martes, 17 de diciembre de 2019

Normalizar cosas


En algún momento de mi vida debo haberme vuelto adulto. O algo. No sé ni como ha sido. De repente vas haciendo cosas, una detrás de otra, hasta que te das cuenta de que esas cosas que haces defines quién eres. O quizás las decisiones que tomas. O la forma de enfocar la vida.
Hace tiempo me compré una casa. Y me pareció increíble. Quiero decir, me metí en una hipoteca. Yo. Y al cabo de un tiempo, fueron pasando cosas. Me recuerda a cuando Luichi me dijo, hace un año o dos: "fíjate, yo que hace poco no tenía ni para tabaco y ahora tengo una empresa, estoy casado y voy a ser padre". De repente, de un día para otro, pasas a ser un adulto.
En cambio, reconozco que lo soy a medias. Hay cosas que para la gente son super naturales y a mi me llenan de estrés y ansiedad. Me niego a crecer en algunas cosas. Y en otras, no sé. De repente, veo como parte de mi forma de ser, de mi vida, a una persona. Todo ha ido tan rápido que no me he dado ni cuenta. Y ahí está.
Me gusta como vivo. Me gusta mi situación, mi gente, lo que hago y mis perspectivas. Y no quiero creérmelo y pensar que me lo merezco y es natural. Voy a seguir esforzándome día a día por ello. Porque merece la pena.

martes, 12 de noviembre de 2019

Echar de menos sanamente


Hoy estaba pensando sobre eso. Sobre como extrañas estar con alguien que te aporta, con quién te lo pasas bien. No porque es la única persona en tu mundo ni porque te alivia o te evita cosas... no no. Es una alternativa que eliges.
Al fin y al cabo es volver al tema de la elección y la libertad. Cuando solo tienes una opción para elegir... entonces no estás eligiendo. Y las únicas decisiones responsables son aquellas que tomamos nosotros. Si la decisión nos viene impuesta... ¿que decisión estamos tomando? ¿Qué clase de responsabilidad se nos puede exigir sobre esto?
Me gusta estar en un estado en el cual la elección cae sobre mi. En el que decido. Y en el que la otra persona también lo hace.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Temporada de divorcios

De repente, en dos días, he escuchado de dos parejas que conozco que llevaban más de diez años y de repente, rompen. Además rompen en plan salvaje, con insultos, malos modos, infidelidades... pack completo. Una movida que lo flipas.
Y yo, que de repente lo veo desde el otro lado, me pregunto. Que demonios. What the fuck. Shto zhe. Was für ein scheisse. Y etc. O sea, que la gente se monta un proyecto vital que te cagas, como el que se pilla una hipoteca, y luego decide mandarlo a la mierda. Correcto. Pero cuando tu cancelas la hipoteca porque te ha tocado la lotería llamas al banco, pagas las cuotas, liquidas. Asumes la responsabilidad de tus actos y, a ver, no es una fiesta (sobre todo por parte del banco), pero intentas minimizar el daño y actuar razonablemente. Que demonios. Te has comprometido con una persona en serio. A tope. Para toda la vida o casi. Y esa persona ha decidido hacer lo mismo.
Ayer hablaba de eso con mi novia (da miedo usar esta palabra). Y los dos concluimos que la clave es charlar. Charlar mucho, conocer a la otra persona, mantener el contacto. Pero hoy pensaba que además hay otra clave.
Una vez confías en la otra persona te dejas de ir. Te relajas. Dejas de valorarlo. Y eso está mal. No se puede dar nada por hecho. No existen límites ni barreras. Cada día de tu vida debes levantarte, ganarte tu alimento, tu descanso, tu seguridad. Cada día es una pelea. ¿Por qué tu pareja iba a ser distinta? Yo cada día me esfuerzo por que ella quiera estar conmigo y cada día me pregunto si yo quiero estar con ella. Bueno, no exactamente en ese orden, pero uds me entendéis.
También existe el otro extremo. El miedo. Yo no tengo miedo de que mi novia me deje. Seguiré mi vida, haré cosas. Como los catalanes de Rajoy. No estoy unido por el cordón umbilical a nadie y, como escribí sobre la mariposa de coral hace tanto tiempo, "si he aprendido a vivir sin mi hermano, puedo vivir sin ti". Y el no tener miedo me hace libre. Puedo ser yo mismo y si a la otra persona no le gusta... pues ya sabe lo que puede hacer. Yo quiero estar con ella pero quiero ser yo. La persona a la que más quiero en nuestra relación es a mí. Nos ha jodido. Y si ella no hiciera lo mismo tendríamos un problema.

El caso es que, todo este jaleo de divorcios salvajes me sirve para reflexionar sobre en que momento estoy y como he llegado aquí. Y mola. No creo que exista una norma universal, sino que todos tenemos que irlo inventando sobre la marcha. Pero el consejo "general" que debemos de adaptar a nuestras vidas es... quereros mucho a vosotros mismos. Hablad mucho con la otra persona. Y si es merecedora de vuestro amor, cariño y respeto, dádselo a tope. Y si deja de serlo, decidle como corregirlo. Y si no, cortad. Pero cortad bien, coño, que salpicais a muchísima gente. Como decía mi abuelo, "lo que haces bien, lo haces bien para ti. Lo que haces mal, lo haces mal para todos".

jueves, 8 de agosto de 2019

Millenials Solitarios


El otro día vi un editorial en The Guardian que decía que la culpa de la soledad de los millenials se debe a que la sociedad no aprecia la amistad entre adultos.
Bueno, tiene su punto. La verdad es que a partir de una determinada edad, es muy complicado hacer nuevos amigos. Es complicado establecer ritmos de vida y actividades conjuntas y empieza un poso de melancolía, de cualquier tiempo pasado fue mejor.
Pero yo creo que eso ha pasado y pasará siempre. Y lo que no me gusta del artículo es que parece que la culpa no fuera de ellos. Yo soy un millenial a lo justo (por el tramo alto, de los más viejos) y me da mucho coraje como parece que nunca somos responsables de nada.
Los pisos son demasiado caros y no podemos hacer nada. No establecemos relaciones personales por las expectativas. Nos entregamos al ocio y a la sociedad de consumo porque no estamos formados emocionalmente.
¿Y si asumimos un poco de nuestra parte de culpa? La soledad que sufrimos,y no lo discutiré porqué yo mismo considero que tengo mucho de eso, es porque lo hacemos nosotros. Nos hemos criado en una cultura de satisfacción personal y estamos en contra de hacer sacrificios que consideramos innecesarios. Eso es practico pero el hedonismo y el culto a la superficie no nos satisface. No puede hacerlo. Llega un momento en que da igual cuanto porno haya en tu vida, necesitas un contacto humano real. Y eso no se soluciona pagando X euros por un servicio o yendo a un sitio determinado. De ahí que existan esas opciones de "tele amigo" o "abrazo a domicilio". La gente ha visto un nicho de negocio en seguir aprovechando nuestras debilidades inherentes.
Hemos entrado en el capitalismo de cabeza y asumido que todo es dinero. Y todo vale dinero. Pero el tiempo como tal no debe ser cuantificado linealmente. X minutos no vale Y dinero. Y la atención, el cariño, el respeto... es una cuestión de esfuerzo personal. Puedes hacer crossfit para conseguir ponerte en forma de la manera más eficaz posible, pero no puedes pagar por ponerte en forma. Tiens que poner de tu parte.

Y claro, la amistad exige un compromiso y eso asusta. No puedes desaparecer meses y aparecer como si no hubiera pasado nada. Alguna vez colará pero no es lógico ni normal. Es una falta de respeto. Y que curioso, el respeto tampoco se compra.
En general, nos falta asumir determinadas posturas y evolucionarlas. Tomar riesgos. Y decidir dejar de estar solos, pero no a través de una pantalla sino de una elección personal.

Escribir más luego sobre
 Conformismo.

Cosas de adulto


Ayer me encontré con un tema curioso. "La vida de adulto no son juegos y amigos". Y estaba pensando... ¿como se construyen nuestras normas sociales? En una determinada época de la vida, quedar con los amigos para charlar y pasear está bien. A partir de determinado punto, entra el consumismo y se "obliga" a quedar en un lugar estático, consumiendo algo (bares o casas, dependiendo de la cultura). Es a partir de ese punto cuando dicho consumismo entra en otros aspectos de la vida y comienza una lucha por el estatus: el coche, la casa, la tele, la ropa... todo son mini gestos destinados a demostrar nuestro éxito en la vida.
Me pregunto si fue así siempre. Si ya de pequeños comparábamos nuestra posición y al hacerlo sembrábamos las semillas de una carrera que nunca podremos ganar.
Siempre va a haber alguien con más dinero, más altura, más talento, más... algo. Es imposible ganar siempre. Y herirse por ello no te ayuda a vivir feliz.

Pero me pierdo, como siempre. Quería hablar de cosas de adulto. Dedicar horas y horas a ver series o pelis está bien; leer libros es raro. Que te guste la carpintería está bien, o las manualidades, o cualquier cosa que puedas convertir en dinero. Coleccionar cosas está bien, siempre y cuando sean cosas "correctas". Y me pregunto... ¿quién determina eso? El uso y costumbre hace que normalicemos algo una vez adquiere una suficiente masa crítica o popularidad a través de la televisión o los medios de comunicación. ¿Y cual es nuestro criterio en todo eso? ¿No tenemos voz propia y estamos obligados a seguir imposiciones ajenas?

No entiendo la intolerancia a lo diferente. Debe ser un rasgo de carácter mío, pero si algo me resulta negativo simplemente sigo adelante. No tengo porqué pararme a criticar o hacer sentir mal a alguien. De hecho, es una idea básica del cristianismo que debería ser parte de nuestra cultura, lo de querer al prójimo como a ti mismo. No juzguéis y no seréis juzgados. Todo eso.

Pero supongo que está también en nuestra naturaleza el establecer baremos virtuosos y aplicárselo a todo el mundo, salvo a nosotros mismos.  No sé. Yo creo que, como decía Nora, todo lo que me hace feliz está bien, siempre y cuando no lastime a nadie. Y a partir de ahí, si alguien quiere jugar con su Stacey Malibú hasta que tenga ochenta años, me parece bien. O volviendo al cristianismo, "aquel que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".
A ver si nos hemos creido que somos perfectos, demonios.

martes, 9 de julio de 2019

Somos nuestras percepciones


Este fin de semana han venido Marc y Toño. Y ha sido increíble. Hemos estado viajando, charlando, descansando... ha sido genial compartir.
Es mediante el contraste cuando te das cuenta de la suerte que tienes. Y ese contraste es necesario porque no tenemos una percepción global, sino parcial. Vemos una parte del elefante. Y esa parte es la que, para nosotros, es la realidad. No lo que la define sino lo que es.
Estaría bien poder salir de nosotros mismos y redefinirnos. Estaría bien poder entender qué somos, no solo quién en relación a nuestro entorno.
Pero aún estamos aprendiendo. Y eso es lo que quizás seamos. Un proyecto a medias.

miércoles, 19 de junio de 2019

Exceso de éxito

Too much love may kill you, como cantaba Queen. Y a veces, cuando consigues algo por exceso sufres. Te has esforzado tanto... que ahora no sabes como seguir sin ese esfuerzo. Te parece sencillo, no lo valoras.
Y te sientes perdido.A veces te pasa lo contrario. Te sientes totalmente seguro y dejas de preocuparte.
De una forma o de otra, el problema del éxito, paradojicamente, es su propia naturaleza. Al conseguir algo pierdes el objetivo y necesitamos objetivos.
En mi caso, el problema ha sido siempre de ver demasiado lejos. Una vez conseguía algo me planteaba lo siguiente que quería conseguir y no me daba tiempo a disfrutarlo. Aún así, eso me ha permitido ir avanzando siempre. Es muy difícil encontrar el equilibrio, tanto en esto como en casi cualquier cosa.
Pero es bueno planteárselo. Pararse y analizar. ¿Esto que tengo es real? ¿O tengo los pies apoyados en arenas movedizas? ¿Qué es lo siguiente que quiero?
Porque pararse implica desaparecer. Mi abuela decía "el pez que se duerme, se lo lleva la corriente". Si quieres ser dueño de tu vida tienes que plantearte objetivos a corto, medio y largo plazo e irlos consiguiendo. Porque cuando piensas que ya lo tienes todo... desaparece.

lunes, 3 de junio de 2019

¿De donde viene este vacío?


Probablemente solo será el lunes. A veces, uno se plantea la insoportable vastedad del tiempo y el espacio. Se asombra de que haya podido atravesarlos mediante libros, cultura, música y poder asomarse un ratito al alma de otra persona.
Otras veces, uno se pasa diez minutos mirando una pared.
El ser humano está lleno de contradicciones y vive en una constante lucha consigo mismo por crear una identidad propia, a la vez que se fusiona con el entorno. Vivimos rodeados de gente pero, sin embargo, nos sentimos muy solos. Es muy fácil caer en la trampa de creer que la respuesta está fuera.

Estamos solos porque no disfrutamos de nosotros mismos. Porque no hacemos cosas que nos hagan felices, no planeamos como hacer más, no nos paramos a disfrutar el momento. Estamos solos porque queremos cosas, gente, momentos. Creemos que nos corresponden, que "nos los merecemos". La frustración es uno de los caminos a la soledad y la tristeza y viene cuando no nos sentimos afortunados de lo que tenemos.

A veces, nos parece que el mundo entero mira para otro lado. Pero es que eso es lo normal. Somos nosotros los que tenemos que llenar nuestro vacío; nadie puede hacerlo por nosotros. Y hay que hacerlo con comida, descanso, deporte, gente y actividades que nos hagan felices. Hay que vivir.

martes, 28 de mayo de 2019

Barajando mi pasado


Enfermo, en cama, uno se pasa sus recuerdos de mano a mano como si fueran cartas de una baraja olvidada. Se pregunta como ha acabado en el momento en el que está y que habría hecho diferente.
Y observa. Esto... no. Esta... no. Se da cuenta de que, siguiendo su instinto, ha llegado a donde está ahora y está bien. Que lo que perdió debía haberlo perdido. Que no había nada que valiese la pena como para haber renunciado... hasta que lo hubo. Y entonces cambiaron las prioridades y el ritmo.

No somos personas perfectas. Tenemos fallos y defectos, escoramos como los barcos. A veces, escoramos mucho en un sentido o en otro. Algunas personas en nuestra vida han sido respuestas a esos defectos; otras los han provocado. Interactuamos. Somos causa y efecto, catalizador y base. Provocamos cosas por el mero hecho de existir.
Pero algunos existimos mucho. Muy intensamente. Dejamos una huella difícil de borrar, o nos la dejan. Es cuestión de cuantos filtros apliques. A más fino el grano, más sutil el efecto. Y aún así, a veces sobrepasa por todos lados.

Es interesante. Y ya voy sintiéndome mejor, volviendo a entender el tiempo como ese espacio entre un salto y otro. Preparados para lo siguiente. Preparados para continuar.

martes, 16 de abril de 2019

Multiples incertidumbres



Llevo mucho tiempo solo. Es un hecho. Y con el tiempo, uno se acostumbra a todo. Racionaliza conductas y se adapta. Y como ya he dicho muchas veces aquí, entendemos la normalidad como la realidad y somos incapaces de disociar una de la otra.

Cuando eres más de uno, tienes que empezar a equilibrar cosas. Tienes que aprender a leer a la gente a tu alrededor y preocuparte, pero sin pasarte.

martes, 26 de febrero de 2019

Es totalmente metal



Hoy venía en el coche escuchando Avantasia y pensaba "que energía tiene esto". Y estaba disfrutando la letra y pensaba en como, durante tantos años, escuchar metal ha debido formarme el carácter. Como escuchar letras sobre no rendirse, sobre ser positivo, sobre creer han venido motivándome incluso aunque no las entendiera. Y ahora que puedo escucharlas me reconozco a mí mismo en mucho de esos mensajes, esos coros, esos estribillos.


Es curioso. Vivimos en nuestros espacios "cómodos" y lo que queda fuera de nuestro espacio nos resulta extraño, desconocido, hostil. Hasta que alguien actúa de puente y te permite cruzar al otro lado. Así he descubierto "Kino" o "Arya", pero de esa misma forma otra gente ha descubierto el metal a través de mí. Y además de gritos, ruido y agresividad (que lo hay y mucho) existen muchísimos mensajes muy positivos y creativos. Ayuda. A mí al menos me ha ayudado y creo que no soy el único.





(Explicar la frase del comic de The Order of the Stick)

sábado, 23 de febrero de 2019

Elegir entre lo bueno y lo mejor.

Antes de empezar a escribir esto, quiero aclarar que mis creencias son personales e intransferibles. Y que me da mucho coraje la gente que confunde "simpatía" o "afinidad" con "total filiación fanática". Es decir, que si me gustan los furbis, no significa que pertenezca al Partido Furby, tenga tatuados furbis por todo mi cuerpo y esté dispuesto a ir a la guerra contra Rusia por ellos. No sé si me explico. Que lo que yo piense o deje de pensar, es cosa mía. Y agradecería que la gente dejara de identificarme, etiquetarme o clasificarme por algo que digo.
Obvio que al dar una opinión me expongo pero, por favor, limítense a lo que digo. Mi opinión sobre un tema se reduce a ese tema, a esa persona, a ese momento. No proyecten ni extrapolen.

Y tras este disclaimer o justificación, al cual nadie hará ni puñetero caso, pero que lo escribo para quedarme más agusto, voy al artículo en sí.

Hace unos meses me vi en una situación personal muy apretada. Y como era accesible en mi entorno, acudí a un sacerdote. Por mi educación y mi entorno, la Iglesia católica siempre ha estado relativamente próxima a mí. Pero como sucede con, por ejemplo, la playa (aprendí a nadar con treinta años), no he hecho un uso extensivo de ella. En ese momento, que no tenía una solución, quise probar. Y tuve suerte, di con un sacerdote que era una maravillosa persona. No sé hasta que punto esto será la norma, pero en mi limitada experiencia siempre he dado con gente muy buena. Puede que haya tenido suerte, como me venía pasando en el trabajo, o puede que yo la atraiga, no lo sé.
El caso es que este sacerdote me enseñó algo super interesante. Me dijo que creemos, equivocadamente, que las elecciones en la vida son entre lo bueno y lo malo. Y que ojalá fuera así! Que sería muy fácil. Pero que muchas veces tenemos que elegir entre lo bueno, y lo mejor. Y que en ese momento es bueno pararse e intentar evaluar el entorno. Pensar no solo lo que es mejor para mi, sino lo que es mejor para mi familia, para mis amigos, para aquellos que quiero y que me quieren. Para "la comunidad" como dicen en las pelis americanas.
Ahora puedo estar en una situación parecida. De repente, me he parado a pensar. Y he recordado lo que me dijo aquel sacerdote. A veces, la elección es entre lo bueno, y lo mejor. Y si somos inteligentes y nos escuchamos a nosotros mismos, tendremos la decisión tomada incluso antes de haberlo pensado.
Gracias. Donde quiera que esté, quiero darle las gracias a ese sacerdote que me ayudó. Y espero que, a través de estas palabras, también os ayude a uds. A ser un poco menos intolerantes, a tomar las cosas un poco como vienen, a juzgar a la gente por lo que son y lo que hacen y a mirar más allá. Y sobre todo, a querernos a nosotros mismos y a querer a aquellos que merecen que los queramos.
Un abrazo, gente. Y que el día vaya guay.

lunes, 18 de febrero de 2019

La fuerza como virtud


El otro día me acordé de un colgante de Thor que tenía una amiga mía. Cuando le pregunté por él, me dijo que lo llevaba porque pensaba que le daba buena energía. Y andaba pensando en eso y en como, para mí, el movimiento se demuestra andando y, más que buena energía, lo que necesitamos es energía en general.

Pensaba en esa mi amiga y en que es curioso. Debe hacer años que nos conocemos y creo que nunca he confiado de verdad en ella. Tengo relaciones muy raras. Pero a su estilo y manera, ella ha conseguido llevar adelante muchísimas cosas gracias a lo que ponía en el título. A ser despiadada, a ser fuerte, a ser dura. A no parar. A entender que, la forma de conseguir algo, es ir y hacerlo. Que la vida no te regala nada, que tienes que currártelo tu.

Eso está muy bien ejemplificado en el Mjollnir. Por lo que sabemos (es decir, casi nada, todo mitos y leyendas) en la cultura escandinava existía esa idea de "los dioses ayudan a quién se ayuda a si mismo", común con los antiguos griegos. Es decir, que si querías algo tenías que moverte tu. Los dioses estaban a sus historias y no podían echarte mucho cable. Como mucho, si hacías algo que les molaba, podrían guiñarte el ojo y decir "guay. Animo. Sigue". Thor, dentro de todos, parece que era el más accesible y el que se preocupaba más por la gente, pero no por compasión sino porque le parecía divertido. Su idea, lo que se esconde detrás de casi todos los cuentos sobre él que han llegado, es que las cosas se arreglaban a base de ser un cabestro. De hecho ese era su animal, la cabra. Se supone que iba por el mundo en un carro tirado por estos animales.
Y bueno. No me parece que sea una idea demasiado mala. Puestos a apoyarse en otras virtudes, la seguridad en uno mismo y el empuje son buenas virtudes. Hay que moderarlas y apuntarlas en la dirección correcta, pero creo que por ahí vamos bien.

viernes, 15 de febrero de 2019

Haz lo que puedas



La confianza es una cosa muy jodida. Cuesta muchísimo conseguir y muchísimo más de mantener. Y en muchos casos, se basa en dinámicas adquiridas y en expectativas. En tener certeza de que las cosas van a seguir como son, en determinados hechos o pilares fundamentales sobre los que se estructuran.
Quita un pilar y cambia todo. Y de repente, hay una nueva situación en la cual todo debe ser puesto en duda, evaluado, consultado.


Estoy muy cansado. Y estoy dando todo lo que puedo pero no tengo más. Necesito unos días. Llevo mucho, muchísimo, dejándome a mi al final de la cola. No puedo hacerlo más. Porque estoy cometiendo errores que me van a costar cosas que quiero y valoro muchísimo, pero estoy dentro de la rueda. Si paro, me caigo. Así que tengo que seguir, aunque no sé como.


También estoy muy decepcionado. La frase, "el fallo es mío por confiar en la gente" es una puñalada, pero yo también puedo darla. En este caso, el fallo es mío por apoyarme demasiado. No tanto confiar, como entender que determinadas cosas las hago mejor con gente o a través de gente.
Hay que ser independiente. Hay que organizarse solo. Y quizás sea peor así, pero al menos cuando te equivoques no tendrás a quién echarle las culpas.
Voy a por el día. Ya queda un poquito menos. Solo ocho días más y podré descansar. Lo necesito.

Acumulación



Hay veces en que no somos nosotros mismos. Cuando el cansancio y el hambre, físicos y emocionales, se acumulan, actuamos de formas extrañas. No damos lo que no podemos dar, porque no lo tenemos, y nos convertimos en agujeros negros que solo absorben. Nos hacemos egoístas, ásperos, antipáticos. El entorno condiciona nuestra capacidad para manipularnos a nosotros mismos, nuestro autocontrol.


Es el momento de un reinicio. De plantearse las cosas desde otro punto de vista, de desconectar. De hacer lo que nos gusta y hacerlo mucho. Normalmente esa debería ser nuestra prioridad, pero a veces nos despistamos. El trabajo, los estudios... aquello que creemos es importante y prioritario nos desvía.


Estamos mal educados. Creemos que el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo, son virtudes y que el placer, la desconexión, el relajarnos es algo malo. Que debemos estar siempre activos, ser siempre útiles, productivos, inspirados. Ser capaces de apoyar siempre, de resolver problemas siempre, de escuchar, comprender, crear.
A veces no se puede. Y no pasa nada. Es algo natural. A veces también suceden errores y accidentes. Hay que evitar que pase e intentar arreglarlo, pero no dramatizar más allá de lo previsto. Al final forzamos tanto la maquina que se rompe. Y cosas que parecían estar bien, de repente no lo están.


Y ojo. Que siempre he defendido la necesidad de racionalizar esfuerzos, de ir poco a poco, de no apilar las cosas. Pero en ocasiones la acumulación es natural, consecuencia de nuestro carácter y de las circunstancias. A veces, simplemente, vienen demasiadas cosas juntas. Y entonces está en nosotros saber gestionarlo, saber como se limitan los impactos.

lunes, 11 de febrero de 2019

Valoraciones vitales



Ayer estaba hablando con Ira sobre noticias. Gente que se casa, gente que tiene hijos. De repente me he vuelto muy mayor y en mi vida pasan cosas que nunca pensé que pasarían.
Pero también pasan en el otro sentido. A mi alrededor veo separaciones y padres y madres solteros, veo embarazos no deseados o que, a medio plazo, suponen un problema. Hijos y matrimonios que se tomaron como decisiones egoístas e individuales, pero tienen consecuencias colectivas. Y pienso en esa conversación, que existe constantemente entre Ira y yo, sobre el tipo de parejas que tenemos en mi entorno y porqué alguna gente, aparentemente muy buena, está sola y terriblemente sola.


Hay un efecto secundario de egoísmo. Todos pensamos en que queremos nosotros... pero escuchamos muy poco. Y así me encuentro con parejas en las cuales "yo lo cambiaré" o "yo quiero tener hijos a esta edad". Pero poca gente quiere mirar a la realidad a la cara y asumir cosas que no le gustan. El camino fácil es el de las mentiras dulces pero las mentiras dulces, a la larga, se descubren. Como me decía una amiga el otro día, "estoy casada con un Peter Pan de treinta años". Pero ese Peter Pan no se ha vuelto así. Ya lo sabías. Lo que pasa es que a medida que uno sube "niveles", el grado de responsabilidad aumenta. No es lo mismo tener un novio que tener un novio que viaja. No es lo mismo tener un novio que tener un marido. No es lo mismo tener un marido que tener un padre. Son roles distintos y no todos valemos o somos capaces de darlo en una determinada circunstancia. O encajamos. Porque cuando uno decide si quiere trabajar de esto o de lo otro, vivir aquí o allí, estudiar esto o aquello, vivir con una persona o solo... tiene que tener en cuenta no solo lo bueno sino, sobre todo, lo malo.
Todos tenemos días malos. Todos tenemos defectos y problemas. Y algunos son tolerables y otros no. Sobre todo, algunos no son tolerables de cara a los objetivos vitales que tenemos. Que queremos hacer, que queremos ser, como queremos vivir. Como nos imaginamos en diez años. Y es importante, ahora que la gente habla de casarse y tener hijos... que no es una fiesta. Es decir, claro, hay una parte bonita, si no la gente no lo hacía. Pero va a haber partes malas y es mejor estar preparado, ser consciente. Porque si no, te ves viviendo una vida que no deseas y atrapado e incapaz de arreglarlo.


Que bueno. Como decía Marc ayer, la gente tiene muy poca paciencia. Hay cosas que parece que no tienen solución y la tienen. Es mejor echarle un poco de resiliencia, de cintura, de comprensión. Preguntarse el porqué. Darle dos vueltas mejor que una. Pero cuando el árbol ya sale torcido, enderezarlo es muchísimo trabajo y a veces, desde fuera, uno se pregunta si realmente era necesario plantar el árbol de esa manera y no de otra.
A veces, es tan fácil como hacerse las preguntas adecuadas, antes de meterse en nada.

lunes, 4 de febrero de 2019

Entender nuestra realidad

Ayer me encontré con dos situaciones donde las expectativas destrozan nuestra felicidad. Por un lado, la esposa de un amigo mío que está separado de la familia. La mujer lo está pasando muy mal porque no tiene a su marido cerca para ayudarle. Por otro, una amiga mía cuya pareja no va como solía.

Tanto en un caso como en el otro, visto desde fuera, uno piensa "pero mira lo bueno". Sobre el primer caso, una amiga mía es madre soltera. Ella no es que tenga al padre de su hijo fuera; es que directamente ese padre no existe. Ella tiene que hacerlo todo sola, pero además no puede llamar por teléfono a nadie. En el segundo caso, aunque la pareja esté dañada avanza. Ayer me decía Charlie que se admira de que yo no esté desesperado después de haber pasado tanto tiempo solo.
Pero es que nos acostumbramos a todo. O deberiamos hacerlo, si queremos ser felices. Esa constante sensación de frustración, de vacío, de que "falta algo" para ser felices solo nos lastra.

Es muy fácil decir esto después de un fin de semana bueno. Probablemente pasado mañana yo estaré en la misma linea, sintiéndome triste y frustrado por circunstancias que creo no puedo controlar.Pero la forma de hacerlo, si me leo a mi mismo dentro de unos días, será recordar esto.
Nosotros podemos modular nuestra percepción del entorno. Podemos apoyarnos a nosotros mismos, recordarnos lo que es importante, crear un entorno más sano. Y debemos hacerlo si queremos ser felices.


domingo, 3 de febrero de 2019

Nuestra parte de responsabilidad


Siempre que hablo con mi madre de "current affairs" (políticos, sociales, económicos) me sorprende la perspectiva tan irresponsable ante ellos, que además es la común de la sociedad. Como no es culpa nuestra, sino de "otro". Y como la solución tampoco es nuestra, sino "de otros". Ese partido político, ese sistema educativo, sanitario, empresarial... yo, primera persona del singular, nunca está implicado como sujeto, siempre como objeto.
Nosotros somos parte del cambio. Nosotros somos responsables de efectos y actitudes en nuestro entorno. No vale quejarse sin actuar. Y, si bien yo soy el primero que critica determinadas situaciones y actitudes, y asumo que lo hago simplemente para echar gas fuera y quedarme más tranquilo, no dejo de provocar mi parte de cambio y de evitar llenar el plato de otras personas. Mi parte es hacer un mundo mejor, ser más ordenado, evitar la corrupción, ser serio, preocuparme por los demás, hacer aquello en lo que creo. Ser honesto conmigo mismo y con el mundo, siendo parte de ese dialogo del que hoy hablaba con Charlie.
Es dificil mirarse a la cara y asumir que determinadas partes de nosotros no nos gustan. Pero es la única forma de crecer como seres humanos, de ser íntegros y honestos, de mejorar. Hoy he tenido la suerte de compartir tiempo con dos personas maravillosas y eso me ha hecho más humano, más rico, más intenso. Quiero más. 
Mañana será otro día. Y como dice Javi, tendré que pasar horas lo más rápido posible para llegar a la parte del día que quiero. Pero ya queda menos. Casi puedo sentir el viento del cambio y llegará. Va a llegar. Porque yo estoy haciendo mi parte y tiene que ser para bien.
Tengamos animo y suerte. Y mejorará. Seguro que sí. 

Tengo que reconocer mi suerte


Hay días en que entiendo que estoy algo jodidillo. Días que me siento mal conmigo mismo o entiendo que las cosas no me van como me gustaría. 
Pero hay otros días, como hoy, que tengo que quitarme el sombrero. Días en que por la mañana voy con mi madre, mi hermana y su novio al gimnasio. Luego comemos en familia. Nos quedamos tirados en el sofá con el perro. Llamo a Ira. Días en que me siento muy bien y luego quedo con Charlie y con Natalia y me doy cuenta de que, para ser feliz, no necesito mucho. Apenas gente que querer, gente que me quiera, y un sitio al que llamar hogar. 
Solo eso. Y tanto como eso. Porque a veces puede parecer que es algo al alcance de cualquiera. Lo es, pero hay que saber darse cuenta de ello. Hay que cuidar a los que queremos y hacerles sentir especiales.  Hay que entender que a veces nuestros deseos no son tan importantes como para sacrificar lo que dejamos por el camino. Y hay que entender que nuestra gente es tan importante o más que cualquier cosa que podamos pensar que va por delante.

Como siempre digo, hay una parte de suerte y hay una parte de talento. La suerte es lo que genera la oportunidad. El talento es lo que la aprovecha. Hoy ha sido un gran día y espero que vengan más como hoy. Y está en nosotros conseguirlo. 
Así que vamos a por ello. A que merezca la pena. 

martes, 29 de enero de 2019

Malefica, o el cambio de paradigma


Hoy venía conduciendo, intentando no quedarme dormido, y pensaba en la película de Malefica. Intentaba encontrarle claves de mensaje, resumiendola. No recordaba mucho el argumento, así que tiré de Wikipedia para reencontrarmela. 
Básicamente, la historia de Maléfica cuenta como un hada conoce a un chico cuando son adolescentes. El chico es ambicioso y se vale de tretas y engaños para llegar a ser rey, traicionando a Maléfica en el proceso. Más adelante tiene una hija y el hada la maldice, pero luego se arrepiente, se hacen super amigas y el que termina siendo vencido y eliminado es el padre.

En la historia original, la bella durmiente era maldita por el hada, que se había camelado a su padre, porque tenía envidia de su belleza. Y finalmente, una vez la princesa encuentra el amor, se descubre lo mala que es el hada y la echan.

Lo curioso es que, aunque la primera vez que ví "Malefica" me encantó porque me pareció una historia más adulta y seria, más coherente, mirandolo retrospectivamente me doy cuenta de que tenemos un conflicto de mensaje aquí. En la historia original, se critica la vanidad y la envidia y se establece, de forma muy ingenua, el triunfo de la honestidad y la pureza. El hada engañó al padre, una mujer mala, y por ello es castigada. 
Pero en Maléfica el malo es el padre. Que además es malo porque es ambicioso. El mensaje que da es de un hembrismo preocupante; así que yo recuerde, en toda la peli el único personaje masculino "positivo" es el cuervo, que además es neutro. Se entiende como natural que, ante la preocupación del padre por proteger a su hija, una tutora femenina la adopte, críe y vuelva contra sus progenitores. 
Estaba pensando en eso y dándome cuenta de dos cosas.
Se me está yendo la cabeza
Pocas veces los mensajes son inocentes. 

domingo, 27 de enero de 2019

Tremenda ingenieria social


Hoy me ha aparecido en el correo un anuncio de estos de "russian lovers" (imagino que habrá lovers de cada color, pero a mí me salió este). Siempre que veo ese tipo de cosas, desde mi plinto de superioridad moral basado en que me hago cinco dominadas, pienso: "Y la gente cae en esto". Es como cuando Mar me contaba que había gente que pagaba por ver a una chica desnudarse por webcam, y a ella le daba lastima ese tipo de gente.
Yo no lo pienso tanto. O no me implico tanto. Mi firewall de empatia sigue funcionando, pero por un lado pienso en la gente que gana dinero con eso. Es como el negocio de las "novias ucranianas" del que hablabamos Ira y yo. Que sucio. Cuanto daño. Y al fin y al cabo sirve para construirte un perfil de una persona. Para aquellos que realmente quieran saber sobre alguien (google vive de vender anuncios personalizados), es muy fácil. Y determinadas emociones venden muy bien. La soledad la tristeza... son estados en los que somos frágiles, en el que buscamos una redención. Alguien sin escrupulos puede aprovecharse. 
La verdad que me dejó pensando esa pagina. Pero como mi barometro de autoestima interno sigue vigilante, no me confío. Espero no verme tan solo o tan triste que me exponga a una situación así. Pero nunca se sabe. Los plintos de superioridad moral están para ser derribados, como todos los límites que nos podemos poner en un momento dado. 
Vamos a querernos. Vamos a hacer por estar bien. 

Speak no evil

Say no evil... speak no evil... think no evil... do no evil...

Había una canción de Demons and Wizards que decía esto. Es importante. Hay que tener presente que no sabemos la reacción de la persona que tenemos delante, así que muchas veces hablamos con toda naturalidad y... bueno, ofendemos. Lastimamos. Hacemos daño. Es mejor tener cuidado y pensar las cosas.
Y si nos equivocamos, rectificar. Disculparse e intentar arreglarlo. Compensar. Muchas veces esperamos de los demás cosas que nosotros no estamos dispuestos a dar y eso no es justo. Hay que saber perdonar a los demás pero, sobre todo, saber perdonarnos. Hay que cerrar cosas.

Gente que juzga


Ayer me encontré una situación curiosa. Estaba todo el mundo con el tema del niño este que se cayó de un pozo y murió. Llevo un par de semanas, entre el trabajo y recuperar mi vida, en las cuales apenas tengo tiempo para nada. No leo las noticias ni me informo de nada. Y esta historia me ha pasado un poco por debajo del radar.
Así que mi reacción, ajeno a toda la carga emocional de la historia, fue la de "no quiero ser un insensible pero... ¿y a mí qué?".
Reconozco que fue bastante brutal y bastante insensible. Pero yo sabía lo que me hacía. Porque la reacción, por parte de mi colega que es un tío paciente, fue elegante. "En algunas cosas no estamos de acuerdo". Y fue buena. Otra persona me habría crucificado. Y probablemente lo estén haciendo en algún sitio, seguro. Quizás incluso ud que lee esto, si es que aún hay alguien que lo lea.

No quiero ser mala persona. Pero la forma en que nos vemos sometidos a bombardeos emocionales y a manipulación me ofende. Me resulta insultante. ¿Por qué tengo que emocionarme con lo que los medios y la sociedad dicen que lo haga? ¿Donde está mi libertad de elección o mi criterio personal? Existen determinadas cuestiones que son propias del espíritu colectivo. Pero los medios de comunicación establecen una barrera de proximidad. Cuando Arslan murió, sacudió al mundo porque era alguien con quién podíamos sentirnos identificados. El tribalismo sigue funcionando muy fuerte en nuestros cerebros de primate. Así que nos muestran a un niño que puede morir y todos vemos a ese niño que conocemos y queremos.
Y ey, me parece bien. Pero también me parece bien la gente que no siente una implicación emocional con esta noticia. La presión de lo políticamente correcto y de los medios en general, metidos ya en tu vida a tope (no tengo Twitter ni maldita la gana que tengo) te obligan a tomar partido. El grado en el cual somos juzgados ya ha llegado a un punto de fanatismo. Y yo soy un don nadie, no me quiero imaginar la presión que debe soportar una figura pública, sometido al escrutinio de toda esa gente que no tiene nada mejor que hacer que decirles a los demás como tienen que vivir, sentir, pensar. Que cansado.


miércoles, 16 de enero de 2019

Una especie de vacaciones


Hoy venía de clase y pensaba para mí "esto son mini-vacaciones". Uno saca a la gente de su entorno, la pone a hacer otra cosa distinta, y le obliga a no poder concentrarse en otra cosa y la verdad que son casi vacaciones.
Claro que no son vacaciones, porque no desconectas ni te relajas. Pero sí es cierto que, muchas veces, estamos tan aprisionados en nuestra rutina que necesitamos salir para darnos cuenta de las cosas. Para valorarlas, apreciarlas. Para cogerlas con ganas. Estoy deseando volver a mi entorno y enfrentarme a mis nuevos desafíos. Y eso es, en parte, por haber pasado un tiempo en el que no podía hacerlo.

Tendrían que obligarnos a parar de vez en cuando.