miércoles, 3 de julio de 2013

Un año que vuela


Es curioso. El otro día me sorprendió una expresión del dueño de mi piso: "este año se me ha pasado volado". Me resultó curioso porque, una de las cosas que más me ha costado interiorizar de este año es que, para mi, no ha existido. Si alguien pusiera a camara rápida los ultimos seis meses de mi vida, probablemente no me llamarían la atención más que unos cuantos instantes. De esos, creo que los unicos en que he estado realmente vivo ha sido en Semana Santa, cuando fui de viaje con Jose por Castilla y luego estuve en Cádiz. El resto del tiempo he vivido una especie de medio sueño en el que he entrenado, he conocido gente, he hecho cosas, he aprendido mucho. Pero todo de una forma subconsciente, como si le pasara a otro. Y he llegado a interiorizarlo de tal manera que me llama la atención cuando alguien me lo comenta, como si ese fuera el estado natural de la vida y todo el mundo que hay en mi entorno estuviera condenado a "no-vivir" de forma similar a la mía.
Quizás por eso me rebelo tanto contra el poder disfrutar de un tiempo con Luis. Quizás por eso ansio tanto el verano. Quizás por eso he insistido tanto en conocer a una persona más allá del entorno del trabajo. Porque una parte de mi, rebelde por naturaleza, se niega a asumir que el año pase sin nada que destacar. Pero la verdad es que, a tres de julio, si me preguntáis que he hecho en estos ultimos meses que haya merecido la pena os diré que "no sé" y seguiré a lo mío. Tan tranquilo como una piedra arrastrada por la corriente de un río y tan ajeno a si mismo como la susodicha piedra.
Un año perdido. Decía Pepe Mugica que lo más valioso del mundo es el tiempo, y a medida que me hago mayor me doy cuenta de que gran verdad es esa.

1 comentario:

  1. Un año invertido. No se me equivoque. Y sí, he tenido esa misma sensación, cuando preparé el mir sencillamente esos siete meses pasaro lenta y como bien dice, subconscientemente. Abrazo.

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