueltas, son bastante sencillas. Uno, no podemos obligar a los demás a aceptar nuestras experiencias y puntos de vista como propios, analizando su vida a través de nuestra perspectiva. Dos, la vida se mide en experiencias, no en días ni en viajes ni en numero de mensajes. Quien hace eso se hace trampas al solitario y se niega una realidad obvia y evidente. Y el problema con las mentiras es que, una vez aceptas una, ya vas a seguir aceptando otras hasta que llegue un momento en que no sepas distinguir la realidad de la fantasia. Error. Coged las conclusiones y haced con ellas los que queráis. Esto es para mí, para recordarme cosas que a veces se me olvidan, pero también para vosotros. Para que penséis o no. Pero para que, al menos, dejéis de querer explicarme mi vida a mí, que aunque la mayoría del tiempo parezca que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, sigo viendo las cosas desde el asiento del conductor.
Gracias. Se os quiere. Aunque a veces os abriría la cabeza para meteros la mía dentro.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Sueños que sueños son


Me ha dicho una amiga que soñó conmigo. En su sueño, ibamos en un tren y yo miraba por la ventana, y ella me miraba a mí. Soy muy poco dado a interpretar sueños (me parece que es como el horoscopo, todo el mundo vé lo que quiere ver), pero soñar conmigo viajando me parece algo hermoso. Es una cosa que me gusta hacer y, particularmente, me encantan los trenes. Hace muchos años quise trabajar allí y es algo que no he perdido nunca, el cariño y respeto por esos vehículos.
También es algo interesante el aspecto de movimiento y experiencia compartida. Y que, en cierto sentido, estamos juntos pero separados. Lo curioso es que mi amiga es la que está haciendo cosas y avanzando en la vida, mientras que yo sigo dando tumbos.
Dicen que cuando sueñas con alguien le alargas la vida. No lo sé. Pero sí creo que, cuando sueñas con alguien y en ese sueño pasan cosas buenas, le estás dando un abrazo en la distancia. Y los abrazos si que alargan la vida. Así que muchas gracias. Muchisimas gracias.

Reconoces lo importante que es alguien por el vacío que deja


Estos últimos días han pasado cosas raras en mi vida. Como suele pasar cuando renuncias a toda esperanza, pasan cosas buenas. Pasó por mi vida alguien interesante, divertido, profundo. Alguien que me hizo plantearme en que consistía ayudar a los demás, en que consiste el egoismo o el equilibrio, porqué queremos aprender. Y a su vez alguien con quién era posible tomarse una cerveza o tumbarse en la playa con un libro o simplemente trabajar. Alguien que se río de mí y me enseñó que, a veces, la ausencia de respuesta es nua respuesta. Y que es la certeza del fracaso en tu mente lo que te impide alcanzar el éxito en la realidad.
Esa persona tenía que irse. Porque así es la vida y todos estamos de paso. Tenía que irse y era mejor que se fuera, pero no lo quería. Sabía, sentía, que cuando esa persona se fuese acabaría el verano.
Y en cierto sentido no ha sido así. Ayer fui con Charlie y tuve una noche genial. Bailé y bebí y jugamos y me reí muchísimo y conocí gente y hasta me encontré con Adri. Ayer fue una noche fantástica y hoy necesito recoger mis pedazos y prepararme para el próximo asalto.
Lo mejor que me ha enseñado Gosia es a sacar algo positivo de todo. Siempre. Obsesivamente. Convertir un "siento tener que trabajar tanto" en un "así valoro más el tiempo contigo". Quiero eso para mi. Quiero seguir viviendo con el Why not, pero también quiero decir "because" a veces. Y ahora toca volver a entrenar y estudiar y pintar y jugar y leer. Toca volver a la rutina.
Esa persona, el día que nos despedimos, me dijo "y ahora podremos vernos cuando queramos, no cuando debamos". Es el tipo de frase que te dice mucho sobre alguien. La voy a echar de menos. ¿Y sabéis? Me alegro de echarla de menos. Porque así podré honrar su recuerdo haciendo aquello que me enseñó.
Gracias, Gozh. Gracias por dejar este vacío.