jueves, 21 de septiembre de 2017

Sobre el error de la compasión


Hablaba Nietzsche en "humano, demasiado humano" que la compasión es un sentimiento erroneo que surge de la vanidad. Queremos sentirnos importantes... así que vemos por encima del hombro a esos pobres desgraciados a nuestros pies. Y a su vez, esos pobres desgraciados se alegran de provocar un sentimiento malo en la otra persona. Creen que dar pena es bueno para ellos, pero es bueno en el sentido en que hacen daño. Hablaba Nietzsche de que es absurdo suponer que no existe malicia en nosotros y que no disfrutamos de provocar dolor a otros. Quizás aliviando el nuestro. Ese es un tema interesante que explora Eriksson en el concepto del "dios tullido", una divinidad que decide aliviar su sufrimiento extendiendolo a la mayor cantidad de gente posible.
¿Como salir de ese error? Asumiendo nuestra posición con respecto a los demás. Entendiendo que la compasión perpetúa el dolor, en lugar de aliviarlo. La gente que te ayuda no siente lastima de ti. La gente que te ayuda te "obliga" a superarte a ti mismo, a pasar por encima de ese dolor y conquistarte. La compasión es contraria al orgullo y, por ello, debemos desconfiar de ella. Siempre y cuando parta de esa vanidad absurda que nos hace creer que, pobrecito, miralo, que mal está. La compasión, para que sea positiva, debe surgir de la empatia. Debe vernos como iguales a la persona que lo está pasando mal y "obligarnos" a ayudar. No desde un sentimiento de caridad, con la busqueda de la satisfacción personal (como aquella imagen de un mendigo recibiendo una limosna por alguien que se echa un selfie en ese momento, inmortalizando su gesto), sino comprendiendo que mi felicidad pasa por la felicidad de mi entorno. Que estoy conectado con lo que me rodea, de forma que la basura que tiro al patio olerá cuando yo pase por delante, mientras que las flores que planto servirán para alegrarme cuando tenga un día triste.
Es una cuestión de conciencia. Necesitamos asumir mayor responsabilidad con nuestro entorno. Necesitamos madurar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario