lunes, 11 de septiembre de 2017

Vivimos en celdas separadas



Estoy pensando demasiado últimamente. Sé que no es bueno, pero no puedo evitarlo. Supongo que es mi forma de no ver cosas que prefiero no ver.
Iba el otro día en el coche y pasé al lado de unas casas. Me puse a pensar que, curiosamente, ahí deben vivir antiguos compañeros a los que hace mucho que no veo. Se me pasó por la cabeza cuanta gente ha aparecido en mi vida en los últimos años y ha ido desapareciendo, quedándose atrás como esas casas. Imagino que, al viajar tanto y trabajar en varios sitios, por mi vida pasa muchísima más gente que por alguien que tenga una vida más "normal". De hecho hablando con mi madre el domingo se me hacía increíble lo "doméstica" que es su vida. Meses y años en la misma ciudad, con la misma gente y los mismos sitios.
El caso es que, pasaba con el coche e iba pensando en que tenía que limpiar la casa. Preparar la ropa. Ir a la playa. Y que podría perfectamente salir de la carretera, acercarme a la casa de algún amigo mío y saludarlo. Hay gente a la que hace años que no veo y me gustaría verlos. Son gente buena, divertida, inteligente, positiva. Gente que aporta. Pero soy incapaz de salir de los raíles de mi rutina. De esa vida donde hago A+B+C. Pero no es algo de ahora ni es algo único mío. En cierto sentido es lo común. La gente llena su vida de actividades y compromisos, y posteriormente su vida se convierte en esas actividades y compromisos. Dejamos poco espacio a la improvisación porqué... sinceramente, la improvisación asusta. Quedarnos tardes en blanco. Sobre todo a partir de una cierta conciencia del tiempo. Tengo X años. Gasto X horas trabajando. El tiempo libre se vuelve un recurso valiosísimo, inestimable, y no se negocia ni se desperdicia. Es fundamental que merezca la pena. Como las vacaciones.
Y mientras, vamos cada uno por nuestro raíl sin cruzarnos. El coche sigue y las casas quedan atrás y esa gente, a la que no he visto hoy, quizás no la vea tampoco mañana. Ni pasado. Ni nunca. Como tantísima que se ha quedado por el camino.
Y como conclusión un pensamiento un poco deprimente. ¿Realmente es importante?

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