Es algo que escucho a veces, cuando uno pide comida. Ahora resulta que uno puede organizarse un plato, con arroz o pasta o algo... y "a protein of choice". Me suena muchísimo a ciencia ficción, a alimentos tan procesados que se dividen en sus elementos basicos. Dame grasa. Dame glucosa.
Pero no es solo eso. Por un lado, es la idea de la alimentación como un proceso a optimizar, como si fuera una cadena logística o la ruta de un viaje. Por otro lado, la falta de respeto ante los alimentos, como si fuera indiferente. "Protein of choice". "Elige lo que tu quieras, que tenga proteinas".
¿Como qué elige lo que tu quieras? ¿Qué demonios?
Carne o pescado. Y dentro de eso, qué hay disponible y que me apetece. Hoy quiero pasta con atún. Mañana, quizás me haga una tortilla, o un revuelto con salchichas, o solomillo con arroz, o algo con salmón, o...
Me molesta muchísimo, porque esconde detrás toda una cultura que me ofende. Una cultura que no valora el tiempo ni la experiencia de comer, que divide el mundo en cubitos y elementos que pueden comercializarse, que vive de actuar y aparentar. Un mundo low cost, de quince tipos de pollo que saben todos igual, que no entiende el trabajo y el arte que tiene detrás un buen plato de comida. Que cree que comer un tupper delante del ordenador o un plato en una barra de algún sitio, encogido contra otros cincuenta indios, es la norma.
Y no lo es. O no debería serlo. La norma es llegar a tu casa, harto de trabajar o de estudiar o de lo que sea que hagas, y ponerte a cocinar algo o sentarte a comer con tus seres queridos. La norma es tener pan en la mesa, algo para beber, mover los codos, hablar mientras comes y os contáis el día. Y tu abuela, tu madre, o tu mismo que llegaste más temprano y pudiste ponerte a cocinar, no preguntas si quiere "protein of choice". Dice "hoy hay X", y coméis X más contentos que Dios, porque la comida es una ceremonia cultural.
Muchas veces hablo de religión con mi colega Marc. Y alguna vez hemos comentado que, uno de los aspectos que hace la religión tan adictiva y a la vez tan peligrosa es cuanto de la esfera personal invade. Qué vestirse, como relacionarse con la familia... qué comer. Y es importante, porque la comida es uno de los elementos fundamentales de nuestra vida como seres humanos. Hemos llegado a tal nivel de desarrollo, de bienes materiales, que se nos olvida que, durante mucho tiempo, la comida principal era la única del día y que se trataba como un ritual religioso, porque lo era. "Tomad y comed todos de él, pues esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros." No son palabras vacias. El pan y la sal era lo que no se negaba a nadie, cuando la hospitalidad era un deber sagrado.
La comida es importante. Y no, no voy a comer "protein of choice", como si estuviera montando un lego por piezas. Voy a comerme un plato de X.
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